Caso Loan: las contradicciones de un policía complicaron las pruebas

Las irregularidades admitidas por el oficial Eduardo Torres ante el Tribunal Oral Federal de Corrientes pusieron en duda el manejo de los celulares y los registros en la causa.

La investigación judicial por la desaparición de Loan Danilo Peña sumó un capítulo de profunda incertidumbre tras las revelaciones surgidas en los tribunales. Durante una extensa declaración de casi cuatro horas ante el Tribunal Oral Federal de Corrientes, el oficial de guardia Eduardo Rafael Torres admitió severas fallas operativas y vacíos en los procedimientos clave desarrollados durante las primeras horas críticas del operativo de búsqueda.

El testimonio expuso inconsistencias en la cadena de custodia de las pruebas materiales y debilidades institucionales que complican el sostén probatorio del expediente. La falta de registros inmediatos y la manipulación de pericias sin el control de testigos independientes vuelven a poner la mirada sobre el accionar de la Policía de Corrientes en la localidad de 9 de Julio.

Inconsistencias en el libro de guardia y demoras en el reporte

Durante su exposición, el efectivo Torres tuvo notorias dificultades para precisar fechas, horarios y secuencias de los hechos posteriores al 13 de junio de 2024, momento en que el niño fue visto por última vez en El Algarrobal. El oficial reveló que tomó conocimiento del caso a través de un suboficial de franco y que fue él mismo quien inició los contactos para ubicar la vivienda donde ocurrió el almuerzo familiar.

Uno de los puntos más críticos de la audiencia giró en torno al funcionamiento del libro de guardia de la comisaría local. Torres explicó que existía la costumbre de anotar las novedades en un papel borrador para luego volcar el contenido al libro definitivo. Debido a que el agente encargado de esa tarea administrativa fue enviado a participar de los rastrillajes en el campo, el registro oficial permaneció más de 12 horas sin ningún tipo de actualización sobre la búsqueda.

Asimismo, surgieron profundas contradicciones sobre el resguardo de los vehículos pertenecientes a los imputados Carlos Guido Pérez y María Victoria Caillava. Mientras Torres aseguró que él mismo imprimió y colocó las fajas de seguridad en el Ford Ka rojo llevado a la dependencia el 19 de junio, otras declaraciones incorporadas a la causa afirman que los precintos de preservación nunca estuvieron presentes en los rodados.

Pericias telefónicas sin la presencia de testigos

La jornada testimonial contó también con la declaración de la cabo primero Leslie Rolón, integrante de la Dirección de Delitos Complejos e Informáticos de la fuerza provincial. Rolón fue la responsable técnica de realizar la extracción de datos de los tres primeros teléfonos celulares incautados al inicio de la causa.

Si bien la suboficial sostuvo que los dispositivos contaban con su correspondiente cadena de custodia, confirmó ante los jueces que las pericias informáticas se ejecutaron sin la presencia de testigos que avalaran el procedimiento. Del análisis de esos equipos se extrajeron mensajes, historiales de llamadas y mapas de geolocalización que terminaron empaquetados en archivos digitales, pero cuyo rigor metodológico ahora queda objetado por las defensas.

Avances en la causa y nuevas imputaciones

El proceso judicial continuará con la declaración en calidad de imputado de Nicolás Gabriel Soria, una de las figuras más polémicas vinculadas a los intentos de entorpecimiento de la investigación. Soria está acusado de haberse presentado falsamente como agente de la organización Interpol para ganar acceso a personas vinculadas al caso.

A su vez, la fiscalía le atribuye haber retenido en un hotel de la localidad de 9 de Julio a varios de los niños que compartieron la caminata hacia el naranjal con Loan, junto a otros testigos considerados clave para la reconstrucción de los hechos. La justicia busca determinar si estas acciones formaron parte de una maniobra coordinada para desviar las hipótesis principales del caso y entorpecer el esclarecimiento del paradero del menor.