El Colegio de Médicos bonaerense alerta por un colapso en la vacunación y riesgo de brote «catastrófico»
La entidad acusó al ministro de Salud, Mario Lugones, por la falta de insumos y campañas, en un escenario donde más de 100 mil niños carecen por completo de inmunización y Argentina cae a los peores índices regionales.
La política de ajuste e inacción que afecta al Ministerio de Salud de la Nación, conducido por Mario Lugones, ha arrastrado al sistema sanitario a una emergencia epidemiológica y ética de proporciones históricas. Así lo denunció el Colegio de Médicos de la provincia de Buenos Aires mediante un contundente pronunciamiento en el que detalló un desmoronamiento crítico en las tasas de cobertura. La interrupción continua en la cadena de provisión de dosis, sumada a la ausencia casi total de difusión pública sobre el Calendario Nacional de Vacunación, configura un escenario en el que la entidad profesional advierte sobre la posibilidad inminente de un brote de proporciones catastróficas. De concretarse este riesgo, las guardias y terapias intensivas del territorio bonaerense enfrentarían una saturación severa.
Caída histórica y aumento de la vulnerabilidad infantil
El diagnóstico expuesto por la institución bonaerense refleja un retroceso profundo en la protección de los sectores más vulnerables de la sociedad. Según la información elevada a las autoridades nacionales, en la actualidad existen más de 101.000 niños y niñas en el país que no han recibido una sola vacuna de su esquema obligatorio en toda su vida. Esta cifra representa un aumento del 60% en comparación con los registros obtenidos en 2021.
Con estos indicadores, la Argentina ha comenzado a perder la posición de liderazgo regional que ostentó durante décadas en materia de programas de inmunización. Hoy en día, el país se sitúa en niveles de cobertura pediátrica comparables a las naciones con mayores crisis estructurales de América Latina, como Haití y Venezuela, lo que demuestra la velocidad del deterioro en las barreras sanitarias básicas.
Brechas en coberturas esenciales y pérdida de inmunidad
El impacto de esta crisis se evidencia en el incumplimiento de esquemas fundamentales contra patologías de elevada contagiosidad y potencial letalidad:
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Triple Viral (Sarampión, Rubéola y Paperas): La cobertura a nivel nacional para la segunda dosis penas alcanza un 46%. Esto implica que más de la mitad de la población infantil carece del esquema completo ante posibles casos importados.
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Triple Bacteriana (Difteria, Tétanos y Tos Convulsa): El alcance descendió al 75%, dejando a una cuarta parte de la niñez expuesta a enfermedades complejas en el marco de una provisión discontinua.
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Insumos para adultos: La interrupción en los suministros afecta también la entrega regular de dosis destinadas a adultos mayores y jubilados en los centros asistenciales.
Críticas a la gestión oficial y presión sobre los hospitales
Desde el Colegio de Médicos señalaron de manera directa que las medidas aplicadas por la administración central derivan en una suerte de privatización de hecho en el acceso a la prevención sanitaria. La falta de inversión en comunicación pedagógica para contrarrestar las corrientes de desinformación post-pandemia ha dejado el esquema de vacunación a merced de la capacidad individual de cada familia. La decisión oficial de reemplazar las campañas masivas tradicionales por vías de comunicación directa fue calificada por los profesionales como una medida insuficiente que fragmenta la inmunidad de rebaño.
Este escenario genera presiones directas en el sistema público. En la provincia de Buenos Aires, el Ministerio de Salud provincial ha registrado un incremento del 23% en la demanda dentro de la red hospitalaria pública, asociada al incremento de cuadros respiratorios y a la falta de cobertura en el nivel primario.
Frente a la gravedad del cuadro, la comunidad médica solicitó de manera urgente a la cartera nacional conducida por Mario Lugones la restitución del suministro de dosis y la reactivación de las campañas masivas de concientización. La entidad recordó que la inmunización es un bien público indivisible que el Estado debe garantizar de forma continua, gratuita y equitativa en todo el territorio.
