Endeudamiento de las familias en Argentina supera marcas históricas
El atraso en el pago de créditos alcanzó cifras récord en billeteras virtuales y bancos, impulsado por la pérdida del poder adquisitivo y tasas elevadas.
El endeudamiento de las familias argentinas alcanzó un punto de máxima tensión que ya supera los peores registros de la pandemia de Covid-19. Según un riguroso estudio elaborado por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), en base a registros oficiales de la Central de Deudores del Banco Central (Cendeu), sobre un universo de 20,9 millones de deudores en el sistema financiero, 5,8 millones se encuentran en situación de mora. La acumulación de compromisos e incumplimientos responde a un escenario de marcada pérdida de ingresos y encarecimiento del costo de financiamiento.
El deterioro del crédito en los hogares mantiene una tendencia negativa continua desde hace 18 meses. Desde noviembre de 2024, el índice de irregularidad general del sector privado creció sin pausa hasta ubicarse en un 7,6%, consolidando el nivel de mora más alto de las últimas dos décadas en el país.
El salto de la morosidad en el canal digital y fintech
El indicador más crítico surge de las Proveedoras de Servicios de Pago y plataformas no bancarias. La morosidad de las familias registrada en las billeteras virtuales escaló al 29,6% en mayo de 2026. Este porcentaje supera holgadamente el 27,1% registrado en mayo de 2020, período en el cual la actividad económica se encontraba en un congelamiento casi total debido a las restricciones sanitarias.
En el sistema bancario tradicional, el incumplimiento de los hogares también mostró una aceleración marcada: saltó del 2,5% anotado en octubre de 2024 a un preocupante 12,3% en mayo de 2026. Los préstamos personales encabezan los niveles de mora con un 14,9%, seguidos de cerca por los saldos de tarjetas de crédito, que marcan un 12,5%. Combinados, ambos instrumentos representan el 73% del total del saldo irregular acumulado en el sistema financiero.
Fuerte impacto en los jóvenes e indicadores por sector
La vulnerabilidad crediticia muestra un sesgo generacional sumamente pronunciado. Entre las personas de 18 a 24 años, la tasa de mora escala al 40,9%, lo que implica que cuatro de cada diez jóvenes que accedieron a crédito registran atrasos significativos en sus obligaciones. Este grupo de la población, junto con los menores de 35 años, representa la mayor porción de usuarios que acuden a canales digitales para financiar sus gastos cotidianos.
Aunque el sector corporativo mantiene tasas de mora globales sensiblemente inferiores a las de los hogares (3,0%), el informe detalla un proceso de deterioro que impacta a la actividad productiva. La construcción encabeza la morosidad comercial con un 7,0%, seguida por los rubros de alojamiento y servicios de comida con un 6,9%, y las actividades de servicios administrativos con un 5,5%.
Causas estructurales: caída del salario e ingresos insuficientes
El análisis del CEPA desestima las visiones que atribuyen el fenómeno a decisiones irracionales de consumo. El documento señala que la causa de fondo radica en una insuficiencia de ingresos estructural para cubrir la canasta básica de los hogares, agravada por tasas de interés reales elevadas y una evaluación de riesgo flexible por parte de las plataformas fintech.
La fragilidad financiera coincide de manera directa con la contracción sostenida del salario real en el mercado de trabajo. Con una retracción acumulada en las remuneraciones reales registradas de entre el 8,7% y el 18,7% desde fines de 2023, el endeudamiento corriente se ha transformado en el mecanismo diario con el que las familias buscan sostener sus consumos básicos.
