Empleo privado: el 16,9% de las empresas achicó su personal
Un informe oficial reveló que el 16,9% de las firmas redujo su personal en el último trimestre de 2025, perdiendo 50.000 puestos y mostrando la creación más baja desde 2002.
Durante el cuarto trimestre de 2025, una de cada seis empresas registradas en Argentina (el 16,9%) redujo su plantilla de personal en un contexto de dinamismo recesivo, según reveló un informe oficial de la Secretaría de Trabajo de la Nación. Este fenómeno provocó la pérdida neta de 50.000 empleos asalariados en el sector privado y una contracción de 6.200 firmas empleadoras. La situación dejó al descubierto una tasa de apertura de nuevos emprendimientos del 2,5%, alcanzando uno de los niveles más bajos de las últimas décadas y situándose en guarismos que no se observaban desde 2002, con la única excepción del período de aislamiento por la pandemia.
Dinámica del mercado laboral y contracción
Ocho de cada diez despidos sucedieron en empresas activas
La creencia generalizada suele asociar la pérdida masiva de puestos de trabajo al quiebre de unidades productivas. Sin embargo, el informe elaborado por la cartera laboral demuestra que la mayor parte del deterioro no obedeció al cierre definitivo de compañías. El 79% del saldo negativo de empleos —equivalente a 39.000 puestos de trabajo— correspondió a firmas que continuaron operando en el mercado pero optaron por achicar sus dotaciones para hacer frente al escenario económico.
En el período analizado, las compañías que recortaron personal destruyeron un total de 295.000 puestos. Aunque en el mismo lapso otras unidades generaron 254.000 nuevos empleos, el balance neto arrojó la destrucción de 50.000 plazas registradas. De ese total, apenas 11.000 puestos se explicaron por el saldo desfavorable entre la apertura y el cese de actividad de las organizaciones. De esta manera, la Secretaría de Trabajo enfatizó que la baja neta de firmas explicó solo una quinta parte del total del empleo perdido en el trimestre.
Comportamiento del entramado empresarial
La falta de nuevos emprendimientos paraliza el recambio
El análisis de la dinámica empresarial distinguió entre aquellas firmas que incorporaron personal, las que mantuvieron sus planillas estables, las que se achicaron y las que cesaron sus operaciones de forma definitiva. A partir de esta segmentación, la Secretaría de Trabajo puso el foco en la marcada parálisis en la gestación de nuevas compañías más que en una ola desmedida de persianas bajas.
Indicadores clave de la dinámica empresarial
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Tasa de apertura de empresas: Se ubicó en el 2,5%, marcando la cifra más reducida de la serie histórica desde 2002 (excluyendo la anomalía de la pandemia de COVID-19).
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Tasa de cierre de empresas: Alcanzó el 3,7%, una proporción que el organismo oficial consideró alineada con los promedios históricos registrados entre 2007 y 2019.
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Reducción del entramado: La cantidad total de empresas empleadoras cayó un 1,1%, mientras que el empleo asalariado privado disminuyó un 0,8% respecto al trimestre previo.
El Gobierno sostuvo que, según las series estadísticas recopiladas desde 1996, el porcentaje de compañías que dejaron de operar se mantuvo dentro de los parámetros habituales. Por ende, la contracción del entramado productivo respondió a la escasez de nuevos proyectos y no a un incremento anómalo en la mortalidad empresarial.
Perspectivas técnicas y lecturas económicas
Entre el ajuste recesivo y la estabilidad estructural
Desde el sector privado, la consultora C-P coincidió con la lectura de los datos oficiales al ratificar que la tasa de creación de empresas se encuentra en mínimos históricos no vistos desde la crisis de 2002. Para el centro de estudios, este panorama no representa necesariamente un cambio estructural irrecuperable en el mercado laboral, sino la manifestación de un proceso de ajuste recesivo caracterizado por la retracción simultánea del empleo y de la cantidad de unidades operativas.
A su vez, el reporte oficial concluyó que la dinámica del empleo no muestra evidencias de una alteración irreversible hasta el cuarto trimestre de 2025. No obstante, el diagnóstico evidencia que la reactivación del mercado dependerá de recuperar la confianza y los incentivos para la gestación de nuevos emprendimientos que compensen la rotación natural del sistema.
Conclusión
La pérdida de 50.000 empleos privados en el último tramo de 2025 refleja un fenómeno complejo donde el principal motor del deterioro no es el cierre masivo de fábricas y comercios, sino el achicamiento preventivo de las plantillas existentes y la parálisis en la apertura de nuevos emprendimientos. Sin un flujo constante de nuevas empresas que renueve el entramado productivo, el mercado laboral argentino enfrenta el desafío de revertir un nivel de creación de firmas que tocó su piso en más de dos décadas.
