Pluriempleo récord en Argentina: el 11,5% de los trabajadores tiene dos o más empleos

La necesidad de complementar ingresos llevó a que el pluriempleo en Argentina alcance un récord histórico del 11,5%, impulsado por la urgencia económica y la caída salarial.

El pluriempleo en Argentina alcanzó un nivel récord histórico al afectar al 11,5% de la población ocupada durante 2025, un incremento impulsado por la necesidad imperiosa de los trabajadores de sumar ingresos para completar el presupuesto familiar frente a la pérdida de poder adquisitivo. Según los últimos datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC, procesados por C-P Consultora y la Fundación Ebert, esta cifra marca un ascenso sostenido desde el 8,7% registrado en 2017, igualando el pico máximo alcanzado en 2024 y evidenciando una transformación profunda del mercado laboral argentino.

El fenómeno no responde a una única causa, sino que expone un abanico de realidades diversas. Mientras que los ocupados con un solo empleo trabajan en promedio 37,5 horas semanales, aquellos bajo esquemas de pluriempleo destinan entre 36 y 50 horas por semana a sus múltiples ocupaciones. Ante este escenario, los especialistas identifican dos grandes corrientes que explican el mapa actual del trabajo múltiple: la modalidad emergente, marcada por la urgencia y la extensión horaria, y la tradicional, arraigada en sectores específicos de servicios y cuidados.

Dos realidades que moldean el mercado laboral

El denominado pluriempleo emergente representa el 48% del total de los casos y concentra las jornadas de trabajo más agobiantes, con un promedio de 49 horas semanales. En este segmento, más de la mitad de los ocupados supera las 45 horas semanales de labor, y un 22% revasa las 60 horas. Sin embargo, dentro de este grupo conviven dos perfiles sociodemográficos diametralmente opuestos que reflejan las dos caras de la economía actual.

Por un lado, destaca el sector de «cuello blanco», caracterizado por un mayor nivel educativo y calificación profesional. El 60% cuenta con estudios superiores completos y un 71% desempeña tareas técnicas o profesionales en rubros como tecnologías de la información, finanzas, servicios profesionales y actividades artísticas. Para este grupo, que creció un 91% entre 2017 y 2025 y presenta una informalidad del 30,5%, el segundo empleo funciona como una herramienta de diversificación de ingresos, proyectos freelance o búsqueda de flexibilidad laboral.

El peso del «cuello azul» y la urgencia cotidiana

En la vereda opuesta, el verdadero motor de la expansión del pluriempleo proviene de las tareas de «cuello azul». Este subgrupo representa el 63% del pluriempleo emergente, con una jornada semanal que trepa hasta las 50 horas en promedio. Con alta presencia en sectores como la industria, la administración pública, la hotelería y los restaurantes, la adición de una segunda ocupación responde estrictamente a la necesidad de compensar la abrupta caída del ingreso principal.

En este sector de menores calificaciones, la informalidad trepa al 39% y la proporción de personas con estudios superiores completos se reduce al 31%. Entre 2017 y 2025, esta categoría creció un 77% en cantidad de personas y explicó por sí sola el 53% del incremento total del fenómeno, consolidándose como un reflejo directo de la vulnerabilidad socioeconómica.

En contraste directo con la urgencia del segmento emergente, el pluriempleo tradicional explica el 52% restante de los casos y responde a la organización histórica de ciertas actividades. Concentrado fundamentalmente en la educación, la salud y el servicio doméstico, muestra una fuerte impronta femenina, ya que el 77% de sus integrantes son mujeres. Este sector presenta una estructura de edad más madura y una intensidad horaria inferior, con un promedio de 36 horas semanales, donde el 56% trabaja menos de 40 horas y solo un 26% supera las 45 horas semanales.

Conclusión

El incremento sostenido del pluriempleo en Argentina trasciende la mera anécdota estadística para erigirse en un síntoma estructural de las dificultades económicas de los hogares. La disyuntiva entre la diversificación profesional voluntaria y la subsistencia material mediante jornadas extenuantes dibuja un panorama laboral desafiante, donde la necesidad de multiplicar horas e ingresos se ha vuelto la principal estrategia de supervivencia para amplios sectores de la sociedad.