Canasta de consumo: la clase media en CABA requiere $2,3 millones
La canasta de consumo para ser clase media en la Ciudad de Buenos Aires superó los $2.384.515 en abril, según el último informe oficial del instituto estadístico porteño.
La barrera para pertenecer a los sectores socioeconómicos tradicionales de la Ciudad de Buenos Aires continúa elevándose al ritmo de una inflación que, aunque muestra signos de desaceleración, sigue presionando los presupuestos familiares. Según el informe de Líneas de pobreza y Canastas de consumo publicado por el Instituto de Estadísticas y Censos de la Ciudad (IDECBA), una familia tipo de cuatro integrantes necesitó ingresos mensuales de al menos $2.384.515 para ser considerada técnicamente de «sector medio».
Este dato, correspondiente al relevamiento de abril de 2026, pone de manifiesto la creciente exigencia financiera para mantener el estándar de vida en la Capital Federal. La canasta de consumo se ha transformado en el termómetro más preciso de una realidad económica donde los ingresos deben escalar constantemente para evitar el descenso en la pirámide social.
Radiografía de la familia tipo porteña
El informe toma como referencia un modelo de hogar compuesto por una pareja de 35 años, ambos económicamente activos, con dos hijos varones de 9 y 6 años, propietarios de su vivienda. Bajo estas condiciones, el estudio segmenta los niveles de ingresos necesarios para cubrir la Canasta Total (CT) y la Canasta Alimentaria (CA).
En abril, la Canasta Total para este núcleo familiar alcanzó los $1.907.612, mientras que la alimentaria —que marca el umbral de la indigencia— se situó en $895.246. El estatus de «clase media» se define técnicamente a partir de ingresos que superen en 1,25 veces el valor de la CT, fijando el piso en los mencionados $2,3 millones y un techo que llega hasta los $7.630.448.
El fenómeno de la clase media frágil
Un aspecto alarmante del reporte es la expansión de las categorías intermedias. Aquellas familias cuyos ingresos oscilan entre $1.907.612 y $2.384.515 son clasificadas como «sector medio frágil». Se trata de un segmento de la población que, si bien cubre sus necesidades básicas, se encuentra a un paso de caer en la vulnerabilidad ante cualquier imprevisto económico o un salto en los precios de los servicios.
Por otro lado, para no ser considerados pobres, el mismo grupo familiar necesitó $1.513.033. La distancia entre el umbral de la pobreza y el ingreso necesario para ser clase media es cada vez más estrecha, lo que refleja una compresión de la pirámide social donde los sectores trabajadores deben realizar esfuerzos extraordinarios para no quedar relegados.
La brecha real: el costo del alquiler
Uno de los puntos más críticos que destaca el análisis del IDECBA es la diferencia sustancial que impone el mercado inmobiliario. Dado que el índice principal se calcula sobre familias propietarias, la realidad de quienes alquilan es significativamente más gravosa.
Por ejemplo, una pareja sin hijos que es propietaria de su vivienda necesitó $1.119.181 para cubrir su Canasta Total. Sin embargo, una pareja con las mismas características que debe pagar un alquiler en la Ciudad requirió $1.412.760 para el mismo periodo. Esta diferencia de casi $300.000 mensuales solo para cubrir la vivienda base redefine los requisitos de ingreso: para que una pareja que alquila sea considerada de clase media, sus ingresos deben partir de los $1.765.950.
Variación interanual e inflación
A pesar de la magnitud de las cifras, el informe arroja un dato comparativo relevante: la variación interanual del piso de la clase media para una familia tipo fue del 29,6%. En abril de 2025, el umbral mínimo se ubicaba en $1.840.530. Esta suba porcentual se posicionó ligeramente por debajo de la inflación acumulada en la Ciudad de Buenos Aires para los últimos doce meses, que alcanzó el 32,4%.
Esta diferencia sugiere que, si bien el costo de vida aumentó, el ajuste de la canasta de consumo específica para estos sectores fue marginalmente menor al índice de precios general, aunque esto no alivia la sensación de pérdida de poder adquisitivo en el consumo cotidiano.
Conclusión
La cifra de $2,3 millones para ser clase media en CABA deja de ser un número estadístico para convertirse en un desafío estructural. Con una canasta de consumo que exige ingresos de siete cifras para cubrir estándares básicos de bienestar, la Ciudad de Buenos Aires se consolida como uno de los distritos más onerosos de la región. La capacidad de ahorro y la inversión quedan, para la mayoría de los porteños, como aspiraciones lejanas frente a la urgencia de costear la vida diaria.
