Dánica cierra su planta en Llavallol y despide a 30 trabajadores por la caída del consumo

La histórica fábrica de margarinas y productos alimenticios del Grupo Beltrán en Llavallol cerrará definitivamente el 30 de septiembre. Afecta a 30 operarios y profundiza la crisis industrial.

La planta Dorada S.A., donde Dánica elabora sus tradicionales productos alimenticios, cerrará de forma definitiva sus puertas el próximo 30 de septiembre en la localidad bonaerense de Llavallol, en el partido de Almirante Brown, tras una decisión adoptada por el Grupo Beltrán debido a la fuerte contracción del consumo y la caída generalizada en las ventas. La medida dejará a 30 trabajadores en la calle y consuma un nuevo golpe para el entramado industrial de la región sur del conurbano bonaerense.

Un final anunciado en un grupo de WhatsApp y antecedentes críticos

Los operarios de la planta, un establecimiento con 87 años de trayectoria en la zona, se anoticiaron del cese definitivo de las actividades a través de un comunicado informal difundido por un grupo de mensajería de WhatsApp. La noticia generó un inmediato estado de alerta y derivó en un acampe de protesta en las puertas del predio fabril por parte del personal afectado, respaldado por el Sindicato de Obreros y Empleados de la Industria Aceitera de Capital Federal y Gran Buenos Aires (Soeia).

La situación actual no representa un evento aislado, sino la profundización de un conflicto arrastrado desde finales de 2024. En noviembre de aquel año, la firma ya había presentado ante la Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social un aviso de cierre que se efectivizó durante la primera semana de enero de 2025, implementando un plan masivo de retiros voluntarios que impactó en unos 150 trabajadores. Aunque un grupo logró reincorporarse tras diversas mesas de diálogo paritario, el deterioro macroeconómico terminó por dinamitar la sostenibilidad operativa del complejo.

El impacto gremial y el riesgo de desabastecimiento en el mercado

Ezequiel Roldán, secretario general de Soeia, cuestionó con dureza los argumentos empresarios en diálogo con medios radiales y televisivos. El referente sindical remarcó los esfuerzos realizados durante los últimos años para sostener la fuente laboral y advirtió sobre las consecuencias directas que la clausura tendrá para los consumidores de todo el país.

«Ellos anunciaron un cierre definitivo. Nosotros estamos peleando por los puestos de trabajo y los compañeros están en la puerta de la fábrica y hay un acampe. Lo único que tenemos hoy de la empresa es el papel», señaló Roldán.

Asimismo, el dirigente gremial alertó que el cese de la producción de margarinas en Llavallol generará serios problemas de desabastecimiento, dado que el Grupo Beltrán —conglomerado que también gerencia frigoríficos, una planta grasera en Valentín Alsina y un complejo de Dánica en Villa Mercedes— ostenta una posición de casi nula competencia en este segmento alimenticio específico.

De la historia centenaria a la crisis industrial de Llavallol

El establecimiento industrial de Llavallol guarda una profunda raigambre en la historia económica local. Fue fundado originalmente en 1939 por un inmigrante de origen danés y, décadas más tarde, en 1963, concretó la primera tirada comercial de margarina bajo el nombre de la marca, popularizándose masivamente a través de recordadas campañas publicitarias en la televisión argentina.

El cierre definitivo de este emblemático predio refleja los desequilibrios de un sector industrial castigado por la retracción del mercado interno, la suba de costos operativos y la caída de la demanda. Mientras los trabajadores sostienen la protesta en el conurbano bonaerense en reclamo de alternativas productivas previas a la desvinculación total, el desguace de plantas tradicionales pone de manifiesto la vulnerabilidad del empleo registrado frente a las actuales variables económicas.