Causa fentanilo: Casación ratificó la prisión preventiva de Maiorano
El máximo tribunal penal rechazó el recurso de la defensa del director técnico de HLB Pharma, procesado por la muerte de 111 personas tras la aplicación de fármacos contaminados.
La Cámara Federal de Casación Penal confirmó la prisión preventiva de José Maiorano, director técnico del laboratorio HLB Pharma, en el marco de la causa fentanilo, la investigación que busca determinar las responsabilidades penales tras la muerte de 111 personas intoxicadas con lotes de fentanilo contaminado en centros de salud. La decisión, tomada por la Sala IV del tribunal, ratifica la medida cautelar dispuesta por la justicia de La Plata, considerando la gravedad de los hechos y el riesgo procesal que implica la libertad del imputado en una de las crisis sanitarias más profundas de la historia reciente de Argentina.
El fallo de la Sala IV y la situación procesal
Los magistrados Javier Hornos, Gustavo Hornos y Mariano Borinsky declararon inadmisible el recurso interpuesto por la defensa de Maiorano. Con esta resolución, la Justicia mantiene la detención del director técnico, quien se encuentra procesado desde septiembre de 2025 por orden del juez federal Ernesto Kreplak. La celeridad y firmeza de la Cámara responden a la magnitud del daño causado: un entramado de negligencias que transformó un fármaco esencial para el tratamiento del dolor en un agente letal distribuido en hospitales públicos y privados.
Maiorano no es el único señalado en el expediente. La investigación también apunta a Ariel García Furfaro, propietario de HLB Pharma y Ramallo S.A., junto a otros 16 integrantes del plantel de los laboratorios. Sin embargo, la figura del director técnico es central debido a su responsabilidad legal y profesional sobre los procesos de fabricación y el control de calidad de las sustancias medicinales que egresan de la planta hacia el sistema de salud.
El lote de la muerte: Una cadena de omisiones
La causa fentanilo tiene un epicentro técnico: el lote 31202. Según las pericias integradas en el expediente, la orden de producción de este lote de fentanilo —un opioide sintético hasta 50 veces más potente que la heroína— fue emitida el 16 de diciembre de 2024. Fue durante ese proceso de fabricación donde se produjo la contaminación que, semanas más tarde, desencadenaría una ola de fallecimientos y cuadros críticos en pacientes de diversas jurisdicciones.
La imputación contra Maiorano es severa: adulteración de sustancias medicinales en concurso real con la adulteración de medicamentos de un modo peligroso para la salud pública, en calidad de coautor. Los fiscales del caso sostienen que las adulteraciones no fueron un accidente aislado, sino el resultado de un proceso de producción plagado de «falencias críticas». Lo más alarmante para los investigadores es que existieron múltiples alertas durante la cadena de fabricación que fueron sistemáticamente ignoradas por los responsables del laboratorio.
Responsabilidad empresarial y fallas de control
El escrito judicial describe un escenario de desidia administrativa y técnica. El fentanilo, al ser una sustancia altamente regulada, requiere protocolos de seguridad extremos. En HLB Pharma, estos controles parecen haber sido omitidos en pos de mantener el ritmo de distribución. La Justicia sostiene que tanto García Furfaro como Maiorano intervinieron en decisiones clave que permitieron que el medicamento adulterado llegara a los estantes de las farmacias hospitalarias.
Este caso ha puesto bajo la lupa no solo a los privados, sino también los mecanismos de fiscalización estatal. ¿Cómo pudo un lote contaminado superar los filtros de calidad y ser aplicado a cientos de pacientes? La respuesta que busca la causa fentanilo excede la negligencia técnica y se adentra en el dolo eventual, donde los responsables habrían aceptado la posibilidad del daño con tal de no interrumpir la comercialización.
Un cierre que busca justicia para las víctimas
La ratificación de la prisión preventiva para José Maiorano es recibida por los familiares de las víctimas como un paso necesario hacia la elevación a juicio oral. La defensa había argumentado que no existía riesgo de fuga ni de entorpecimiento, pero el tribunal priorizó la protección de la investigación dada la complejidad de las pruebas periciales que aún se están recolectando sobre los insumos químicos utilizados en la planta de HLB Pharma.
En conclusión, la resolución de Casación consolida la hipótesis de una responsabilidad compartida entre la cúpula directiva y técnica del laboratorio. Mientras la causa fentanilo avanza, el sistema sanitario enfrenta el desafío de reconstruir la confianza en la cadena de suministros medicinales, marcada hoy por la tragedia de 111 vidas perdidas por la priorización del beneficio económico sobre la seguridad farmacológica.
