Femicidio de Agostina Vega: la querella exige nuevas detenciones

La defensa del padre de la víctima afirma que el femicida Claudio Barrelier contó con una red de complicidad para trasladar y ocultar el cuerpo de la menor.

A una semana del trágico hallazgo de los restos de Agostina Vega en las afueras de la ciudad de Córdoba, la investigación por el brutal crimen de la adolescente de 14 años sumó un nuevo e impactante capítulo. La abogada Fernanda Alaniz, representante legal de Gabriel Vega —padre de la víctima—, formalizó un pedido ante la Justicia para ordenar la captura inmediata de más sospechosos. La querella sostiene con firmeza la hipótesis de que el único imputado por el femicidio, Claudio Barrelier, no actuó en soledad para ejecutar el traslado y el posterior ocultamiento del cuerpo, sugiriendo la existencia de una estructura delictiva organizada en la región.

Un arresto por encubrimiento que abrió nuevas sospechas

El avance de las pesquisas policiales y judiciales ya derivó en la reciente detención de Osvaldo Fassetta, un hombre que alquilaba una propiedad perteneciente a Barrelier. Fassetta fue imputado bajo el cargo de «encubrimiento agravado» tras determinarse que mantuvo un rol activo en los momentos posteriores a la desaparición de la menor. En una maniobra que los investigadores califican como un intento deliberado por desviar la atención y entorpecer el accionar de la justicia, el ahora detenido acompañó personalmente a la madre de Agostina a radicar la denuncia por el paradero de su hija en la comisaría local.

Para la defensa del padre, este arresto representa apenas el primer eslabón de un entramado mucho más profundo. La representación legal argumenta que las características físicas de la escena del crimen y la logística necesaria para manipular el cadáver desmembrado de la menor de edad hacen inviable la teoría del autor solitario. Según el escrito presentado, el volumen de las maniobras de ocultamiento requirió un esfuerzo coordinado que apunta de forma directa hacia otros cómplices que permanecen en libertad.

La hipótesis de una red criminal en la periferia de Córdoba

Las declaraciones de la doctora Alaniz en sede judicial y ante los medios de comunicación introdujeron un giro alarmante en la causa. La letrada no limitó la responsabilidad de los sospechosos al encubrimiento del asesinato de Agostina Vega, sino que vinculó de manera directa el caso con el funcionamiento de una presunta red de abusadores sexuales que opera activamente en la periferia cordobesa. Según la hipótesis de la querella, la adolescente no habría sido un objetivo aislado, sino la víctima de un grupo criminal organizado dedicado a la captación y el abuso de mujeres en situación de vulnerabilidad.

La fundamentación para exigir las nuevas capturas se apoya en indicios y testimonios recolectados en el entorno vecinal durante los últimos días. La querella insiste en que el descampado donde se hallaron enterrados los restos desmembrados de la menor presenta signos de haber sido alterado por más de una persona en un lapso muy acotado de tiempo. El equipo legal del padre de la víctima busca que la fiscalía a cargo amplíe de inmediato el foco de las pericias tecnológicas sobre las comunicaciones de los sospechosos.

Reclamo de celeridad ante el riesgo de fuga

El entorno familiar de Gabriel Vega manifestó su profunda preocupación por la lentitud en la concreción de los allanamientos solicitados. Desde la querella advierten que la dilación en los arrestos de quienes habrían integrado la «cadena de complicidades» representa un peligro inminente para la preservación de pruebas fundamentales y eleva de manera considerable el riesgo de fuga de los sospechosos remanentes. Las próximas horas resultarán determinantes para conocer si el ministerio público fiscal hace lugar a los fundamentos de la abogada Alaniz o si mantiene la causa acotada a los dos detenidos actuales.