Martín del Río: la Justicia le prohibió contactar a su exesposa
Condenado a perpetua por el doble parricidio de Vicente López, Martín del Río hostigó a su expareja desde el penal y la Justicia le impuso una perimetral.
Martín del Río, condenado a prisión perpetua por el asesinato de sus padres en Vicente López, volvió a quedar en el centro de la escena judicial luego de que el Tribunal Oral en lo Criminal N° 7 de San Isidro le impusiera una estricta orden de restricción de contacto. La resolución responde a una denuncia presentada por su exesposa, Cecilia Sánchez, quien acusó al recluso de ejercer violencia psicológica y simbólica tras recibir un correo electrónico no consentido, enviado desde la Unidad Penitenciaria N° 48 de San Martín. La magistrada María Coelho determinó el cese inmediato de toda vía de comunicación directa o indirecta, bajo apercibimiento de procesarlo por desobediencia judicial.
El contenido del mensaje y el intento de recomponer el lazo familiar
El correo electrónico en cuestión fue remitido hace menos de un mes, momento en el cual el parricida logró restablecer el acceso a su cuenta digital dentro del penal bonaerense. El texto comenzaba con apelaciones afectivas dirigidas a Sánchez: «Hola amore de mi vida. ¿Cómo estás? ¿Cómo andan los chicos?». En los párrafos siguientes, Del Río manifestaba su frustración por no obtener respuestas previas y requería de forma insistente los números telefónicos actualizados de sus hijos: «Te pido que me pases sus celus así les escribo, quiero saber de ellos, poder hablarles y poder estar en contacto».
A lo largo del escrito, el recluso intercaló detalles de su rutina cotidiana en el penal —donde oficia como promotor de salud y asiste a un taller de aberturas de aluminio— con enfáticos reclamos sobre su condición de encierro. «Quiero lograr mi libertad, no doy más. Como te dije cuando vinieron: yo voy a demostrar mi inocencia aunque sea lo último que haga en mi vida», expresó, al tiempo que ratificó su afecto con frases dirigidas al núcleo familiar que compartieron: «Yo los amo, son mi familia, son mis grandes amores».
El accionar judicial y el blindaje ante el hostigamiento carcelario
Lejos de suscitar un acercamiento, la recepción del mensaje provocó una inmediata desestabilización en la vida cotidiana de Sánchez. Con la representación legal de la fiscal Marcela Semeria, la mujer formalizó un pedido de medida cautelar de protección de urgencia, señalando una perturbación evidente y un mecanismo de sometimiento emocional continuo por parte de su expareja.
Al evaluar las pruebas y el contexto de coerción implícito, la jueza Coelho dictó una prohibición total de acercamiento y contacto. El fallo dispone que Del Río no podrá comunicarse con Sánchez «por sí o a través de terceras personas y/o mediante dispositivos electrónicos», prohibición que abarca redes sociales, llamadas telefónicas, mensajería instantánea de WhatsApp y correos electrónicos. La resolución judicial fue explícita en advertir que, si el interno quebranta esta directiva, se remitirán las actuaciones para imputarlo formalmente por el delito de desobediencia, contemplado en el artículo 239 del Código Penal.
La causa: un fallo categórico y el rechazo en Casación
El caso penal que mantiene a Martín del Río tras las rejas se remonta al 24 de agosto de 2022, fecha en la que se perpetró el doble homicidio de José Enrique del Río y María Mercedes Alonso en su casona de la calle Melo, en Vicente López. En el debate oral, un jurado popular de doce ciudadanos emitió un veredicto unánime de culpabilidad, catalogándolo como el autor material de doble homicidio calificado por el vínculo, la alevosía, el empleo de arma de fuego y la condición criminis causa.
A pesar del contundente cúmulo probatorio que acreditó su presencia en las inmediaciones de la propiedad mediante cámaras de seguridad y registros de telefonía celular, Del Río sostuvo reiteradamente su inocencia, alegando que se trataba de irregularidades procesales. Sin embargo, la Cámara de Casación Penal bonaerense ratificó íntegramente la sentencia a prisión perpetua tras desechar los recursos de la defensa técnica. En la actualidad, el expediente aguarda una última revisión extraordinaria ante la Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Buenos Aires.
El nuevo pronunciamiento del tribunal de San Isidro pone de relieve la vulnerabilidad de las víctimas indirectas ante el uso indebido de los canales de comunicación penitenciarios, reafirmando los límites infranqueables que el sistema de justicia debe garantizar contra el hostigamiento y la violencia de género, aun cuando provengan desde el interior de una unidad carcelaria de máxima seguridad.
