En Argentina, 8 de cada 10 mujeres han sufrido violencia de género

 

En el 52 por ciento de los casos el agresor es expareja de la víctima; en el 25 por ciento se trata de su pareja actual.

Los datos del informe publicado tras la Semana Internacional de la Eliminación de la violencia contra las Mujeres, muestran que el 54 por ciento de las consultadas reconoció haber sufrido violencia psicológica en alguna de sus formas: discriminación, acoso callejero, acoso laboral, bullying o descalificaciones varias.

En tanto, el 21 por ciento indicó haber atravesado violencia económica o patrimonial, entendida como aquel maltrato en donde se les impide trabajar y, además, se les niegan los recursos para satisfacer sus necesidades básicas, mientras que el 18 por ciento reconoció haber padecido maltratos físicos y el 12 por ciento restante dijo haber tenido agresiones del tipo sexual.

Entre quienes reconocieron haber sufrido violencia física, el 18 por ciento de las mujeres afirmaron que sus agresores «utilizaron un arma o un elemento punzocortante».

El trabajo, al que tuvo acceso Télam, se celebró entre el 1 y el 20 de noviembre a través de una investigación cuantitativa con encuestas telefónicas en todo el país sobre un total de 1.976 casos tomados sobre mujeres de entre 18 y 65 años.

El estudio fue elaborado por el Centro Internacional para la Promoción de los Derechos Humanos (Cipdh-Unesco), que funciona en la Ciudad de Buenos Aires como entidad descentralizada en el ámbito del Poder Ejecutivo de la Nación, bajo el auspicio de Unesco.

La directora ejecutiva del Cipdh-Unesco, Fernanda Gil Lozano, señaló que «se trabajó sobre un cuestionario muy amplio que incluyó preguntas a través de las cuales se les consultaba a las mujeres si reciben o recibieron a lo largo de su vida violencia física, psicológica, sexual o económica».

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La investigación subraya que el 85 por ciento de los agresores son varones y, en el 52 por ciento de los casos, quien comete las agresiones es una ex pareja y en un 25 por ciento la pareja actual.

Un 13 por ciento se corresponde con la agresión de algún familiar directo o indirecto, el 7 por ciento provino de un jefe o un extraño y el 2 por ciento restante fue propinado por un padre o padrastro.

Otro dato saliente indica que las mujeres de 18 a 25 años muestran la mayor cantidad de hechos de violencia de género, con un 52 por ciento de los casos, mientras que el 34 por ciento lo sufren o sufrieron mujeres de 25 a 50 años y, el 14 se ubica entre los 51 y 65 años.

A su vez, el estudio revela que solo el 17 por ciento reconoció haber hecho la denuncia y apenas el 5 por ciento buscó ayuda judicial o en organismos de lucha contra la violencia de género.

«Este último dato es de temer porque a pesar de que las mujeres, en su mayoría no denuncian, las estadísticas de diferentes ONG demuestran que, así y todo, Argentina se ubicó ya durante el último año en el segundo lugar (junto a Chile) entre los países donde más mujeres reconocen haber experimentado algún tipo de violencia», explicó Gil Lozano en un comunicado.

Entre los argumentos que plantearon las encuestadas que no buscaron asistencia, el 67 por ciento afirmó que «no lo hizo por temor a que el agresor tomara represalias», el 28 por ciento dijo que «no le parecía que la agresión ameritara una denuncia» y el 5 por ciento restante lo justificó diciendo que «no sabía a dónde acudir».

La investigación también arrojó que el Gran Buenos Aires encabeza el ámbito con mayores casos de violencia, con el 55 por ciento de los hechos, seguido por la Ciudad de Buenos Aires, con el 22 por ciento de los casos, lo cual «mantiene una proporcionalidad directa con el número de habitantes de cada región del territorio nacional».

Mendoza se ubica en el tercer lugar, con el 4 por ciento y Córdoba se posiciona cuarta con el 3 por ciento de los hechos, mientras que el 16 por ciento restante se divide en el resto del país.

En sus conclusiones, el informe del Cipdh consideró que «los resultados muestran que la violencia afecta de un modo u otro a tres cuartas partes de las mujeres argentinas, lo que denota claramente la necesidad de profundizar en una mayor cantidad de medidas que aborden este tipo de problemáticas».

En la misma línea, Gil Lozano remarcó que «la crueldad de las estadísticas nos sirven para saber bien en donde estamos parados y para trabajar empíricamente con acciones cada vez más eficaces».

Y concluyó: «Hay que deconstruir años de patriarcado y esos sistemas de valores imperantes que han regido nuestras sociedades».