Morosidad de las familias endeudadas supera a la crisis post 2001 por la caída de ingresos

La morosidad de las familias endeudadas rozó el 34% en el sector no financiero a raíz del derrumbe salarial y el tarifazo, superando los registros históricos de crisis pasadas.

Un informe elaborado por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) advierte sobre un grave agravamiento en la situación financiera de los trabajadores en el país. Durante el mes de julio, los incumplimientos de créditos con el sector no financiero treparon hasta el 33,9%, un salto exponencial frente al 7,3% registrado en noviembre de 2024. Este indicador supera los picos de crisis previas, como el de septiembre de 2003 (32,7%) y el de la pandemia en mayo de 2020 (27,1%).

El derrumbe de los ingresos y el peso de los servicios

La correlación entre salarios y morosidad

El estudio del CEPA detalla que el incremento de la morosidad responde directamente al deterioro del poder adquisitivo. Ajustado por la estructura de gastos de la ENGHo 2017/18, el salario registrado sufrió una caída del 14,3% entre noviembre de 2023 y junio de 2026. A su vez, la masa total de ingresos —que conjuga salarios registrados y haberes de pasivos— retrocedió 8,3 puntos porcentuales en comparación con el promedio de 2023.

El impacto de los tarifazos en los hogares

A la contracción salarial se le sumó un incremento desmedido en los gastos fijos cotidianos. Mientras los salarios nominales aumentaron un 268% desde el inicio de la actual gestión gubernamental, los servicios públicos registraron subas drásticas: el gas trepó un 2.071%, el transporte un 1.442%, el agua un 544% y la energía eléctrica un 393%.

Impacto en el sistema financiero formal y disparidad regional

En paralelo al sector no financiero, la morosidad de los créditos destinados a las familias dentro del sistema financiero formal escaló desde el 2,5% de noviembre de 2024 hasta el 13,0% en julio de este año. Los datos del Banco Central (BCRA) reflejan una presión asfixiante sobre los presupuestos domésticos, que recurren al endeudamiento para sostener consumos básicos frente a la pérdida de poder de compra.

Asimismo, el análisis regional expone una marcada asimetría: las provincias con mayores índices de morosidad coinciden sistemáticamente con aquellas que registran los salarios más bajos en relación con la media nacional.

Conclusión

La crisis de pagos que atraviesan los hogares argentinos expone la vulnerabilidad económica generada por la combinación de ingresos deprimidos y tarifas desreguladas. Este escenario de sobreendeudamiento pone en evidencia la urgencia de políticas de recomposición salarial para evitar una profundización de la exclusión financiera de los sectores trabajadores.