Criar un hijo en junio costó hasta $678.308: la canasta que el Gobierno no puede esconder

La canasta de crianza de la niñez en la Argentina superó los 500 mil pesos mensuales en todos los tramos de edad durante junio de 2026, según el informe del INDEC.

El costo de criar a un hijo en la Argentina volvió a subir durante junio de 2026, según el último informe oficial del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). De acuerdo con los datos publicados por el organismo, la denominada canasta de crianza de la niñez superó la barrera de los 500 mil pesos mensuales en todas las franjas etarias, alcanzando un máximo de $678.308 para el tramo de chicos de entre 6 y 12 años. Esta medición, que combina el valor de los bienes indispensables con el costo del tiempo dedicado al cuidado de los menores, refleja la persistente presión sobre los presupuestos de las familias de clase media y trabajadora, en un contexto económico donde, pese a la desaceleración del índice general de precios, el costo de vida básico continúa su escalada.

Radiografía de los costos por rango etario

El indicador del INDEC discrimina los valores de manutención según las necesidades biológicas, educativas y de desarrollo de cada etapa del crecimiento. El segmento más costoso durante el último mes fue el de los niños y niñas en edad escolar primaria.

Criar a un chico de entre 6 y 12 años demandó un desembolso total de $678.308. En el extremo opuesto, el gasto estimado para bebés menores de 1 año se ubicó en $529.539 mensuales. Para las etapas intermedias, los valores promedio también exhibieron cifras elevadas: el costo llegó a $616.046 para infantes de 1 a 3 años, y a $539.612 para la franja de 4 a 5 años.

Este esquema de medición es pionero en la región, ya que no solo evalúa los bienes tangibles consumidos por los menores, sino que asigna un valor monetario concreto a las horas de trabajo no remunerado que los adultos destinan al acompañamiento, preparación de alimentos, higiene y traslados de los niños en cada edad.

Consumo frente a cuidado: el desglose de los gastos

La metodología oficial divide la canasta de crianza en dos grandes dimensiones operativas: el costo de los bienes y servicios, por un lado, y el valor del tiempo de cuidado, por el otro.

El primer concepto contempla los gastos de alimentación, vestimenta, transporte, educación, salud, vivienda y recreación. El segundo concepto mide el tiempo requerido para el cuidado de los niños según su nivel de autonomía, valorizado según la remuneración de la categoría «Asistencia y cuidado de personas» del régimen de servicio doméstico.

  • Menores de 1 año ($529.539 en total): Requieren menor gasto en consumo directo ($173.468), pero exigen una dedicación horaria de cuidado sumamente alta, valorada en $356.071.

  • De 1 a 3 años ($616.046 en total): Es la franja con mayor costo de tiempo de cuidado ($406.938), combinada con gastos de bienes y servicios por $223.988.

  • De 4 a 5 años ($539.612 en total): A medida que los niños ganan autonomía e ingresan al sistema educativo inicial, la relación se equilibra: el costo de bienes asciende a $285.275, mientras que el valor del cuidado desciende a $254.337.

  • De 6 a 12 años ($678.308 en total): Los gastos de consumo directo (colegio, viandas, indumentaria, deportes y salud) se disparan a $353.885, mientras que las horas de cuidado se estiman en un valor de $324.423.

La canasta en el escenario de la inflación general

El incremento de la canasta de crianza se da en un marco donde el Índice de Precios al Consumidor (IPC) del INDEC registró un alza mensual del 1,9% en junio de 2026. Con este último registro, la inflación acumulada en el primer semestre del año alcanzó el 16,8%, mientras que la variación interanual se ubicó en el 33,5%.

Aunque la inflación general muestra signos de estabilización en comparación con períodos previos, los costos específicos asociados a la crianza suelen mantener una inercia propia. Rubros críticos como las cuotas de colegios privados, los servicios de medicina prepaga, el calzado escolar y los alimentos frescos (lácteos, carnes y verduras de primera necesidad) han experimentado ajustes que impactan de manera directa y desproporcionada en las familias con hijos a cargo.

La publicación periódica de este índice es clave para el diseño de políticas públicas de asistencia social. Asimismo, se ha consolidado como una herramienta jurídica de referencia nacional, siendo utilizada frecuentemente por la Justicia de Familia para calcular y actualizar las cuotas de alimentos en los procesos de divorcio o separación, garantizando que los montos estipulados cubran de manera realista las necesidades de los menores.