Juicio por Loan Peña: la pericia forense complica a imputados

El perito en odorología forense ratificó el hallazgo de rastros del niño en los vehículos de María Victoria Caillava y Carlos Pérez durante el juicio por Loan Peña.

Un testimonio técnico clave volvió a colocar en el centro de la escena judicial a dos de los principales sospechosos por la desaparición de Loan Danilo Peña. Durante la más reciente audiencia del juicio por Loan Peña, el especialista en odorología forense Mario Rolando Rosillo ratificó de manera contundente ante el tribunal que perros adiestrados detectaron partículas odoríferas pertenecientes al pequeño dentro de los automóviles pertenecientes a la exfuncionaria municipal María Victoria Caillava y al capitán de navío retirado Carlos Guido Pérez. La declaración sumó tensión al debate oral y brindó fundamentos científicos sobre la presencia del menor en unidades móviles que resultan determinantes para la reconstrucción de la hipótesis acusatoria.

Revelaciones clave en el testimonio del perito

El testimonio de Mario Rolando Rosillo constituyó uno de los momentos de mayor gravitación técnica de las jornadas judiciales. El especialista compareció ante los magistrados con el objetivo de explicar el procedimiento científico aplicado sobre los vehículos incautados a la pareja imputada. Durante su exposición, el profesional detalló los pasos metodológicos implementados para recolectar las muestras ambientales y contrastarlas con los elementos de referencia del niño desaparecido.

Según la fundamentación presentada en la sala de audiencias, la labor de rastreo canino arrojó resultados positivos al identificar la huella de olor del menor en los sectores traseros de los rodados. La confirmación de este dato técnico consolida una de las líneas probatorias más severas presentadas por la querella y la fiscalía, al situar de manera directa el rastro orgánico del niño en bienes de propiedad exclusiva de Caillava y Pérez.

La técnica de odorología y la marcación pasiva

Durante el interrogatorio, el perito brindó precisiones sobre el rigor con el que se desarrolló el peritaje odorológico. Explicó que la metodología requirió la utilización de gasas esterilizadas para capturar el aroma depositado en los tapizados y plásticos del habitáculo, las cuales fueron sometidas posteriormente a la confrontación con muestras de referencia biológica tomadas de prendas del niño y de otros menores para descartar falsos positivos.

El procedimiento derivó en una marcación pasiva por parte de los canes entrenados, una conducta instintiva mediante la cual el animal se sienta o se echa inmóvil al reconocer el patrón del aroma buscado. No obstante, al ser consultado sobre el alcance definitivo de la prueba, Rosillo fue cauto y preciso al fijar los límites científicos del análisis. El especialista remarcó ante los jueces que la ciencia odorológica permite certificar de manera e inequívoca la presencia del rastro en la superficie analizada, pero aclaró de forma taxativa que resulta imposible determinar técnicamente la forma exacta o la vía mediante la cual el olor llegó a depositársele en esos asientos.

Los vehículos bajo la lupa de la investigación

La pericia positiva cobró un significado crítico al analizarse los vehículos específicos en los que se realizaron los levantamientos de muestra. Por un lado, la marcación canina fue ratificada sobre el automóvil Ford Ka de color rojo que pertenecía a María Victoria Caillava y que la pareja utilizó para trasladarse hacia las provincias de Corrientes y Chaco poco después del almuerzo familiar.

Por otro lado, la detección de la huella odorífera también resultó positiva en la camioneta Ford Ranger, el vehículo de mayor porte que estuvo estacionado en el predio de la vivienda de la abuela Catalina Peña en la localidad de 9 de Julio durante la jornada de la desaparición. El contraste de estos datos resulta fundamental para los investigadores, ya que ambos rodados forman parte del entramado logístico investigado como posibles medios de transporte utilizados para retirar al menor de la zona de los hechos.

Declaraciones de las fuerzas de seguridad y la logística del operativo

La jornada oral no estuvo circunscrita únicamente al debate científico sobre la odorología. Durante la misma sesión testimonial prestaron declaración diversos efectivos de la Policía y miembros de las fuerzas federales que participaron activamente en los procedimientos de rastrillaje e investigación iniciales. Entre las comparecencias más relevantes figuró la del jefe de la Prefectura Naval con asiento en Goya, Waldir Reinaldo Nake.

El jefe prefecto brindó un pormenorizado informe sobre los despliegues operativos ejecutados en la zona del juzgado y en los terrenos aledaños al paraje rural. Nake detalló la logística implementada durante las primeras horas de búsqueda en cursos de agua y áreas de difícil acceso, al tiempo que dio cuenta de las estrictas medidas de seguridad y custodia brindadas a los testigos considerados estratégicos para la causa. Su exposición permitió al tribunal reconstruir la preservación del escenario y los protocolos puestos en marcha para resguardar la integridad de quienes aportaron testimonios determinantes.

Repercusiones e implicancias en la causa judicial

Las revelaciones formuladas en la sala de audiencias reconfiguran el marco probatorio contra María Victoria Caillava y Carlos Guido Pérez. La corroboración pericial sobre la presencia del rastro del niño dentro de sus unidades particulares añade un elemento de fuerte consistencia material que la defensa deberá intentar desacreditar mediante objeciones procesales o hipótesis alternativas sobre la transferencia indirecta del olor.

El juicio por Loan Peña avanza así hacia etapas decisivas con un entramado de testimonios técnicos y operativos que buscan esclarecer lo sucedido en aquella jornada trágica. A medida que se incorporan las evaluaciones de los expertos y las declaraciones de los jefes de las fuerzas intervinientes, la justicia busca cerrar el círculo sobre la responsabilidad penal de los imputados y hallar respuestas definitivas que permitan reconstruir la verdad de los hechos.