El consumo masivo se desplomó 5,1% en marzo y registra su peor caída en 15 meses

El derrumbe fue generalizado en todo el país y afectó principalmente a productos esenciales. Los salarios volvieron a perder contra la inflación, consolidando tres meses de retroceso en el poder adquisitivo.

El escenario económico doméstico sumó un nuevo indicador de alerta. El consumo masivo se desplomó un 5,1% durante marzo en comparación con el mismo mes del año anterior, marcando el registro más bajo de los últimos 15 meses. Según el informe de la consultora Scentia, la contracción no solo es profunda, sino que ya encadena un trimestre completo en terreno negativo, reflejando una crisis que golpea con especial dureza a los rubros básicos como alimentos y limpieza.

Radiografía de un derrumbe generalizado

La baja en las ventas no discriminó canales de comercialización. Las grandes cadenas de supermercados lideraron la caída con un retroceso del 7% interanual, mientras que los comercios de cercanía y autoservicios registraron una baja del 5,1%. Incluso los kioscos, termómetro del consumo cotidiano, mostraron una retracción del 4,5%.

En lo que va de 2026, el consumo masivo acumula una contracción del 3,1%. Este dato confirma una tendencia que los hogares perciben a diario: la imposibilidad de sostener el nivel de compras frente a precios que avanzan a un ritmo superior a los ingresos. Las únicas excepciones a la regla fueron el comercio electrónico, que creció un 34,3% (impulsado por promociones y cuotas), y el sector farmacéutico, con un marginal 0,9%.

Los rubros más castigados por el ajuste

El informe detalla que las categorías esenciales fueron las que sufrieron los retrocesos más marcados, obligando a las familias a postergar incluso la higiene personal y del hogar.

Categoría Variación Interanual (Marzo)
Limpieza de ropa y hogar -12,0%
Perecederos -9,7%
Desayuno y merienda -8,2%
Higiene y cosmética -5,0%
Alimentación -4,1%
Bebidas con alcohol +2,6%

Salarios en jaque: el motor de la crisis

Detrás del consumo masivo se desplomó una realidad insoslayable: el deterioro del poder adquisitivo. Durante el primer trimestre de 2026, los salarios de los trabajadores privados registrados acumularon tres meses consecutivos de caída en términos reales. En marzo, los incrementos paritarios rondaron el 2,3%, quedando nuevamente por debajo del 3,4% que arrojó el Índice de Precios al Consumidor (IPC).

La brecha entre inflación y salarios se ha vuelto estructural. Mientras que en los primeros dos meses del año las subas pactadas fueron de apenas 1,7% y 0,8%, la inflación acumulada en ese período alcanzó el 2,9%. Esta dinámica ha dejado a los acuerdos salariales desactualizados, consolidando una pérdida de capacidad de compra que afecta incluso a los sectores con mejores ingresos.

El Salario Mínimo en niveles críticos

La situación es aún más dramática para quienes perciben el Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM). En marzo, este haber se situó en $352.400, lo que representa una caída real cercana al 39% desde finales de 2023. Este desplome sitúa al salario mínimo argentino entre los más bajos de América Latina, superando únicamente a los de Cuba y Venezuela.

Conclusión: un cambio en las prioridades del hogar

El derrumbe del consumo masivo en marzo evidencia que las familias argentinas ya no solo están recortando consumos superfluos o de esparcimiento, sino que están teniendo dificultades para cubrir la canasta de bienes básicos. Con un salario mínimo que pierde terreno frente a la región y paritarias que no logran alcanzar el ritmo de los precios, el panorama para el segundo trimestre del año se presenta complejo, con un consumo que difícilmente encuentre un piso mientras los ingresos sigan en retroceso.