Bono congelado en un mar de aumentos: jubilados pierden poder adquisitivo pese al refuerzo de $70.000
Mientras la inflación continúa erosionando el bolsillo de los argentinos, el Gobierno oficializó un nuevo bono de $70.000 para jubilados y pensionados de bajos ingresos. Sin embargo, el monto, que permanece inalterado desde hace más de un año, no logra compensar la escalada de precios, dejando a los beneficiarios con un aumento real inferior al esperado.
A través del Decreto 298/2025, publicado en el Boletín Oficial, se confirmó el otorgamiento por única vez de un bono extraordinario destinado a titulares de jubilaciones y pensiones mínimas, beneficiarios de la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM) y pensiones no contributivas. La intención declarada en el decreto es «compensar la pérdida del poder adquisitivo» que sufren estos sectores vulnerables.
No obstante, la realidad contrasta con el espíritu de la medida. El monto del bono, fijado en $70.000, no ha experimentado ninguna actualización desde hace más de doce meses. En este lapso, la inflación acumulada ha impactado significativamente en el costo de vida, especialmente en rubros esenciales como alimentos, tarifas de servicios públicos, transporte y alquileres.
Esta inmovilidad del bono genera una paradoja: si bien los jubilados de menores ingresos recibirán un refuerzo en mayo, el aumento real que percibirán será inferior al que se desprende de la fórmula de movilidad previsional. Según los cálculos, el incremento por movilidad correspondiente a la inflación sería del 3,7%, mientras que, al sumar el bono congelado, el aumento efectivo para la jubilación mínima se reduce a un 3%.
La distribución del bono también presenta particularidades. El monto íntegro de $70.000 será percibido únicamente por aquellos jubilados que cobren el haber mínimo. Para quienes superen ese umbral, el bono se ajustará de forma proporcional hasta alcanzar un tope total de ingresos de $261.000. Por ejemplo, un jubilado que perciba $190.000 recibirá un bono de $51.000 para llegar al límite establecido.
En paralelo al anuncio del bono, el Gobierno actualizó los valores del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) en base al Índice de Precios al Consumidor (IPC) de marzo. De esta manera, sin considerar el bono, la jubilación mínima se elevará a $296.481,75, mientras que la máxima alcanzará los $1.995.041,46. Al sumar el bono, los beneficiarios del haber mínimo percibirán un total de $366.481,75 en mayo.
Incrementos similares se aplicarán a la PUAM, que ascenderá a $307.185,40 incluyendo el refuerzo, y a las Pensiones No Contributivas por Invalidez o Vejez, que llegarán a $277.537,22 con el bono de $70.000.
La persistencia de un bono congelado en un contexto de inflación galopante plantea interrogantes sobre la efectividad de estas medidas paliativas para proteger el poder adquisitivo de los jubilados, un sector particularmente vulnerable a las variaciones económicas. La falta de actualización del refuerzo contrasta con la constante subida de precios, generando una sensación de insuficiencia en un momento donde el alivio económico es más necesario que nunca.
