Prisión perpetua para el motochorro que en 2018 asesinó al freestyler Bosko en Haedo

 

Matías Valdetari fue asesinado de un balazo cuando salió a defender a su novia y unos amigos al ser asaltados en una plaza.

Un motochorro fue condenado hoy a prisión perpetua por haber asesinado de un balazo en 2018 al músico de free style Matías «Bosko» Valdetari cuando la víctima salió a defender a su novia y unos amigos en un asalto en una plaza de la localidad bonaerense de Haedo, informaron fuentes judiciales.

En un fallo dado a conocer esta mañana, el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 4 de Morón aplicó la pena máxima para Andrés Osvaldo «Chucky» Muñoz (31), a quien consideró autor material del homicidio.

Tal como había solicitado el fiscal de juicio Patricio Pagani en su alegato del miércoles pasado, los jueces Carlos Torti, Julia De la Llana y Gabriel Sotelo, consideraron a Muñoz autor de un “robo agravado por el uso de arma, homicidio criminis causa (matar para ocultar otro delito y lograr la impunidad) y portación ilegal de arma de guerra», ya que el arma con la que cometió el homicidio fue una pistola Bersa calibre .40.

Al ser condenado a perpetua, Muñoz, quien está preso desde 2018, recién podrá pedir la libertad condicional después de 35 años de cárcel, es decir en 2053, cuando tenga 64 años.

Entre las principales pruebas que lo incriminaban el fiscal había mencionado en su alegato que la novia de Valdetari reconoció en rueda de personas a Muñoz como el autor material del crimen y que en la casa del imputado se secuestraron 12 proyectiles del mismo calibre que los usados en el homicidio.

Durante la lectura del fallo, Hernán Valdetari y Roxana Acosta, los padres de “Bosko”, estuvieron acompañados por familiares de otras víctimas de la inseguridad, como Beatriz Arrieta, madre de Nadia Arrieta, la joven asesinada el 1 de marzo de 2018 en en Villa Tesei por un preso con libertad condicional que intentó abusarla y la degolló.

«Bosko», de 19 años, era un «freestyler» emergente, conocido en la zona oeste y en redes sociales por sus duelos raperos en las competencias o «batallas» que se organizan en plazas públicas y eventos de la movida.

El crimen en la plaza
El crimen ocurrió la madrugada del 21 de abril de 2018 en la plaza «Alegría» ubicada en las calles Alegría y Malaver, de Haedo, partido de Morón, mientras «Bosko», su novia y otros tres amigos jugaban al truco.

Según lo que se pudo reconstruir en el debate, dos jóvenes que se movilizaban en una moto se acercaron para preguntarles si conocían algún kiosco 24 horas en la zona, y luego de que les indicaran dónde quedaba, uno de los delincuentes se bajó del vehículo, exhibió un arma y les dijo que se trataba de un robo.

Las víctimas les entregaron dinero, un monedero, teléfonos celulares y otras pertenencias pero cuando se estaba por retirar, el ladrón armado volvió para revisar a una de las chicas y Valdetari salió a defenderla.

El músico se abalanzó sobre el ladrón, le aplicó dos golpes y le dijo a uno de sus amigos: «Dale, pegale, que el arma es de mentira».

El delincuente le contestó: «¿Así que es de mentira?», le pegó un tiro casi a quemarropa a la altura de la cadera y escapó con el cómplice.

Los amigos salieron a pedir ayuda, buscaron al padre de Valdetari y éste lo cargó en un auto y lo llevó al hospital Interzonal de Haedo, donde el joven fue operado, pero como el balazo afectó arterias importantes y perdió mucha sangre, falleció.

El día del crimen fuentes policiales habían informado a la prensa que se había comenzado a investigar el caso como un posible «ajuste de cuentas» vinculado a las drogas, ya que en la mochila de la víctima había estupefacientes.

Los testigos admitieron haber consumido LSD y marihuana en la plaza pero aclararon que se había tratado de un asalto y por el caso, la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 1 de Morón y la policía detuvieron a tres sospechosos, dos de los cuales acordaron penas en juicios abreviados y el restante, Muñoz, fue el único que llegó a debate oral.

Los otros dos condenados por el caso son Dante Ariel Castillo (23), quien recibió una pena de un año y 10 meses de prisión por el delito de encubrimiento -en su casa se hallaron los elementos robados a las víctimas-, y Abel «El Gordo» Acevedo (35), quien era el conductor de la moto y acordó una pena de 14 años por «homicidio en ocasión de robo».