Murió Miguel Zavaleta, el líder de la banda Suéter

Murió Miguel Zavaleta, líder y voz de Suéter, a los 71 años. El rock argentino despide a un compositor emblemático que marcó la escena nacional de los años ochenta.

Murió Miguel Zavaleta este lunes a los 71 años en Buenos Aires, tras una prolongada lucha contra el cáncer, según confirmaron fuentes directas de su círculo íntimo. La partida del cantante, tecladista y principal compositor de la banda Suéter enluta a la cultura popular y al rock argentino, ámbito en el que construyó un estilo inconfundible caracterizado por la agudeza lírica, la experimentación armónica y una sensibilidad melódica que definió a toda una generación durante el retorno democrático en la década de 1980.

Raíces formativas y la génesis de un estilo propio

Nacido en el seno de una familia atravesada por el arte —era sobrino directo del virtuoso pianista de jazz Enrique «Mono» Villegas—, Zavaleta descubrió su vocación musical de manera temprana tras presenciar de casualidad un festival beat en plena adolescencia. Aunque inició estudios universitarios en la carrera de Derecho e incluso se desempeñó como cadete en la emblemática revista musical Pelo, su destino quedó sellado definitivamente sobre los escenarios.

A los 21 años protagonizó su debut formal al frente de Bubu, una ambiciosa agrupación de rock progresivo, sinfónico y de marcada impronta teatral que deslumbró al público en el Teatro Del Globo en 1976. Aquella experiencia experimental, sumada a una posterior estadía formativa en Ibiza, templó su oído para lo que vendría. De regreso al país, fundó Suéter en 1981, proyecto con el que combinó la frescura de la new wave, el pop sofisticado y el humor corrosivo para esquivar la censura de la época.

La consagración con Suéter y el reconocimiento de sus pares

Al frente de Suéter, Zavaleta concibió auténticos himnos populares que quedaron grabados en la memoria colectiva: «Amanece en la ruta», «Vía México», «Él anda diciendo» y «Extraño ser» (inmortalizada también por Man Ray). Su refinamiento compositivo atrajo de inmediato la atención de las máximas figuras del movimiento. En reiteradas entrevistas, el propio músico rememoró la emoción que le produjo recibir un llamado telefónico directo de Luis Alberto Spinetta, quien se comunicó exclusivamente para elogiar sus flamantes creaciones y calificar su obra como «muy buena».

Hacia mediados de los años ochenta, su figura era central en la bohemia artística porteña. En 1985 participó del legendario proyecto Ray Milland Band, donde compartió la primera línea vocal con Andrés Calamaro, Daniel Melingo y Pipo Cipolatti. Aquella formación estelar se presentó en el recordado ciclo televisivo Badía y Cía. con una banda de ensueño integrada por Charly García, Pedro Aznar, Gustavo Donés, Gringui Herrera y Pablo Guadalupe, convirtiéndose en un hito de culto para la historia televisiva y musical del país.

Resiliencia creativa, colaboraciones y compromiso social

Tras la primera separación de Suéter en 1989, el cantante continuó componiendo de manera incansable. Grabó dos álbumes en calidad de solista —uno de ellos bajo la producción artística de Pedro Aznar— que enfrentaron obstáculos comerciales y no llegaron a publicarse formalmente debido a trabas de la industria discográfica. Lejos de abandonar la actividad, aportó su talento vocal e interpretativo en colaboraciones con formaciones de diversos géneros, entre ellas Los Auténticos Decadentes, Bersuit Vergarabat y Los Pericos.

La década de 1990 trajo la reactivación de su conjunto insigne. En 1995 vio la luz el disco Suéter 5, producido conjuntamente con Andrés Calamaro. La obra asumió un compromiso humano explícito al estar dedicada a personas seropositivas en tiempos de fuerte estigmatización sanitaria. En particular, la pieza «Desvanecidos» fue concebida por el autor como un sentido homenaje a amigos cercanos y colegas que habían perdido la vida a causa del sida, visibilizando la problemática con honestidad y empatía.

El regreso final y el legado definitivo de su obra

La última etapa de su trayectoria artística estuvo marcada por la reivindicación de su catálogo. En 2023, tras 16 años de silencio escénico, Zavaleta selló el regreso definitivo de Suéter junto al guitarrista histórico Jorge Minissale. La reunión cristalizó en 2024 con la publicación de La Reserva Moral de Occidente, una producción discográfica donde reinterpretaron sus grandes clásicos en colaboración con intérpretes de diversas corrientes, tales como Rubén Rada, Nahuel Pennisi, Hilda Lizarazu, Julián Kartun, Marcelo Moura, Leo García, Juan «Pollo» Raffo, Javier Malosetti, Daniel Melingo y Mía Folino.

La desaparición física de Miguel Zavaleta concluye el recorrido terrenal de un creador audaz que transitó el rock progresivo, la canción pop y la balada testimonial con idéntica solvencia técnica y elegancia. Su obra permanece viva en el cancionero popular argentino como testimonio de una época dorada de creatividad, libertad y resistencia cultural.