Desplome del empleo formal privado: diez meses de caída sostenida
El empleo asalariado formal en el sector privado sigue en descenso. Según datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), más de 200 mil puestos laborales se perdieron en los últimos meses, mientras que creció la cantidad de trabajadores monotributistas.
La Secretaría de Trabajo informó que, en junio, el empleo registrado aumentó un 0,1% debido a la incorporación de más de 40 mil trabajadores independientes con monotributo, lo que compensó parcialmente la baja de 12.600 asalariados formales del sector privado. Sin embargo, esta ligera suba no logra revertir la tendencia a la baja en el empleo asalariado formal, que lleva diez meses consecutivos de caída.
Los números del SIPA reflejan una alarmante precarización del mercado laboral, con una continua disminución de trabajadores formales y un crecimiento sostenido de los monotributistas. En junio de 2024, la situación se agravó aún más, con un sector privado que sigue perdiendo puestos de trabajo formales, mientras que el empleo público se mantuvo relativamente estable en comparación con mayo del mismo año.
Desde la asunción del Gobierno de La Libertad Avanza, el panorama laboral ha mostrado un deterioro significativo: en los primeros siete meses de su gestión se registró una pérdida total de 182.500 empleos en el sector formal, incluyendo empleados privados, públicos y trabajadores de casas particulares. Este número se eleva a 204.100 si se toma en cuenta desde agosto del año pasado, lo cual indica un marcado declive en la estabilidad laboral en el país.
En contraste, el número de monotributistas continúa en alza, con un incremento de 164.500 desde noviembre del año pasado y 191.000 por encima de la cifra de agosto de 2023. Este aumento sugiere un desplazamiento hacia formas de trabajo menos protegidas y con menor estabilidad, en detrimento del empleo asalariado tradicional.
El panorama actual plantea serios desafíos para el mercado laboral argentino, con una creciente precarización que afecta tanto a los trabajadores como a la economía en general. La disminución constante del empleo formal privado no solo refleja un deterioro en las condiciones laborales, sino también una falta de confianza en la capacidad del mercado para generar empleos de calidad y con derechos plenos.
Es crucial que las políticas públicas enfoquen sus esfuerzos en revertir esta tendencia y promuevan la creación de empleo formal y sostenible, con condiciones dignas para todos los trabajadores. Solo así se podrá enfrentar la creciente inestabilidad que afecta al mercado laboral y garantizar un futuro más seguro para millones de argentinos que hoy ven comprometida su calidad de vida.
