Venta de combustibles en Argentina cae 2,9% en junio y acumula cinco meses de baja
El consumo de combustibles volvió a retroceder en junio impulsado por el freno económico generalizado, acumulando su quinta caída interanual consecutiva en las estaciones de servicio de todo el país.
La recesión y la pérdida de poder adquisitivo continúan impactando de forma directa en el consumo masivo y en los insumos clave de la economía argentina. Durante el mes de junio, la venta de combustibles al público registró una nueva contracción, profundizando un escenario de retracción del mercado interno que afecta tanto al transporte de cargas como al traslado particular. La comercialización en surtidores cayó un 2,9% en la comparación interanual y un 3,07% respecto del mes previo, marcando un claro reflejo del freno generalizado que atraviesa la actividad económica.
De acuerdo con el informe elaborado por la consultora Politikon Chaco sobre la base de los registros oficiales de la Secretaría de Energía, las estaciones de servicio de todo el país despacharon en junio un total de 1.331.423 metros cúbicos entre naftas y gasoil. Esta cifra representa casi 40.000 metros cúbicos menos que los comercializados en el mismo período del año anterior, consolidando además la quinta baja interanual consecutiva en el sector.
El detalle por productos: desplome del gasoil y cautela en las naftas
Al analizar el comportamiento de la demanda según el tipo de producto, los datos reflejan con nitidez el enfriamiento de la producción y la menor circulación de vehículos. El golpe más severo se observó en el Gasoil G2 —el segmento comercial tradicional—, que sufrió una contracción interanual del 8,89%, al pasar de 386.405 a 352.054 metros cúbicos. Este descenso da cuenta de la menor intensidad en el movimiento logístico de bienes y en la actividad agropecuaria e industrial.
Por su parte, la Nafta Súper, el combustible de mayor volumen del mercado, registró un retroceso del 2,06% interanual (de 566.717 a 555.022 m³). En paralelo, la Nafta Premium acumuló su segundo mes consecutivo en terreno negativo con una baja del 1,45%. La única excepción a la tendencia generalizada fue el Gasoil G3 (de ultra bajo contenido de azufre), que mostró un repunte interanual del 3,98%, impulsado por la demanda de flotas modernas y maquinaria pesada de última tecnología.
Radiografía provincial y liderazgo en el mercado minorista
El impacto de la retracción del consumo no fue uniforme en la geografía nacional. Solo cuatro provincias lograron escapar a la tendencia negativa y mostraron variaciones interanuales positivas en sus despachos: Neuquén encabezó la nómina con un incremento del 7,7%, traccionada por la actividad hidrocarburífera en Vaca Muerta; seguida de lejos por Entre Ríos (1,3%), Tierra del Fuego (0,5%) y Mendoza (0,4%).
En el extremo opuesto, diecinueve distritos del país sufrieron caídas en sus volúmenes de venta. Las provincias más castigadas fueron La Rioja (-8,0%), Formosa (-9,3%) y Salta (-11,3%), evidenciando una brecha acentuada entre el dinamismo de las zonas petroleras y el enfriamiento del consumo en el interior profundo.
En lo relativo al desempeño por empresas, el escenario de competencia no presentó variaciones estructurales significativas en el reparto del mercado:
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YPF: Se mantuvo como líder indiscutido al concentrar el 55,1% del mercado total de combustibles, aunque sus ventas mostraron una variación interanual negativa del 1,6%.
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Shell: Ocupó el segundo lugar del sector minorista con una participación del 22,5%.
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Axion: Se ubicó en la tercera posición con el 12,0% de las ventas totales.
La política de precios y el mecanismo de amortiguación
La baja en la demanda interna de combustibles coincide con una dinámica particular en la fijación de precios en surtidor. A partir de abril, la petrolera estatal YPF implementó un mecanismo interno de amortiguación —denominado «buffer»— que fue replicado por sus competidoras privadas. El sistema tuvo como objetivo inicial absorber las bruscas subas del barril de petróleo Brent a nivel internacional —provocadas por la escalada geopolítica en Medio Oriente— para evitar un traspaso directo a los surtidores que presionara la inflación.
Sin embargo, dicho esquema establecía una condición de reciprocidad: cuando el precio internacional del crudo descendiera, los valores en el mercado local tampoco bajarían de forma inmediata, permitiendo a las refinadoras recuperar los márgenes resignados durante las alzas. A pesar del reciente declive de la cotización internacional del petróleo, las pizarras en las estaciones argentinas no se modificaron. Operadores del mercado estiman que un ajuste a la baja en los precios locales recién podría materializarse hacia el mes de septiembre, a menos que un desplome persistente del barril acelere los plazos de las compañías.
El comportamiento del mercado de combustibles en junio confirma que el sector opera como un termómetro sensible del nivel de actividad nacional. La combinación de un consumo retraído y una estructura de precios administrada plantea un horizonte de cautela para las estaciones de servicio, que aguardan una reactivación económica para revertir el ciclo de cinco meses en terreno negativo.
