Conurbano: los alimentos subieron casi un 15% en marzo
Un relevamiento del ISEPCI en barrios populares revela que una familia tipo necesitó más de 646.000 pesos en marzo solo para comer, marcando el fin de la desaceleración de precios.
La crisis de precios en los sectores más vulnerables de la provincia de Buenos Aires ha tomado un nuevo impulso. Según el último relevamiento del Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana (ISEPCI), los alimentos en los comercios de cercanía del conurbano bonaerense acumularon una suba del 14% entre diciembre y marzo de 2026. Solo durante el último mes, los productos de consumo masivo aumentaron un 3,36%, consolidando una trayectoria ascendente que interrumpe la calma relativa observada durante la primera mitad del año pasado.
El costo de no caer en la indigencia
El informe, realizado en barrios populares de 20 distritos clave, pone cifras alarmantes a la supervivencia diaria. Una familia tipo, integrada por dos adultos y dos menores, pasó de requerir $566.541,11 en diciembre para cubrir la Canasta Básica de Alimentos (CBA) a necesitar $646.281,02 en marzo. Este salto del 14% en apenas tres meses define la línea de la indigencia en la región más poblada del país.
Si se analiza la Canasta Básica Total (CBT), que incluye servicios, transporte y vestimenta, el panorama es aún más asfixiante. Ese mismo hogar necesitó contar con $1.454.132,43 para no caer por debajo de la línea de pobreza, lo que representa un incremento interanual del 34,54%. El rubro de las carnes lideró las subas en los últimos doce meses, seguido de cerca por los productos de almacén y las frutas, golpeando el núcleo de la dieta familiar.
La erosión de la asistencia estatal
Uno de los puntos más críticos que destaca el análisis del ISEPCI es la pérdida de eficacia de las políticas de contención social. La Tarjeta Alimentar, un recurso vital para familias con hijos y embarazadas, ha visto congelado su monto desde el inicio de la gestión actual, sin recibir actualizaciones durante todo el segundo semestre de 2025.
Esta falta de ajuste ha generado una brecha creciente entre la asistencia del Estado y el costo real de los productos en las góndolas. Mientras la inflación de alimentos vuela, los ingresos provenientes de programas sociales se mantienen estáticos, obligando a los hogares a destinar la totalidad de sus recursos a la comida, dejando de lado el pago de tarifas de servicios y transporte, que también registraron aumentos superiores al 30% en el periodo reciente.
Salarios que no alcanzan a la inflación
La dinámica salarial también muestra signos de agotamiento. Si bien entre julio y octubre de 2025 el empleo privado registrado logró superar levemente a la inflación, esa tendencia se revirtió en el cierre del año. En el sector público, el deterioro ha sido constante, profundizando la pérdida de poder adquisitivo mes tras mes.
El informe concluye que el problema es estructural: una gran parte de los trabajadores argentinos percibe salarios promedio que se encuentran por debajo de la Canasta Básica Total. Esta realidad impide que los hogares logren superar la línea de pobreza, incluso contando con empleos formales, y pone en duda las estadísticas oficiales que sugerían una reducción de la vulnerabilidad social.
Una tendencia que se revierte
Los datos del conurbano bonaerense confirman que la desaceleración de precios ha quedado en el pasado. El inicio de 2026 muestra una inflación que retoma su marcha ascendente de forma gradual pero persistente. Sin una actualización urgente de los ingresos y de la asistencia social, la brecha entre el costo de vida y la capacidad de pago de los ciudadanos amenaza con profundizar los niveles de indigencia en el corazón productivo de la Argentina.
