Búsquedas laborales: las empresas priorizan habilidades blandas

Las búsquedas laborales en América Latina privilegian las habilidades blandas y técnicas por sobre la inteligencia artificial, exigiendo además experiencia previa en la gran mayoría de sus convocatorias activas.

Las búsquedas laborales en América Latina desmitifican el impacto arrollador que suele atribuirse a la inteligencia artificial en el empleo formal. Frente al auge de la automatización y las herramientas generativas, las corporaciones de la región mantienen el foco en atributos tradicionales: sólidas competencias operativas, aptitudes socioemocionales y una rigurosa trayectoria previa. Esta es la conclusión medular del informe Digitalización e inteligencia artificial en América Latina: la demanda empresarial de habilidades de IA, técnicas y blandas, realizado de manera conjunta por la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF).

El exhaustivo relevamiento analizó más de 1,2 millones de avisos de empleo publicados entre diciembre de 2025 y junio de 2026 en cuatro de las mayores economías regionales: Argentina, Brasil, Colombia y México. Lejos de la omnipresencia tecnológica que reflejan los debates globales, los requerimientos vinculados con inteligencia artificial se situaron como un componente marginal dentro de la muestra: apenas figuran entre el 0,6% y el 3% del total de las ofertas analizadas, limitándose casi exclusivamente al ecosistema de perfiles digitales especializados y funciones tecnológicas de avanzada.

La supremacía de los saberes socioemocionales

El mercado del trabajo no busca talentos unidimensionales sino perfiles multifacéticos capaces de interactuar en contextos corporativos complejos. Los datos del estudio revelan que casi el 90% de los avisos analizados exige al menos una destreza puntual, con un promedio de entre 4,5 y 7 capacidades requeridas por cada vacante publicada. En este esquema, los saberes técnicos conservan una indiscutible centralidad estructurante al estar presentes en entre el 85% y el 92% de las convocatorias laborales.

Sin embargo, el dato más revelador del informe de la UBA radica en el protagonismo que han ganado los atributos humanos: 7 de cada 10 ofertas exigen de forma explícita habilidades socioemocionales o blandas. La comunicación efectiva, el trabajo coordinado en equipo, el sentido de responsabilidad, la proactividad constante y la vocación de servicio hacia el cliente constituyen hoy el filtro principal de los reclutadores. De hecho, cuando una empresa decide incorporar requisitos de inteligencia artificial a una descripción de puesto, estos jamás figuran de manera aislada, sino estrechamente subordinados y articulados con el pensamiento crítico y la gestión interpersonal.

Segmentación del mercado según plataformas de empleo

La inserción de estas demandas dista de ser homogénea y responde directamente a la naturaleza del puesto y a los canales de reclutamiento empleados por las organizaciones. En las ocupaciones manuales, de atención presencial o de servicios directos, la demanda de herramientas algorítmicas resulta prácticamente nula, con un dominio absoluto del factor humano.

Asimismo, la plataforma utilizada para buscar trabajo redefine el perfil solicitado. En los portales de empleo tradicionales, las empresas concentran sus filtros en la estabilidad laboral y en las destrezas blandas antes mencionadas, valorando el encaje cultural del candidato por encima de las destrezas puramente disruptivas. Por el contrario, en las plataformas destinadas al trabajo autónomo o freelance, como Workana, la ecuación se transforma: predominan los proyectos digitales, creativos y de desarrollo tecnológico donde la inteligencia artificial y el conocimiento técnico adquieren mayor visibilidad. Aun en este circuito independiente y altamente digitalizado, la IA continúa operando como un instrumento accesorio que complementa la capacidad creativa del profesional, sin desplazarla.

Barreras de acceso para los primeros empleos

El informe expone un panorama sumamente complejo y desalentador para quienes intentan ingresar al mercado productivo sin trayectoria previa. Más del 85% de las vacantes activas en la región establece la experiencia laboral previa como un requisito de carácter obligatorio y no negociable, lo que genera una barrera estructural de entrada para los jóvenes graduados.

A su vez, los reclutadores sostienen un criterio de acumulación estricto: la formación académica y la práctica profesional no actúan como variables sustituibles. Obtener un título universitario o técnico ya no garantiza la contratación si no está respaldado por horas efectivas de desempeño en el sector. Esta exigencia simultánea de credenciales educativas formales y trayectoria verificada consolida una brecha de empleabilidad que condiciona a las nuevas generaciones de trabajadores latinoamericanos.

El mercado laboral actual avanza hacia una síntesis donde la tecnología optimiza procesos pero el factor humano define las decisiones estratégicas de contratación, ratificando que el criterio analítico y la cooperación colectiva continúan siendo insustituibles en la región.