Femicidio de Natalia Melmann: ADN descartó a siete policías investigados
Una nueva pericia genética del Poder Judicial bonaerense desligó a siete efectivos sospechosos del crimen de Miramar en 2001, manteniendo abierta la búsqueda del quinto perfil implicado.
El femicidio de Natalia Melmann, uno de los casos más emblemáticos de violencia institucional y de género en la historia reciente de la provincia de Buenos Aires, sumó un capítulo determinante en los tribunales bonaerenses. Tras más de dos décadas del brutal asesinato de la adolescente de 14 años en la ciudad balnearia de Miramar, un exhaustivo estudio genético arrojó resultados negativos respecto a la hipótesis que vinculaba a otros siete miembros de la fuerza policial con la escena del crimen. La resolución judicial no solo modifica el foco de la instrucción actual, sino que devuelve el expediente a un estado de incertidumbre sobre la identidad del quinto perfil genético masculino hallado en el cuerpo de la víctima.
El estudio, desarrollado por el Laboratorio de Análisis Comparativo de ADN del Poder Judicial bonaerense, fue impulsado por la Fiscalía de General Alvarado con el objetivo de procesar evidencia remanente y cotejarla con un grupo de uniformados que prestaban servicios en la zona al momento del hecho. Los resultados concluyeron que no existen coincidencias de perfil entre los sospechosos evaluados y los rastros biológicos resguardados desde febrero de 2001, lo que obliga a los investigadores a trazar nuevas líneas de búsqueda para dar con los responsables que aún permanecen en la impunidad.
Los alcances de la pericia genética
El procedimiento pericial se llevó a cabo utilizando tecnologías de secuenciación avanzadas sobre muestras biológicas recuperadas de la escena original y del cuerpo de la menor. El material analizado incluyó hisopados forenses, sábanas de la cabaña donde ocurrió el cautiverio, cabellos y portaobjetos reactivados para esta instancia de la causa.
Los perfiles genéticos obtenidos de estas piezas se contrastaron directamente con las muestras de sangre y saliva extraídas a los efectivos Hugo Ricardo Morra, Enrique Diez, Carlos Alberto Grillo, Osvaldo Alfredo Sissi, Carlos Darío Meire, José Luis Morillo y Ángel Custodio Sánchez. En todos los casos, el dictamen del laboratorio oficial fue concluyente al determinar la exclusión absoluta de los imputados, desestimando de forma definitiva su participación en los hechos analizados en este tramo de la investigación.
Un crimen que marcó la violencia institucional
Para comprender la trascendencia de este vuelco pericial, es necesario revisar la reconstrucción histórica del caso. En la madrugada del 4 de febrero de 2001, Natalia Melmann fue interceptada al salir de un boliche bailable en Miramar por Gustavo Daniel «El Gallo» Fernández, quien mediante el uso de la fuerza la obligó a ingresar al baúl de un automóvil.
Posteriormente, la adolescente fue trasladada a una vivienda precaria ubicada en el barrio Copacabana, donde un grupo de policías de la provincia de Buenos Aires la sometió a torturas físicas, abuso sexual agravado y, finalmente, la asesinó mediante asfixia por lazo. El cuerpo de la joven fue hallado cuatro días más tarde en un vivero municipal, con signos de extrema violencia que desataron una inmediata movilización social y el descrédito de la cúpula policial local, señalada por desviar las primeras pistas del caso.
Condenas firmes y la búsqueda del quinto ADN
La investigación judicial previa logró avanzar sobre el núcleo principal de la dotación policial implicada. Hasta la fecha, los exoficiales Oscar Echenique, Ricardo Anselmini y Ricardo Suárez cumplen penas de prisión perpetua tras ser hallados culpables de los delitos de rapto, abuso sexual agravado y homicidio criminis causa.
A este grupo se sumó más tarde el expolicía Ricardo Panadero, quien fue condenado a la misma pena en un segundo juicio oral tras haberse revertido una absolución inicial. Por su parte, el civil Gustavo «Gallo» Fernández recibió una condena como entregador y partícipe necesario, aunque su pena sufrió reducciones posteriores debido a revisiones de la legislación penal aplicable.
Pese a estas certezas jurídicas, los informes médicos forenses siempre sostuvieron que en la agresión sexual y posterior homicidio participaron al menos cinco personas. La presencia de un quinto componente genético en las muestras de laboratorio es el reactivo que mantiene la causa abierta. La reciente exclusión de los siete sospechosos desarma la principal línea de trabajo que mantenía el Ministerio Público Fiscal para identificar al último coautor material del asesinato.
La postura de la familia y el futuro de la causa
Tras la notificación del informe pericial, los representantes legales de la familia Melmann comenzaron una revisión pormenorizada de los fundamentos técnicos del dictamen. Históricamente, el entorno de la víctima ha sostenido que el entramado de encubrimiento dentro de la policía bonaerense impidió una recolección de pruebas eficiente durante las primeras horas de la desaparición, lo que complejiza la resolución de pericias científicas veinticinco años después.
La fiscalía descentralizada de Miramar deberá ahora reevaluar el mapa de personal policial activo en el partido de General Alvarado durante la temporada estival de 2001, ampliando el espectro de búsqueda a otras dependencias o a civiles vinculados al entorno de los ya condenados. La resolución del caso sigue supeditada a que la evidencia biológica resguardada mantenga las condiciones de conservación necesarias para futuros cotejos.
