Hogares argentinos en crisis: el 47% no llega a fin de mes

Casi la mitad de los hogares argentinos recurre a ahorros o deudas cotidianas para subsistir ante el derrumbe de los ingresos reales, según un informe técnico del IAG.

La vulnerabilidad económica de los hogares argentinos alcanzó un nuevo umbral crítico al registrarse que el 47,7% no logra cubrir sus gastos corrientes con sus ingresos habituales y debe apelar al uso forzoso de ahorros o a la toma de deuda para subsistir. De acuerdo con el último relevamiento del Instituto Argentina Grande (IAG), la pérdida acumulada de poder adquisitivo frente a la inflación y el encarecimiento de los servicios empujó a más de 3,6 millones de familias a descapitalizarse y a unos 2,5 millones a contraer compromisos financieros exclusivamente para solventar consumos básicos del día a día.

El agotamiento del ahorro como mecanismo de emergencia

La desacumulación de activos líquidos se transformó en la primera línea de contención frente a la insuficiencia de los salarios. El reporte del IAG constató que el 36,1% de los hogares argentinos apeló a sus fondos de reserva durante el primer trimestre del año para llegar a fin de mes. Este nivel representa la marca más elevada de la última década, con la única excepción de los picos registrados durante 2024.

En términos poblacionales, esta dinámica involucra de forma directa a 3.690.760 unidades familiares, donde conviven aproximadamente 11,1 millones de personas. El empleo de ahorros para el sostenimiento operativo diario implicó un alza del 18,1% en comparación con el primer trimestre de 2023 y una variación marginal del 0,84% frente a los registros de comienzos de 2025, lo que evidencia el agotamiento estructural del margen de maniobra de la clase media.

Radiografía del endeudamiento familiar

El recurso al crédito informal y formal se consolidó como la respuesta más extendida entre los estratos con menor margen de capital disponible. El estudio identificó tres patrones claros de endeudamiento doméstico:

  • Deuda informal: Comprende a 1.051.890 hogares bajo modalidad exclusiva. Al contabilizar a quienes combinan préstamos de conocidos o prestamistas con canales bancarios, el universo se amplía al 16,2% de los hogares (1.655.833 familias), marcando un aumento del 17,3% respecto a 2023.

  • Financiamiento bancario: Afecta de manera directa a 901.860 hogares y alcanza al 14,8% del total general (1.505.803 familias). Este segmento evidenció una aceleración del 55,9% frente a 2023 y un salto del 15,6% contra igual período de 2025.

  • Doble endeudamiento: Un total de 603.943 hogares debieron articular deudas formales e informales en paralelo. Esta condición de fragilidad financiera extrema experimentó un incremento del 117,9% frente al primer trimestre de 2023, sumando 326.810 nuevas familias a la insolvencia en apenas tres años.

Estrategia de subsistencia Hogares afectados (absoluto) Porcentaje sobre el total Variación vs. 1T 2023
Uso de ahorros personales 3.690.760 36,1% +18,1%
Endeudamiento informal (total) 1.655.833 16,2% +17,3%
Endeudamiento bancario (total) 1.505.803 14,8% +55,9%
Doble endeudamiento (formal/informal) 603.943 5,9% +117,9%
Venta de pertenencias y bienes 999.291 9,8% +35,4%

La liquidación de bienes y el impacto demográfico

Junto al crédito, la venta de activos personales operó como otra válvula de escape. El informe constató que el 9,8% de las familias —equivalente a 999.291 hogares— debió liquidar electrodomésticos, vehículos o pertenencias de valor para cubrir sus costos de subsistencia mensual. Aunque cuantitativamente es menor respecto al endeudamiento, este comportamiento creció un 35,4% desde inicios de 2023, incorporando a 261 mil nuevas familias a procesos de despatrimonialización.

La disparidad se manifiesta también en términos demográficos y de género. En las viviendas a cargo de mujeres, la necesidad de desplegar mecanismos extraordinarios de ingreso creció 6,4 puntos porcentuales (p.p.), duplicando el incremento registrado en aquellas con jefatura masculina (3,2 p.p.).

Por su parte, los adultos mayores afrontan un deterioro severo vinculado a la pérdida de un 30% en el valor real de las jubilaciones mínimas y al incremento en prepagas y medicamentos. El 41% de los hogares liderados por personas de 66 años o más debe recurrir a ingresos extraordinarios o deudas (un alza de 7,1 p.p. frente a 2023), motivando el retorno de jubilados al mercado de trabajo informal. No obstante, el pico de vulnerabilidad etaria se observó en el segmento de 51 a 65 años, donde el 49,8% de los núcleos familiares ejecuta estrategias de contingencia.

Brechas de ingresos y deterioro del salario real

El impacto exhibe contrastes marcados al evaluar los deciles de ingreso. En los estratos medios, el 51,9% no logra cubrir sus compromisos mensuales exclusivamente con su remuneración ordinaria. Para este grupo, las respuestas dominantes son la quema de ahorros (40,3%) y el financiamiento con tarjetas y préstamos bancarios (18,8%, el registro más alto de toda la serie). En los sectores de bajos ingresos, en cambio, la restricción de acceso al sistema formal concentra la búsqueda de fondos en redes de cercanía y prestamistas barriales (20,4%).

El origen de este desbalance radica en la contracción de las remuneraciones frente a los costos de vida. Los datos del IAG señalan que, en el primer trimestre, el salario real en el sector privado registrado acumuló un retroceso del 5,4% frente a 2023, el empleo público provincial cayó un 14,8%, y el personal del sector público nacional sufrió un derrumbe del 38,2%.

Un modelo de subsistencia al límite del agotamiento

El despliegue generalizado de recursos patrimoniales y pasivos financieros refleja la magnitud de la contracción económica en el tejido social. La combinación de salarios rezagados, caída de jubilaciones y endeudamiento a tasas crecientes reduce la capacidad de recuperación de la demanda interna y expone a un porcentaje mayoritario de la población al riesgo de insolvencia permanente si no se produce una recomposición sostenida de los ingresos reales.