Deudas irrecuperables: más de 3 millones de personas se encuentran en situación crítica
El empeoramiento de los perfiles crediticios y la devaluación del salario arrastran a millones de hogares a utilizar el financiamiento como un mecanismo de supervivencia cotidiana para alimentos.
La capacidad de pago de los hogares argentinos atraviesa un deterioro extendido que encendió las alarmas del sistema financiero formal y tecnológico. La caída del poder adquisitivo, sumada a una inflación estructural y a la ausencia de políticas de contención para amortiguar el impacto en los sectores vulnerables, configuró un escenario complejo. El crédito, que históricamente funcionaba como una herramienta para la adquisición de bienes durables, mutó progresivamente en un canal para financiar gastos corrientes y alimentos. Como resultado, las familias recurren a la reestructuración constante de pasivos, acumulando compromisos que se vuelven difíciles de sostener en el tiempo.
El avance de la morosidad en el consumo masivo
Un informe reciente del Instituto Argentina Grande (IAG) reveló que en marzo se registraron 3.384.299 personas humanas con atrasos de un año o más en sus pagos, una categoría que el Banco Central clasifica técnicamente como «deudor irrecuperable». Este volumen de deudas irrecuperables representa un incremento interanual del 93%, lo que equivale a 1,6 millones de ciudadanos más atrapados en la peor calificación crediticia posible en comparación con el mismo período del año anterior.
El universo total de personas endeudadas en el país alcanza los 20,6 millones. De ese total, el 16% ya se encuentra ubicado en la situación 5 (el escalón más crítico de mora), reflejando un salto significativo frente al 9% registrado doce meses atrás. Los especialistas del sector aclaran que el fenómeno no responde a una incorporación masiva de nuevos tomadores de crédito, sino a un marcado empeoramiento de los perfiles crediticios de quienes ya estaban bancarizados. En sintonía con esto, la categoría de cumplidores (situación 1) sufrió la pérdida de 785.307 personas que dejaron de estar al día con sus obligaciones.
Crisis al alcance del celular y el rol de las fintech
La radiografía del endeudamiento demuestra que las mayores dificultades para cumplir con las obligaciones financieras se concentran en los segmentos de menores ingresos. Las personas que componen los dos primeros deciles de deuda —con compromisos financieros que no superan los $206.000— presentan una tasa de morosidad del 35%. Esto evidencia que los niveles de incumplimiento más altos corresponden a ciudadanos que utilizan el financiamiento para cubrir consumos cotidianos y que carecen de margen para absorber subas de tarifas y alimentos.
De acuerdo con datos procesados por la consultora EcoGo, dirigida por Marina Dal Poggetto, el 27,5% de las carteras de las entidades financieras no bancarias presenta irregularidades, y el 10,8% de los préstamos otorgados por este sector ya acumula más de un año de atraso. El volumen de estos créditos irregulares en plataformas digitales representa una cifra cercana a los $1,5 billones. El ecosistema de las billeteras virtuales y las fintech, caracterizado por otorgar préstamos inmediatos con tasas de interés más elevadas, se convirtió en uno de los focos principales de la irregularidad debido a la facilidad de acceso desde dispositivos móviles.
El volumen total del pasivo familiar
En términos agregados, la deuda total en situación de irregularidad dentro de la economía local asciende a $39 billones. De ese monto global, $32,1 billones corresponden a compromisos contraídos con entidades bancarias tradicionales, mientras que los $6,9 millones restantes se concentran en circuitos por fuera del sistema financiero formal.
A nivel microeconómico, las estimaciones de consultoras privadas y entidades bancarias señalan que el endeudamiento promedio por hogar ronda los $5,7 millones en el circuito bancario, sumado a unos $1,1 millones adicionales en compromisos tomados en sectores no bancarios. Al evaluar todas las categorías de retraso en los pagos, se calcula que más de 5 millones de argentinos enfrentan algún tipo de inconveniente para cancelar sus deudas en los plazos previstos originalmente.
Estrategias bancarias y la postura oficial
Ante el incremento de la irregularidad, el sector financiero comenzó a implementar programas de consolidación de pasivos. El Banco Nación lanzó líneas de asistencia destinadas a unificar deudas de clientes propios y de otras entidades bajo esquemas de tasas más bajas, buscando captar la cartera afectada de las fintech. Por su parte, desde la conducción del Banco Central, Santiago Bausili afirmó que el pico de la morosidad se registró durante el período estival y prevé una normalización paulatina del sistema sin necesidad de activar programas estatales de rescate financiero para las familias.
A pesar de las proyecciones oficiales, los índices de irregularidad de los créditos familiares se ubican entre los más elevados de la región, alcanzando niveles que no se observaban desde hace dos décadas. El financiamiento en los sectores de menores recursos consolidó un escenario donde el acceso al crédito funciona, en muchos casos, como un mecanismo de asistencia frente a la pérdida de poder adquisitivo del salario.
