Aumentos de combustibles: petroleras suben hasta 5% tras congelamiento
Shell, Axion y Puma elevaron sus valores entre un 2% y un 5% luego de que el barril de Brent superara los 100 dólares. YPF evalúa sumarse.
El sector energético argentino atraviesa un nuevo punto de inflexión. Tras el intento fallido del Gobierno de congelar los valores para contener el impacto en el índice inflacionario, las principales compañías petroleras del país —con la sola excepción temporaria de YPF— aplicaron esta semana aumentos de entre 2% y 5% en las estaciones de servicio. La medida se desencadenó luego de que el barril de petróleo Brent volviera a superar la barrera de los 100 dólares, impulsado por la tensión internacional y las señales contradictorias en Medio Oriente.
Con este reajuste, el mapa de precios en los surtidores muestra disparidad según la bandera y la región, tensionando aún más el poder adquisitivo de los consumidores y las metas económicas oficiales.
Impacto en surtidores y precios promedio
El traslado del incremento a los surtidores se hizo efectivo de forma dispar entre las marcas competidoras. En el segmento de nafta premium, los valores de referencia se ubicaron en $2.523 para Axion, $2.463 en Puma y $2.508 en Shell. Por su parte, las opciones de nafta súper operan en un rango que promedia los $2.200 a nivel nacional, con la Ciudad de Buenos Aires registrando un piso de $2.200 y techos cercanos a los $2.350 según la petrolera, mientras que en varias provincias las variantes premium ya superan holgadamente los $2.700.
YPF, la compañía con mayor participación en el mercado argentino, mantuvo temporalmente sus valores congelados. Sin embargo, fuentes del sector no descartan que la empresa estatal se acople a la decisión del resto de las operadoras en los próximos días para mitigar desfasajes financieros.
El dilema fiscal y el fantasma de la inflación
La suba acumulada en naftas y gasoil complica los lineamientos macroeconómicos delineados por el Ejecutivo en el proyecto de Presupuesto. Las consultoras privadas estiman que el traslado a precios de estos incrementos se fraccionará en los registros oficiales de los próximos dos meses, golpeando de forma directa el costo de vida en un momento sensible.
A este escenario se suma una variable latente de peso fiscal: la postergación acumulada en la actualización del impuesto a los combustibles. De efectivizarse el tramo pendiente que el Gobierno viene demorando, el litro de nafta podría experimentar un salto adicional estimado en unos 233 pesos, equivalente a más de un 11% de incremento directo al consumidor que aún no fue trasladado a los surtidores.
Perspectivas del sector energético
El titular de YPF, Horacio Marín, había defendido previamente el esquema de contención bajo la premisa de amortiguar los vaivenes internacionales mediante un mecanismo de compensación mutua. No obstante, la persistencia del crudo por encima de los 100 dólares volvió inviable el sostenimiento de tarifas estables que regían desde mayo.
Con los indicadores de pobreza e inflación en el centro del debate público, el Gobierno enfrenta el desafío de equilibrar la sostenibilidad de las cuentas macroeconómicas sin desatar una nueva espiral de aumentos que licúe los ingresos de los hogares.
El desalineamiento entre los precios internacionales del crudo y la capacidad de contención fiscal pone en evidencia la fragilidad de los acuerdos voluntarios en contextos de alta volatilidad geopolítica.
