Dr. Ahorro cierra sus farmacias en Argentina por crisis financiera
La cadena mexicana Dr. Ahorro cesó sus operaciones en Argentina tras 20 años de actividad. El cierre de sus 33 sucursales responde a deudas millonarias y una profunda crisis de abastecimiento.
La profunda recesión económica y el desplome del consumo de medicamentos impactaron de forma definitiva en la cadena de farmacias Dr. Ahorro, que esta semana anunció el cierre de sus 33 sucursales restantes en el país. La firma mexicana, operada bajo la razón social Energía y Vida de Argentina SA, notificó a su personal que los locales permanecerán cerrados por tiempo indeterminado, en un contexto de cesación de pagos y deudas que superan los u$s 19 millones, marcando el fin de su presencia en el mercado local tras años de desabastecimiento.
El colapso financiero de un gigante del genérico
El cierre de Dr. Ahorro no es un evento aislado, sino el desenlace de un proceso de deterioro financiero que se agudizó en el último año. La empresa arrastraba un déficit operativo cercano a los u$s 10 millones, al que se sumaron compromisos impagos con la seguridad social por u$s 5 millones y deudas con proveedores por otros u$s 4 millones. Esta falta de liquidez se tradujo en una emisión masiva de cheques sin fondos por un valor superior a los $20 millones, lo que bloqueó cualquier posibilidad de acceso a nuevo crédito comercial.
La situación de las góndolas vacías y la falta de stock en medicamentos críticos ya era una postal recurrente en los locales de la Ciudad de Buenos Aires, Córdoba, Salta y Mendoza. El modelo de negocios de la cadena, centrado en precios bajos y medicamentos genéricos, se vio asfixiado por el incremento de los costos logísticos y la caída del poder adquisitivo de los clientes, quienes redujeron drásticamente la compra de productos no esenciales en farmacias.
Un proceso concursal y la incertidumbre laboral
A través de un comunicado enviado por correo electrónico, la dirección de la empresa informó a sus trabajadores que se encuentra atravesando un proceso concursal. «La empresa se encuentra atravesando un proceso que limita nuestra capacidad de cumplir con la totalidad de las obligaciones salariales», reza el mensaje que generó alarma en el sector. Lo más preocupante para los empleados es que la firma aclaró que solo abonará «un porcentaje del salario correspondiente», sin hacer mención a indemnizaciones o plazos de regularización.
Este ajuste definitivo llega luego de un primer recorte ejecutado meses atrás, cuando la cadena cerró 10 locales y despidió a 90 operarios en un intento fallido por sanear las cuentas. Los sindicatos del sector farmacéutico han manifestado su preocupación ante lo que consideran un retiro desordenado de la firma, dejando a cientos de familias en la incertidumbre y con haberes percibidos de manera parcial en un contexto inflacionario.
El fracaso de la venta y el futuro de los activos
Fuentes del sector farmacéutico, consultadas por sitios especializados como Pharmabiz, confirmaron que Dr. Ahorro buscó desesperadamente un comprador para sostener la operación en Argentina. Sin embargo, las negociaciones con grupos inversores locales y otras cadenas competidoras fracasaron debido al abultado pasivo y a las contingencias legales que pesan sobre la firma. La imposibilidad de concretar el traspaso de la operación apuró la decisión del cierre total.
En el mercado se especula que la salida definitiva se formalizará mediante la liquidación de activos remanentes o la transferencia individual de habilitaciones comerciales de los locales mejor ubicados. No obstante, para los especialistas, la salida de Dr. Ahorro representa una señal de alerta sobre la sostenibilidad de los modelos de retail farmacéutico de alta rotación en un escenario de recesión prolongada.
Impacto en el acceso a la salud
El cierre de las 33 sucursales no solo representa un golpe laboral, sino también un impacto para los sectores de menores recursos que encontraban en esta cadena una alternativa económica para acceder a tratamientos básicos. Con la retirada de la firma mexicana, el mercado de genéricos pierde a uno de sus principales impulsores en las grandes capitales del interior del país y en el centro porteño.
La crisis económica continúa redibujando el mapa comercial argentino. Mientras el Gobierno nacional y los provinciales observan con cautela el cierre de empresas de capitales extranjeros, el sector de la salud privada enfrenta uno de sus desafíos más complejos: equilibrar la rentabilidad ante costos crecientes y una demanda interna que no da señales de recuperación a corto plazo.
