Precio del pan en septiembre: harina sube 20% y el incremento al público rondará el 6%

El salto internacional del trigo golpea de lleno a las panaderías argentinas. Con ventas en caída libre y deudas acumuladas, el sector advierte que no puede trasladar todo el costo.

El precio internacional del trigo se disparó en las últimas semanas y generó un fuerte impacto en la industria panadera nacional, que enfrenta una suba del 20% en el valor mayorista de la harina. En medio de un contexto recesivo caracterizado por el desplome del consumo y el incremento de tarifas y alquileres, los referentes del sector evalúan un ajuste en los mostradores que rondará entre el 5% y el 6% durante septiembre.

El impacto en la cadena de producción

La disparada de los granos a escala global se trasladó de forma directa a los molinos harineros locales, los cuales aplicaron dos incrementos consecutivos del 10% cada uno entre agosto y los primeros días de septiembre. Según detalló Martín Pinto, titular del Centro de Panaderos de Merlo, la tradicional bolsa de harina de 25 kilos trepó hasta los $18.500 en la puerta del molino, mientras que los productos especiales alcanzan los $20.000.

Para los comercios minoristas y panaderías de barrio, la situación es aún más crítica debido a la intermediación en depósitos particulares, donde la unidad llega a pagarse hasta $23.000. El encarecimiento de la materia prima principal profundiza una estructura de costos que se vuelve insostenible para los pequeños establecimientos.

Un mercado con freno al consumo y caída de ventas

El principal dilema que enfrentan los panaderos radica en la imposibilidad de trasladar el porcentaje total del aumento de la harina al precio final del pan. Con un mercado interno fuertemente deprimido, la transferencia de costos a los clientes se traduce de manera inmediata en una mayor contracción de la demanda.

De acuerdo con las estadísticas del sector, los despachos en las panaderías venían registrando una caída interanual del 60% hasta julio, cifra que escaló alarmantemente al 65% durante agosto. Desde el sector gráfico local señalan que de cada diez máquinas disponibles en los talleres de producción, operan apenas tres, reflejando el parate de la actividad y la pérdida de rentabilidad.

Situación financiera y endeudamiento sectorial

El margen de maniobra de los comerciantes se encuentra severamente acotado por una crisis financiera generalizada. Los propietarios de panaderías acumulan deudas corrientes con entidades bancarias, tarjetas de crédito, proveedores de materias primas, alquileres comerciales y servicios públicos.

Ante la falta de financiamiento y la cancelación de líneas de crédito por parte de los molinos harineros, gran parte del sector sobrevive abonando pagos mínimos mensuales. Los referentes advierten que, de sostenerse esta dinámica sin una recuperación en el poder adquisitivo de los consumidores, numerosas panaderías enfrentarán graves dificultades para continuar con su producción diaria.