Murió el Indio Solari: conmoción en el rock nacional
La mítica figura de Los Redonditos de Ricota falleció a los 77 años en Parque Leloir, tras una extensa batalla contra el Parkinson.
La música argentina sufre su pérdida más grande de las últimas décadas. Murió el Indio Solari, el legendario líder y vocalista de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, quien falleció este viernes a los 77 años en su residencia de Parque Leloir. La noticia, que comenzó como un rumor en las primeras horas de la mañana, fue confirmada por fuentes cercanas al artista y causó un profundo impacto en millones de fanáticos de diversas generaciones. El cantante, que padecía la enfermedad de Parkinson desde 2016, se mantenía alejado de las presentaciones presenciales masivas, aunque su actividad artística e intelectual en su estudio personal nunca se había interrumpido.
Un diagnóstico que cambió el rumbo de las misas ricoteras
La salud de Carlos Alberto Solari se convirtió en un tema de preocupación nacional en 2016, cuando él mismo confirmó sobre el escenario que el «mister Parkinson» le estaba pisando los talones. Este diagnóstico marcó un quiebre en la dinámica de sus multitudinarios conciertos. Su último recital presencial masivo tuvo lugar en Olavarría en el año 2017, una jornada histórica que congregó a más de 300.000 personas y que, a la postre, significaría su retiro físico de los escenarios tradicionales debido a las exigencias y complejidades de su cuadro de salud.
A pesar de las limitaciones corporales impuestas por la enfermedad, el compromiso del músico con su obra se mantuvo inalterable. La periodista Valentina Caff detalló en el programa Mañanas Argentinas que la última aparición pública del compositor se había producido el pasado 15 de mayo mediante un video de agradecimiento, en el marco de una distinción otorgada por la Universidad de Buenos Aires (UBA), donde se lo pudo observar lúcido y conectado con su audiencia.
La fundación del mito con Patricio Rey
El legado que deja tras de sí es incalculable. Junto al guitarrista Skay Beilinson y la mánager Carmen «La Negra» Poly, Solari forjó el fenómeno cultural más relevante de la historia del rock en Argentina: Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. Lo que comenzó como un colectivo artístico e irreverente en las diagonales de La Plata durante la década de 1970, se transformó en un movimiento social sin precedentes en el país.
La discografía de la banda funciona hoy como la banda sonora de la resistencia y las transformaciones de la sociedad argentina. Álbumes emblemáticos como Gulp! (1985) y Oktubre (1986) sentaron las bases estéticas del grupo, combinando un sonido post-punk oscuro con letras cargadas de metáforas políticas y poéticas urbanas. Posteriormente, trabajos como Un baión para el ojo idiota (1988) y Luzbelito (1996) consolidaron un poder de convocatoria masivo que desbordó los estadios de fútbol y obligó al grupo a peregrinar por el interior del país en busca de escenarios capaces de contener el fervor de sus seguidores. En 2001, en la cúspide de su éxito popular, las diferencias artísticas y organizativas provocaron la disolución de la banda, una ruptura que dejó una marca imborrable en el panorama cultural local.
La etapa solista y la vanguardia en Luzbola
La disolución de Los Redonditos no apagó la pulsión creativa de Solari. A los pocos años dio vida a su proyecto solista bajo el nombre de Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado. Con esta formación, el cantante no solo editó una serie de álbumes altamente elogiados por la crítica, tales como El tesoro de los inocentes [Bingo Fuel] (2004), Porco rex (2007) y El perfume de la tempestad (2010), sino que también reinventó el concepto de las «Misas Ricoteras» para una nueva era.
Cuando el Parkinson limitó su capacidad de realizar giras en 2017, el vocalista recurrió a la tecnología para mantenerse presente. Mediante el uso de pantallas de alta definición y sofisticadas innovaciones digitales, participó de manera virtual en los conciertos de Los Fundamentalistas, incluyendo una recordada intervención en el recital de la ciudad de La Plata. Refugiado en su estudio «Luzbola», Solari extendió sus fronteras musicales experimentando con nuevos sonidos bajo seudónimos como El Míster y los Marsupiales Extintos y El Cantante Tímido. Asimismo, expandió su universo artístico hacia las letras con la publicación de su libro de memorias Recuerdos que mienten un poco (2019) y la novela gráfica Escenas del delito americano. Su partida deja un vacío imposible de llenar en la cultura popular rioplatense.
