Poder adquisitivo: los asalariados privados sufrieron otra baja en mayo
El poder adquisitivo tras pagar servicios cayó 2,1% en mayo. Los asalariados formales sufrieron la mayor contracción, acumulando un deterioro del 16,5% respecto a 2023.
El ingreso disponible de los hogares argentinos volvió a contraerse durante mayo al registrar una baja del 2,1% mensual en comparación con abril, según reveló un informe económico elaborado por la consultora Equilibra. La pérdida de capacidad de pago tras afrontar los gastos fijos como tarifas, alquileres y transporte afectó con mayor severidad a los asalariados del sector privado formal, quienes sufrieron un retroceso del 3,0% en su presupuesto. Este escenario consolida un preocupante deterioro del poder adquisitivo que se ubica un 16,5% por debajo de los niveles promedio previos a la actual gestión económica, neutralizando el impacto positivo de la desaceleración inflacionaria.
Contracción mensual y heterogeneidad por sectores
Los trabajadores privados lideraron la pérdida de poder de compra
El relevamiento mensual de la consultora desagrega el impacto del proceso inflacionario sobre el bolsillo de los contribuyentes, evidenciando una marcada desigualdad en el comportamiento según la categoría laboral. Durante el quinto mes del año, los asalariados privados registrados experimentaron el impacto más agudo, observando un recorte del 3,0% en la masa monetaria sobrante luego de cumplir con sus compromisos mensuales esenciales.
Por su parte, los empleados de la administración pública registraron un retroceso del 1,3% en el término de un mes. Pese a que esta cifra representa una desaceleración en la caída mensual en relación con el sector privado, el segmento público continúa posicionándose como el más perjudicado en la medición interanual, acumulando una pérdida de 10,1% frente al mismo mes de 2025. El cuadro general evidencia que los reajustes salariales continúan corriendo por detrás de la reestructuración de los precios relativos, donde las tarifas y servicios consumen una porción cada vez más abultada de los salarios.
La situación del sector pasivo y la dinámica del ingreso real
Alivio puntual para los jubilados sin compensación interanual
En el universo de los jubilados y pensionados se observó una tenue recuperación técnica durante mayo, fundamentada principalmente en la desaceleración del índice de precios al consumidor. Aquellos beneficiarios que perciben el haber mínimo obtuvieron una mejora del 0,9% en su ingreso disponible, mientras que el resto del escalafón pasivo registró un alza del 1,8%. Sin embargo, esta suba mensual no alcanza para reparar el daño acumulado: en la comparación interanual respecto a mayo de 2025, la pérdida de poder compra de la jubilación mínima alcanza un 10,2%, mientras que en los haberes superiores el deterioro se ubica en el 5,0%.
Paralelamente, al evaluar el ingreso real medido a través de la canasta representativa de consumo, el estudio de Equilibra constató una reducción mensual general del 1,4%, elevando la pérdida acumulada al 10,6% desde el período de referencia previo al ciclo político actual.
Variación del ingreso real y disponible según categoría
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Sector privado formal: Presentó una caída del 2,1% mensual e interanual en su ingreso real.
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Sector público: Exhibió un retroceso del 0,7% mensual y un desplome del 5,2% frente a 2023.
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Gastos fijos en servicios: Acumulan un incremento superior al 525% desde finales de 2023.
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Tarifas de transporte: Lideran la escala de aumentos con una suba aproximada del 900%.
El sesgo de la inflación en los gastos fijos
La presión de las tarifas sobre el consumo básico
El nudo central del problema planteado por los analistas radica en la asimetría de la dinámica inflacionaria. Aunque el índice general muestra signos de desaceleración, los componentes regulados y los servicios esenciales mantienen una inercia alcista muy superior a la media. En abril, por ejemplo, el rubro de los combustibles presionó con un aumento del 10,4%, absorbiendo inmediatamente cualquier beneficio proveniente de la moderación en los precios del sector de alimentos y bebidas.
Esta pauta configuró un fenómeno donde los costos fijos familiares capturan los recursos del hogar antes de que estos puedan volcarse al consumo masivo o al ahorro. Con el transporte registrando subas cercanas al 900% en los últimos meses, el presupuesto doméstico promedio atraviesa una reconversión forzosa en la que la adquisición de bienes indispensables queda relegada.
Perspectivas para el cierre del semestre
Posible rebote parcial sostenido sobre un piso desgastado
De cara a los datos de junio, la consultora prevé un respiro moderado en los indicadores de ingresos. Con una inflación proyectada en torno al 2,0% para la canasta de consumo actualizada y un costo de gastos fijos rondando el 2,8%, se prevé que la masa salarial del sector privado formal recupere una fracción de lo cedido en mayo. No obstante, el propio informe matiza esta posibilidad al recalcar que cualquier repunte constituirá una mejora técnica sobre un piso salarial sumamente devaluado, incapaz de revertir de forma sustancial más de un año y medio de contracción sostenida.
Conclusión
La persistente caída del ingreso disponible confirma que la baja de la inflación general no basta para recuperar el bienestar económico si no es acompañada por una recomposición salarial real. Con un costo de vida arrastrado por los incrementos en servicios públicos y transporte, las familias argentinas se ven obligadas a reestructurar su consumo. El repunte proyectado para mediados de año se perfila apenas como un alivio temporario frente a una pérdida estructural de la capacidad de compra que continúa condicionando la actividad económica general.
