Crisis textil en Argentina: se perdieron más de 22.000 empleos y la producción opera a mínimos históricos

El sector textil enfrenta un escenario crítico por la apertura importadora y la caída del consumo. En poco más de dos años, cerraron 803 establecimientos productivos en el país.

La industria textil argentina se encuentra atravesando uno de los períodos más complejos y determinantes de su historia reciente. El Boletín Económico Sectorial de la Fundación Pro Tejer reflejó con datos contundentes el profundo impacto que las actuales políticas de desregulación comercial y apreciación cambiaria están generando sobre el entramado productivo nacional. En este contexto de reconfiguración económica, la crisis textil en Argentina se ha profundizado de manera acelerada, manifestándose en una drástica reducción de los puestos de trabajo, el cierre definitivo de centenares de empresas y un nivel de capacidad instalada que expone la parálisis casi total de las líneas de producción en las fábricas.

Desocupación y contracción de la estructura empresarial

El indicador más complejo que arroja el informe sectorial es la velocidad con la que se ha destruido el empleo asalariado registrado privado. La cadena de valor que integra al sector textil, las confecciones, el cuero y el calzado lidera la pérdida de puestos de trabajo a nivel nacional, registrando una baja del 18% en comparación con diciembre de 2023. Esta contracción supera incluso a la experimentada por el sector de la construcción, consolidándose como la mayor caída intersectorial de la economía local.

En términos cuantitativos, esta dinámica implicó la pérdida de 22.156 empleos formales en poco más de dos años. Los especialistas advierten que la desaparición de estos puestos de trabajo calificados conlleva un daño estructural de difícil recuperación a mediano plazo, dado que la pérdida de capital humano y de oficios técnicos específicos requiere años de estabilidad para volver a constituirse.

De manera paralela a la destrucción del empleo, el tejido corporativo sufrió una fuerte reducción. Desde finales de 2023, desaparecieron un total de 803 establecimientos productivos registrados, cifra que equivale al cierre del 13% de las empresas totales del sector. El segmento más afectado por esta ola de cierres fue el de la indumentaria, que contabilizó la baja de 385 talleres y plantas, seguido de cerca por las firmas dedicadas al procesamiento del cuero y la fabricación de calzado.

Capacidad instalada al mínimo y la paradoja comercial

La contracción de la actividad fabril se refleja de modo directo en el uso de la infraestructura disponible. Durante el primer trimestre de 2026, las fábricas del sector operaron a apenas un 40,2% de su capacidad instalada. En términos prácticos, este dato significa que 7 de cada 10 máquinas permanecieron apagadas en las plantas industriales del país.

Esta inactividad responde a una marcada contracción de la producción, que en marzo de 2026 anotó una caída del 23,3% interanual, profundizándose al 31,3% si se contrasta con los niveles del año 2023. Por su parte, la confección de prendas de vestir y calzado evidenció un retroceso del 8,9% interanual y una baja del 22% frente al mismo período comparativo de 2023.

El comportamiento del mercado importador

La implementación de políticas orientadas a la flexibilización del comercio exterior introdujo una dinámica dispar dentro del mercado. Mientras las importaciones de insumos intermedios —como hilados y tejidos— cayeron debido a la menor demanda de las fábricas locales, el ingreso de prendas terminadas desde el exterior experimentó un incremento histórico.

Durante el primer cuatrimestre de 2026, las importaciones de indumentaria terminada aumentaron un 79% en volumen, alcanzando las 23.482 toneladas introducidas al mercado interno. A su vez, las compras externas de confecciones avanzaron un 55%. De acuerdo con el análisis técnico de las cámaras empresarias, la combinación de una moneda local apreciada y la eliminación de trabas aduaneras generó que el mercado local actúe como receptor de excedentes industriales extranjeros, desplazando de forma directa a la fabricación de origen nacional.

Desfasaje de costos, caída del consumo y falta de inversión

La situación financiera de las empresas remanentes se encuentra comprometida por la imposibilidad de trasladar el aumento de los costos operativos a los precios de venta al público. En abril de 2026, el rubro de indumentaria y calzado mostró un incremento anual del 12,7%, quedando significativamente por debajo de la inflación general del país, que se ubicó en el 32,4%.

Según datos de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI), el 90% de las firmas relevadas manifestó no lograr trasladar ni la mitad de los aumentos salariales y logísticos a los precios finales de sus productos, mientras que la mitad de las empresas encuestadas reconoció no haber podido aplicar ningún tipo de ajuste. Esta coyuntura obliga a muchas unidades productivas a comercializar su mercadería por debajo del costo real de fabricación con el único objetivo de mantener niveles mínimos de liquidez y liberar sobrestock, comprometiendo su sustentabilidad financiera.

Consumo deprimido y freno a la modernización

La debilidad de las ventas internas se vincula de manera directa con la pérdida del poder adquisitivo de la población. Las ventas de indumentaria cayeron un 7% interanual en el bimestre marzo-abril de 2026, acumulando un comportamiento negativo en 13 de los últimos 14 bimestres medidos. El presupuesto de los hogares se vio reconfigurado por el incremento de las tarifas de servicios públicos y transporte, limitando los ingresos destinados al consumo de bienes no esenciales.

Este panorama de incertidumbre afectó drásticamente las proyecciones a futuro y la inversión en bienes de capital. La importación de maquinaria textil y tecnología para el sector cayó un 43% interanual en el primer cuatrimestre del año y acumuló una contracción del 65% respecto a los niveles de 2023. Este freno en la renovación tecnológica representa un fuerte límite para la competitividad futura del sector en el plano internacional.

Perspectivas y solicitudes del entramado industrial

Frente al complejo panorama descrito por los indicadores económicos, las entidades que agrupan a los empresarios y representantes de los trabajadores han solicitado de manera urgente el diseño de herramientas que promuevan la competitividad, esquemas de alivio fiscal específicos y líneas de financiamiento productivo. Desde los diferentes sectores que componen la cadena de valor, se recalca que la sostenibilidad del empleo formal y la reactivación de las capacidades industriales instaladas resultan prioritarias para evitar un deterioro permanente en el entramado manufacturero del país.