John Foos despide a su personal y cierra su planta para importar de Asia
La emblemática marca de zapatillas de los años 90 desmantela su fábrica en San Isidro y despedirá a su personal remanente. La caída del consumo y la apertura importadora fuerzan un cambio de modelo hacia el producto terminado de Tailandia y Vietnam.
El mapa industrial argentino suma una nueva baja de peso. John Foos, la marca que se convirtió en un ícono de la moda adolescente durante décadas, anunció el cierre definitivo de su planta de producción en la localidad de Beccar, San Isidro. La empresa, que supo ser un estandarte de la fabricación nacional de calzado vulcanizado, desvinculará a la mayor parte de su personal —que ya se había reducido drásticamente de 400 a apenas 50 empleados en el último año— para transformarse en una firma puramente importadora. A partir de este mes, las clásicas zapatillas llegarán a las góndolas locales terminadas desde Tailandia y Vietnam.
El fin de un modelo productivo
La decisión de la compañía, ahora bajo la razón social Flingday S.A., responde a una reestructuración forzada por un contexto macroeconómico hostil para el sector manufacturero. Según informó la empresa en un comunicado, la combinación de una caída estrepitosa del consumo interno y la competencia con productos extranjeros de menor costo tornó inviable la continuidad de la planta.
En su época de mayor esplendor, John Foos fabricaba un millón de pares anuales y abastecía a más de mil puntos de venta. Su propuesta de valor era clara: ofrecer un producto de calidad similar a marcas internacionales como Converse, pero a mitad de precio gracias a la eficiencia del armado local. Sin embargo, el balance de 2025 arrojó pérdidas superiores a los $5.500 millones, sellando el destino de la fábrica bonaerense.
Un fenómeno que arrastra a toda la industria
El caso de John Foos no es un hecho aislado, sino parte de una tendencia que se aceleró entre 2025 y 2026. La firma se suma a una lista de gigantes que han cesado o reducido su producción local para volcarse a la importación, entre los que destacan:
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Dass (Nike/Adidas): Recortes en la fabricación regional.
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Rigolleau: La histórica cristalera de Berazategui comenzó a importar vajilla de China.
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Lumilagro: El referente de termos nacionales inició la importación de productos terminados desde el gigante asiático tras decenas de despidos.
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Georgalos: Sorprendió al mercado al confirmar que una línea de su popular golosina Flynn Paff ya se produce íntegramente en China para luego ser comercializada en el país.
Incluso sectores como el de autopartes sufren el impacto, con la brasileña Baterías Moura cerrando líneas de producción. Los datos oficiales respaldan este panorama sombrío: el sector de textil y calzado registró una caída interanual superior al 22% en el primer bimestre del año, consolidándose como uno de los rubros más golpeados por la recesión actual.
De la visión de Fosati a la realidad de Asia
La historia de John Foos es la de un sueño industrial que chocó contra los ciclos económicos del país. Fundada por Miguel Ángel Fosati, la marca logró que muchos consumidores creyeran que el producto era estadounidense por su nombre, aunque siempre fue un orgullo de la industria nacional. En 2022, su hija María José Fosati tomó el mando y relanzó la firma con éxito entre las nuevas generaciones, llegando a producir 4.000 pares diarios en 2023.
Hoy, ese impulso se ha detenido. La empresa ha trascendido que ofrece acuerdos de indemnización que oscilan entre el 60% y el 70%, bajo la advertencia de que, de no lograrse acuerdos rápidos, podría solicitar el concurso preventivo de acreedores. En San Isidro solo quedará un equipo administrativo mínimo para sostener la operación comercial y logística de lo que, a partir de ahora, será un producto manufacturado a miles de kilómetros de distancia.
