Caso Agostina Vega: pericias apoyan el pedido de más detenciones
Las últimas pericias en la vivienda del principal acusado reforzaron la hipótesis de la querella, que solicitará la detención de más sospechosos presentes en el lugar.
La investigación por el crimen de Agostina Vega ha entrado en una fase decisiva tras la finalización de una serie de inspecciones y reconstrucciones periciales clave desarrolladas este jueves en la vivienda de Claudio Barrelier, señalado por los investigadores como el principal acusado del homicidio. Las medidas de prueba, ejecutadas por peritos especializados de las fuerzas de seguridad y el Poder Judicial, aportaron elementos que resultan determinantes para el avance de la causa penal. Tras concluir el procedimiento, la querella sostuvo que los hallazgos fortalecieron de manera sustancial la teoría que han mantenido desde el inicio del expediente y anticipó que presentará un formal pedido de detención contra otros involucrados que permanecen en libertad.
El operativo judicial contó con la presencia de las partes del proceso, entre ellas la abogada Fernanda Alaniz, representante legal del padre de la adolescente víctima. Al término de las tareas de campo, Alaniz se refirió a las conclusiones derivadas de las pruebas de acústica y visibilidad realizadas en el inmueble, las cuales dejaron al descubierto la imposibilidad física de que las personas presentes en la vivienda no hayan advertido los sucesos ocurridos la noche del crimen.
Las inconsistencias que comprometen a los presentes
Pruebas acústicas en el centro de la escena
Según lo expresado por la querella, las pericias técnicas buscaron determinar con precisión si los ruidos o pedidos de auxilio producidos dentro de la estructura podían ser percibidos desde los distintos ambientes de la casa. Las pruebas arrojaron resultados concluyentes que contradicen las versiones iniciales presentadas por los testigos y convivientes de la propiedad.
«Hemos estado presentes en el lugar y se escucha de todos lados perfectamente», manifestó la letrada Alaniz, al desechar categóricamente la hipótesis defensiva de que los presentes no hayan advertido lo que sucedía esa noche.
A partir de estas constataciones, la representación legal sostuvo que la responsabilidad penal no debe circunscribirse únicamente a los procesados actuales. La postura querellante apunta a que el rango de imputaciones debe extenderse a la totalidad de los adultos que compartían el espacio físico al momento del hecho.
Personas señaladas por la querella
De acuerdo con la reconstrucción de los hechos que impulsa la querella, la nómina de personas presentes en el domicilio al momento de ocurrir el crimen no se limitaba a la pareja acusada. Según consta en las actas de la investigación, en la vivienda también se encontraban:
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Claudio Barrelier: Señalado como el principal responsable del crimen.
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Marianela Palmero: Esposa del acusado y actualmente bajo la lupa judicial.
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Los hermanos Córdoba: Presentes en la propiedad durante el desarrollo de los acontecimientos.
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Ludmila: Pareja de uno de los hermanos Córdoba.
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Osvaldo Fasseta: Identificado como otro de los presentes en la finca.
Para la abogada Alaniz, el análisis integral de las pruebas indica que este grupo de personas habría tenido conocimiento directo de lo que estaba sucediendo, lo que los situaría en un rol de encubrimiento o coautoría que la Justicia debe calificar formalmente.
Cuestionamientos severos a la conducta de Marianela Palmero
Un tramo central de las declaraciones brindadas por la querella estuvo enfocado en la figura de Marianela Palmero, esposa del principal imputado. Alaniz puso en duda la veracidad de los testimonios brindados por la mujer ante la fiscalía interviniente y cuestionó la validez de sus dichos dentro de la investigación.
«La esposa de Barrelier va a mentir siempre, porque está totalmente alineada a él. Yo vengo sosteniendo desde un principio que es una mujer que me parece siniestra», sostuvo la representante legal, agregando que, desde su perspectiva, la estrategia defensiva de Palmero busca deslindar responsabilidades propia y de su pareja mediante afirmaciones falaces. «Va a buscar salvarse ella, por supuesto, o salvar a Barrelier, pero siempre va a mentir. No creo nada de lo que diga Palmero», aseveró.
Eliminación de prueba digital y sospechas de obstaculización
A la inconsistencia en los relatos orales se suman elementos vinculados a las pericias tecnológicas sobre los dispositivos de comunicación. La querella remarcó que Palmero declaró inicialmente no haber escuchado ni visto nada anómalo durante la noche del hecho; sin embargo, las medidas técnicas posteriores detectaron irregularidades en la conservación de la prueba digital.
Se constató que la mujer habría procedido a la eliminación masiva de la información almacenada en su teléfono celular, para luego realizar el reemplazo físico del dispositivo. Para los querellantes, esta secuencia de acciones configura una conducta sugestiva que tuvo como propósito entorpecer el accionar de la justicia y ocultar intercambios de mensajes o registros relevantes para el esclarecimiento de la causa.
Solicitud de nuevas medidas restrictivas de la libertad
Frente al cuadro probatorio que surge de las últimas actuaciones, la querella considera que existen fundamentos suficientes para ampliar las imputaciones en la causa por el feminicidio de la adolescente.
«Acá tenemos un montón de responsables, no solamente los cuatro imputados hasta el momento. Nos faltan tres todavía», afirmó Alaniz, haciendo alusión directa a los hermanos Córdoba y a la joven identificada como Ludmila, quienes hasta la fecha no han sido alcanzados por órdenes de detención.
La estrategia legal de la familia de Agostina Vega se concentrará en las próximas horas en la formalización de un escrito donde se volcarán los resultados de las pericias acústicas y de infraestructura. Con este elemento probatorio, la querella solicitará al fiscal de la causa que dicte de manera inmediata la detención de todas las personas que se encontraban en la vivienda. Se espera que la fiscalía evalúe los informes técnicos incorporados al expediente antes de resolver sobre las medidas cautelares solicitadas.
