Morosidad en las familias argentinas alcanza su nivel más récord en dos décadas

La morosidad de los hogares trepó al 13% en julio según el Banco Central, impulsada por tasas altas y salarios deprimidos que ahogan el consumo.

La morosidad de las familias argentinas volvió a registrar un incremento en julio y se posicionó al borde del 13%, marcando así el nivel más alto de los últimos veinte años según el último informe sobre bancos difundido por el Banco Central de la República Argentina (BCRA). Este fenómeno refleja el impacto directo de un contexto macroeconómico caracterizado por créditos a costos elevados y una limitada capacidad de repago ante el deterioro de los ingresos reales.

Un indicador financiero en escalada constante

Durante los meses previos, los atrasos en las obligaciones financieras de los hogares habían mostrado una tendencia a la estabilidad, logrando frenar en junio la dinámica alcista que arrastraban desde finales de 2024. Sin embargo, el séptimo mes del año rompió esa pausa y volvió a anotar una suba de 0,1 puntos porcentuales (p.p.) frente al período anterior, situando la irregularidad en el sector en un preocupante 12,9%.

Al analizar la evolución interanual, el salto resulta aún más dramático: el índice más que se duplicó al pasar del 5,6% registrado en el mismo mes del año pasado al nivel actual, lo que representa una brecha de 7,3 p.p. por encima. Para los analistas del sistema financiero, este deterioro en la cartera de consumo constituye uno de los frentes de mayor vulnerabilidad y preocupación dentro de la economía doméstica.

El impacto en las empresas y la dinámica del crédito

El comportamiento del sector corporativo

Si bien el peso del endeudamiento recae con mayor fuerza sobre los hogares, el segmento empresario tampoco quedó exento de tensiones. De acuerdo con las mediciones oficiales de la autoridad monetaria, la morosidad en los préstamos destinados a las compañías se ubicó en el 3,6%, experimentando también una suba mensual de 0,1 p.p. en comparación con junio.

Como consecuencia de ambos comportamientos, el ratio de irregularidad global del crédito al sector privado consolidado trepó otros 0,1 p.p. hasta alcanzar el 7,7%. El Banco Central explicó que este incremento general respondió tanto a una contracción en el saldo real del financiamiento total como a un incremento sostenido de la cartera irregular.

Perspectivas sobre el riesgo de default

En contrapartida al crecimiento de los atrasos ya concretados, las proyecciones prospectivas mostraron matices en el perfil de riesgo. La probabilidad de que no se paguen las deudas en el nivel general —medida a través de la probabilidad de default estimada (PDE)— cayó 0,2 p.p. hasta situarse en el 2,4%.

Al desagregar por categoría de deudor, la PDE de las familias evidenció un retroceso mensual de 0,5 p.p. para ubicarse en el 3,9%, mientras que el indicador correspondiente al sector corporativo se mantuvo prácticamente invariable en el 1,1%.

Conclusión y perspectivas económicas

El sostenido incremento en la morosidad de las familias evidencia las profundas dificultades que atraviesa el consumo masivo en un escenario de retracción del poder adquisitivo. Mientras las tasas de interés continúen exigiendo un esfuerzo financiero desproporcionado frente a los ingresos corrientes, el riesgo de insolvencia en los hogares seguirá siendo uno de los principales desafíos para la estabilidad del sistema bancario nacional.