Tras años de reclamos, los Oscar ofrecerán la entrega más diversa de su historia

 

La Academia desplegará este año los galardones más actuales y cercanos a la época, en una señal de permeabilidad que, por su propio interés, deberá reforzar en el futuro.

La nominación por primera vez en 93 años de dos mujeres en la categoría a Mejor Dirección y la importante presencia de candidatos y candidatas de origen afroamericano y asiático en distintas ternas convierten a los premios Oscar que se entregarán este domingo en los más diversos de su historia, en un aparente reflejo de las demandas sociales realizadas a una industria que debe elegir entre adaptarse o quedar atrás.

En la última década buena parte de las ceremonias fueron blanco de críticas por parte de espectadores y figuras del ambiente en campañas como #OscarsSoWhite («Oscars Tan Blancos»), por su falta de pluralidad racial, y #MeToo («Yo también»), que impulsó a decenas de mujeres a denunciar las violencias que habían sufrido en sus trabajos a raíz de las acusaciones contra el poderoso productor Harvey Weinstein.

Si bien desde que nacieron públicamente estas exigencias la Academia tomó nota lentamente y las categorías de actuación casi siempre cumplieron, aunque fueran pocos y de manera fluctuante, con la incorporación de intérpretes afroamericanos, las últimas ediciones avanzaron en otros sentidos, empezando con la candidatura de la cineasta Greta Gerwig en 2017 a Mejor Dirección por «Lady Bird», lo que la volvió la quinta mujer en ser nominada en ese rubro, once años después de su antecesora, Sofia Coppola.

Luego, las y los votantes de la Academia dieron la gran sorpresa el año pasado cuando el surcoreano Bong Joon-ho se llevó la estatuilla en dicho rubro por su cinta de drama y humor negro «Parásitos», que también logró alzarse como Mejor Película, en lo que fue un hecho inédito en la trayectoria de los premios y pareció demostrar que las narrativas no anglosajonas también merecen su lugar entre lo más destacado del cine.

Además, en septiembre del año pasado los ejecutivos de la organización que entrega los galardones confirmaron que a partir de 2024 comenzarán a regir una serie de requisitos a cumplir por las producciones que se postulen a Mejor Película relacionados con estándares de diversidad racial y de género, entre otras.

Con esos antecedentes, el evento, que debido a la pandemia de coronavirus se desarrollará en cuatro sedes -dos de ellas en Europa-, revelará sus resultados en medio de una gran expectativa que se fue construyendo entre los candidatos, sus colegas, la crítica y las audiencias desde que se dieron a conocer las nominaciones el 15 de marzo.

Allí se supo que la terna que premia el trabajo de Dirección estaría integrada por primera vez en la historia por dos mujeres: la realizadora estadounidense de origen chino Chloé Zhao, por «Nomadland», y la inglesa Emerald Fennell por «Hermosa venganza».

Durante la temporada de galardones cinematográficos, «Nomadland» y Zhao se transformaron rápidamente en las más reconocidas y llegarán a esta edición luego de haber arrasado en los Globos de Oro, los Critics’ Choice Awards, los Bafta británicos, los Independent Spirit Awards y los lauros de los sindicatos de Productores y de Directores.

Ese prontuario le sirve todas las posibilidades de triunfar a este drama protagonizado por Frances McDormand, que con una lente sensible y muy natural reflexiona sobre los desafíos emocionales ante un cambio rotundo de vida, a través de un retrato sobre el fenómeno de los adultos nómades que sobreviven viajando y trabajando de manera esporádica en Estados Unidos como consecuencia de la crisis económica de 2008.

De cumplir con las predicciones de las apuestas previas, Zhao se convertiría en la segunda mujer en recibir ese reconocimiento, luego de que Kathryn Bigelow lo consiguiera en 2008 por el drama bélico «Vivir al límite».

Por su parte, aunque con mucha menos perspectiva de llevarse el premio, Fennell, más conocida por su carrera como actriz -que incluyó papeles en «La chica danesa» de 2015 y en la exitosa serie «The Crown» como Camilla Parker-Bowles-, participa este año con «Hermosa venganza», su primer largometraje.

La explosiva cinta, que cuenta en el rol principal con la británica Carey Mulligan, cuenta la vertiginosa historia de una joven que, motivada por la furia y el dolor de su pasado, decide emprender una cruzada personal contra el machismo y aleccionar a los varones que ejercen violencia de género.

En tanto, las críticas sobre la falta de pluralidad racial también tuvieron su correlato, empezando por las candidaturas de «Minari» y su realizador Lee Isaac Chung a Mejor Película y Mejor Dirección.

En el filme, por el que están nominados Steven Yeun y Youn Yuh‑jung a Mejor Actor y Mejor Actriz de Reparto, Chung visita de forma ficcional su niñez en Arkansas y retrata con un conmovedor tono el día a día de una familia de inmigrantes surcoreanos que se instalan en una zona rural de Estados Unidos, en un relato mayoritariamente hablado en su lengua natal y que busca celebrar la inmigración y la posibilidad de superar el choque cultural.

La comunidad afroamericana y su propia historia de lucha también dicen presente en las listas con «Judas y el mesías negro», el filme del estadounidense Shaka King que resultó nominado a Mejor Película con su recreación de la persecución y el asesinato de Fred Hampton, líder del revolucionario partido de las Panteras Negras, ocurrido a fines de la década del 60.

Por esta cinta, el británico Daniel Kaluuya parece tener garantizado el premio a Mejor Actor de Reparto, mientras que «La madre del blues», de Netflix, le valió a Viola Davis y al fallecido Chadwick Boseman altísimas chances de lograr sus sendas nominaciones en las máximas categorías de actuación.

Así, en un mundo movilizado por las oleadas feministas y con una Estados Unidos atravesada por una escalada de violencia racista y el asesinato de George Floyd en manos de la Policía, y con el público y con los propios levantando el índice en su dirección, la Academia desplegará este año los galardones más actuales y cercanos a su época, en una señal de permeabilidad, empatía y dinamismo que, por su propio interés, deberá reforzar en el futuro.