Deudas en Argentina: uno de cada tres deudores ya no puede pagar sus créditos
La caída del salario y la suba de tarifas empujan a los hogares a priorizar la subsistencia, dejando a siete millones de personas fuera del sistema formal.
La crisis económica de las familias argentinas escala todos los días un nuevo peldaño y se manifiesta en una asfixia financiera que ya no distingue entre sectores socioeconómicos. En un escenario donde el poder adquisitivo se pulveriza frente a la inflación acumulada y el reajuste tarifario, las deudas en Argentina se han convertido en una trampa masiva. Según advirtió Claudio Caprarulo, director de la consultora Analytica, el escenario de morosidad en el país está tomando un rumbo alarmante, transformándose en un obstáculo estructural para la reactivación del consumo.
Una crisis que se transformó en un problema sistémico
El panorama trazado por los especialistas describe una situación sombría. Caprarulo señaló con contundencia que «uno de cada tres argentinos que tienen deudas no las están pudiendo pagar». Esta preocupante realidad, lejos de ser un fenómeno aislado o una conducta de morosidad temporal, es descrita por el especialista como un «problema sistémico» que viene registrando una fuerte y sostenida expansión desde principios de 2025.
El análisis sectorial pone el foco en el rápido deterioro de las condiciones materiales de vida como el motor principal de este fenómeno. Para el consultor, la combinación de una caída estrepitosa del poder adquisitivo del salario medio y el aumento desmedido en las tarifas de los servicios públicos básicos (como luz, gas y agua) dejó a las familias sin margen de maniobra. En consecuencia, los jefes y jefas de hogar se vieron empujados a sacrificar el cumplimiento de sus obligaciones financieras institucionales con el único fin de sostener los consumos básicos de alimentación y vivienda.
Radiografía de la morosidad según el Banco Central
Los datos duros respaldan la preocupación de la calle. Un informe detallado de la consultora 1816, basado en las estadísticas oficiales del Banco Central de la República Argentina (BCRA), expuso que la morosidad en los préstamos al consumo y créditos a las familias alcanzó un preocupante 12,7% en mayo.
Este indicador no representa una foto estática, sino una tendencia consolidada: el sistema ya encadena 19 subas mensuales consecutivas en sus ratios de irregularidad. La consecuencia directa de esta dinámica es la exclusión financiera masiva. Actualmente, el stock de deudas en Argentina no saldadas mantiene a casi siete millones de personas completamente fuera del circuito de financiamiento formal, cancelando cualquier posibilidad de acceso al crédito bancario tradicional.
Los jóvenes y el peligro latente de las apuestas online
La preocupación de la consultora Analytica y de los analistas de riesgo se extiende especialmente hacia los sectores demográficos más jóvenes del país. Los datos desagregados del sistema financiero revelan que el grupo de menores de 30 años es, por amplio margen, el más afectado por la falta de pago.
La tasa de irregularidad escala a un dramático 42,8% cuando se analiza específicamente la franja etaria que va de los 18 a los 25 años. De acuerdo con los especialistas en consumo, este fenómeno está fuertemente impulsado por la precarización laboral juvenil y, de manera creciente, por el avance de la ludopatía y las apuestas online. Este flagelo drena los escasos ingresos de la juventud y los introduce tempranamente en un círculo vicioso de préstamos virtuales informales a tasas usurarias para financiar el juego digital.
La insuficiencia de los planes de refinanciación
Frente a la masividad del problema, las herramientas tradicionales de la banca privada y pública empiezan a mostrar severas limitaciones de alcance. Los planes de refinanciación y los diferimientos de cuotas lanzados por las entidades financieras no logran atacar la raíz del problema, que está vinculada directamente con la falta de ingresos genuinos y la pérdida del empleo.
Ante este complejo panorama, Caprarulo fue contundente al desestimar el impacto de las soluciones superficiales o los parches administrativos que proponen las entidades de crédito: «Esto no va a resolver el problema de tener a más de cinco millones de argentinos que no van a poder volver a endeudarse», afirmó de manera tajante respecto a la efectividad real de los planes de refinanciación bancaria en el contexto macroeconómico actual.
La profundidad de la crisis de las deudas en Argentina evidencia que no se trata de una simple crisis de liquidez pasajera, sino de un desajuste estructural entre los ingresos familiares y el costo de vida básico. Sin una recuperación real de los salarios y una estabilización de las tarifas reguladas, el estrangulamiento financiero de los hogares continuará ampliando los márgenes de exclusión. La rehabilitación de millones de ciudadanos atrapados en el Veraz y fuera del sistema formal requerirá medidas macroeconómicas de fondo que devuelvan la capacidad de pago a una población al límite de sus fuerzas.
