Cierran los últimos locales de una histórica cadena de electrodomésticos tras su quiebra

La Justicia ordenó la liquidación total de los bienes de Garbarino tras fracasar el proceso de salvataje. El cierre de las últimas sucursales marca el fin de una era.

El ocaso de un gigante del consumo

La historia de Garbarino, la cadena que durante décadas fue sinónimo de electrodomésticos en Argentina, ha llegado a su punto final. El Juzgado Nacional en lo Comercial N°7, bajo la titularidad del juez Fernando D’Alessandro, dispuso la liquidación de todos los activos de la firma tras declarar formalmente su quiebra. La resolución judicial surge luego de que la compañía agotara todas las instancias de renegociación de deuda y no lograra atraer inversores en el proceso de cramdown.

El cierre de las últimas tres sucursales que aún resistían en la Ciudad de Buenos Aires simboliza el colapso definitivo de una estructura que supo liderar el mercado nacional. Sin stock renovado y con una deuda acumulada asfixiante, la empresa que alguna vez empleó a miles de personas hoy solo transita pasillos judiciales para intentar cumplir con sus acreedores.

Los últimos locales y el proceso de liquidación

La medida judicial implicó el cese inmediato de actividades en los locales ubicados en la avenida Cabildo (Belgrano), la calle Uruguay (Tribunales) y el outlet de Almagro. Con estas persianas bajas, Garbarino desaparece físicamente de la escena comercial argentina. A partir de ahora, la sindicatura toma el control total de los activos para iniciar las subastas correspondientes.

El cronograma judicial establece que los acreedores —que incluyen a bancos, proveedores y una larga lista de exempleados— tienen tiempo hasta el 24 de junio para presentar sus reclamos de verificación de pasivos. La inhibición general de bienes ya es total, impidiendo cualquier movimiento comercial ajeno al proceso de quiebra.

Activos estratégicos a subastar:

  • Plantas industriales: Tecnosur y Digital Fueguina, en Tierra del Fuego, ambas actualmente paralizadas.

  • Mercadería: Un inventario de 1.597 unidades, aunque los informes indican que gran parte es material obsoleto.

  • Logística: El centro de La Tablada y el depósito remanente en Garín.

  • La Marca: «Garbarino» sigue siendo el activo intangible más valioso debido a su posicionamiento histórico.

De la expansión al colapso total

Fundada en 1951 por los hermanos Daniel y Omar Garbarino, la firma se convirtió en un imperio que llegó a tener 200 sucursales y 4.500 empleados. Sin embargo, la crisis financiera que comenzó a profundizarse hace cinco años resultó letal. En 2020, el empresario Carlos Rosales adquirió el grupo con la promesa de una reestructuración que nunca se materializó.

Durante los últimos años, el declive fue vertiginoso. Los informes de la sindicatura revelan una realidad cruda: en enero pasado, la empresa registró ventas por apenas $1,7 millones, una cifra insignificante para una estructura de tal magnitud. Además, el plantel de trabajadores se redujo de manera drástica, quedando apenas 20 personas al momento del cierre definitivo.

El futuro de la marca Garbarino

A pesar de la desaparición física de las tiendas, el nombre «Garbarino» podría sobrevivir en manos de nuevos dueños. La sindicatura ha solicitado preservar la marca como un activo separado para su posterior venta. No obstante, el desinterés mostrado por potenciales inversores durante el proceso de salvataje —donde firmas como Vlinder no concretaron ofertas— siembra dudas sobre el valor real que el mercado le asigna hoy a una firma envuelta en litigios.

Situación similar atraviesa Compumundo, la firma especializada en tecnología del mismo grupo, que tampoco logró captar compradores y corre la misma suerte de liquidación. El fin de Garbarino no solo representa una pérdida empresarial, sino el cierre de un capítulo fundamental en la historia del consumo minorista en Argentina.