La carne subió 6,9% y el consumo toca mínimos históricos

El fuerte incremento de precios en marzo impulsó una retracción histórica en la demanda interna. Los cortes populares lideran las alzas mientras el consumo por habitante cae a niveles críticos.

El sector cárnico argentino atraviesa una tormenta perfecta que combina una escalada de precios sistemática con un desplome del poder adquisitivo. Según el último informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), los precios de la carne registraron un incremento del 6,9% durante marzo, duplicando prácticamente la inflación general del mes, que se situó en un 3,4%. Esta dinámica alcista ha llevado el valor promedio de los cortes más demandados a los $18.000 por kilo, consolidando una brecha interanual del 55,1%, una cifra que supera ampliamente el índice general de precios.

La disparidad entre canales de venta y zonas geográficas

El fenómeno inflacionario en las góndolas y mostradores no es uniforme, pero sí generalizado. Los datos privados que complementan el informe oficial revelan que en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) la situación es aún más aguda, con variaciones mensuales que alcanzaron el 10,6%.

Al desglosar por canal de comercialización, se observa una diferencia marcada:

  • Carnicerías: El valor de la carne vacuna se disparó un 12,2% respecto a febrero.

  • Supermercados: Los cortes mostraron una variación del 7,1%, logrando una leve contención frente a los comercios de barrio, aunque con aumentos interanuales que rozan el 58%.

Esta segmentación evidencia que los comercios de proximidad están trasladando con mayor rapidez los costos de logística y los incrementos en el mercado mayorista, impactando directamente en el presupuesto diario de las familias.

Los cortes populares: los que más sufren la inflación

Resulta paradójico que los cortes históricamente considerados «económicos» sean los que hoy encabezan las listas de aumentos. De acuerdo con el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna (Ipcva), la picada común lideró las subas con un 20,4%, seguida por la carnaza común (17,7%) y la falda (13,4%).

Este encarecimiento de los cortes base para la dieta de los sectores medios y bajos genera un efecto de sustitución forzada. El consumidor ya no solo elige cortes de menor calidad, sino que directamente reduce la frecuencia de compra o abandona el producto en favor de otras proteínas como el pollo o el cerdo, que presentan una dinámica de precios algo más estable.

Un piso histórico: el consumo por habitante en caída libre

La consecuencia directa de estos precios es una contracción del mercado interno que no se veía en décadas. La Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados (Ciccra) informó que en el primer trimestre de 2026 se consumieron 512,8 mil toneladas, lo que representa una caída del 10% interanual.

La cifra más alarmante reside en el consumo per cápita: el promedio anual descendió a 47,3 kilos por habitante, la marca más baja en los últimos 20 años. Para poner en perspectiva, a inicios de siglo los niveles de consumo superaban cómodamente los 60 kilos por persona. Esta erosión de la «tradición cárnica» argentina no responde a un cambio cultural o dietario, sino a una barrera económica que parece volverse infranqueable.

El desafío del sector ante un escenario recesivo

El panorama para el resto del año es incierto. Con una inflación en la carne que corre por encima del nivel general, el sector productivo se enfrenta al dilema de sostener márgenes operativos en un mercado interno debilitado. La exportación continúa siendo la válvula de escape para los productores, pero la presión sobre la mesa de los argentinos sigue siendo un foco de tensión social y económica.

En conclusión, el mes de marzo marca un punto de inflexión. El asado y los cortes básicos han dejado de ser un componente cotidiano para convertirse en artículos que requieren una planificación financiera estricta. Sin una recuperación real de los salarios o una estabilización de los costos de producción, el 2026 podría cerrar con cifras de consumo que redefinan para siempre la dieta nacional.