Crisis en la industria del alfajor: cierres y concursos preventivos en el conurbano
El desplome del consumo masivo y el alza de costos fijos obligan al cese de plantas tradicionales y acorralan a firmas con perfil exportador.
La crisis en la industria del alfajor suma dos episodios críticos en el conurbano bonaerense que reflejan la profundidad del deterioro en el consumo masivo y el estrangulamiento financiero de las pequeñas y medianas empresas. La firma de elaboración artesanal Lalín hizo oficial el cese definitivo de sus operaciones en Lomas de Zamora tras seis años de actividad ininterrumpida. Paralelamente, la compañía Alfajores Balthazar, fabricante de la marca Alfa Pampa, recurrió a la Justicia para solicitar el concurso preventivo de acreedores con el propósito de frenar la quiebra y reestructurar una pesada deuda bancaria y comercial.
Ambos casos grafican los dos extremos del espectro PYME golpeados por el mismo fenómeno recesivo: por un lado, un emprendimiento de escala regional que no logró absorber el incremento de los costos operativos en un contexto de ventas en caída libre; por el otro, una estructura industrial consolidada, con capacidad instalada para millones de unidades mensuales y proyección internacional, que quedó paralizada por la tasa de interés y el endeudamiento de corto plazo.
El final de un proyecto artesanal golpeado por los costos
La historia de Lalín comenzó como un emprendimiento familiar derivado de una receta casera que rápidamente ganó tracción en ferias regionales de la provincia de Buenos Aires. Con el tiempo, la propuesta logró asentarse en el mercado del sur del conurbano bonaerense mediante una oferta centrada en materias primas de calidad y combinaciones de sabores innovadores, tales como crema de maní con chocolate blanco, frutos del bosque y variaciones de flan con dulce de leche.
Sin embargo, el margen de rentabilidad de la fábrica de Lomas de Zamora se vio acorralado por la combinación de tarifas al alza, insumos dolarizados y una demanda golpeada en los comercios de cercanía. Los propios fundadores confirmaron el punto final del ciclo a través de un mensaje a su comunidad de clientes. «Hoy es un día especial; después de estos seis años maravillosos y de muchas alegrías, tomamos la decisión de dar un paso al costado», explicaron en el comunicado, marcando el fin de la producción y el inicio de una nueva etapa profesional fuera del rubro alimenticio.
Estrés financiero en la escala industrial: el caso Balthazar
El impacto del escenario macroeconómico no se limita al segmento artesanal. En el partido de San Martín, la empresa Alfajores Balthazar —fundada en 2011 en la localidad de Villa Maipú— formalizó la presentación de su concurso preventivo de acreedores para evitar la parálisis total. La compañía, responsable de la marca Alfa Pampa, representa una de las estructuras de mayor escala en el segmento de alfajores de calidad intermedia y superior, con una producción histórica de un millón de unidades mensuales y una capacidad instalada capaz de alcanzar los 3,5 millones de alfajores en el mismo período.
La firma había logrado articular un modelo exportador con envíos regulares a mercados exigentes como Estados Unidos, Australia y Nueva Zelanda. Pese a esa diversificación geográfica, el deterioro del mercado interno durante los últimos doce meses liquidó el flujo de caja necesario para cumplir con los compromisos financieros asumidos para equipamiento y capital de trabajo.
Deudas con proveedores clave y desplome del mercado interno
Según la documentación respaldatoria volcada en el expediente judicial, la situación patrimonial de Alfajores Balthazar comenzó a tornarse insostenible debido al desplome sostenido de las ventas masivas, la pérdida de rotación en los puntos de venta tradicionales como kioscos y supermercados, y el costo del financiamiento bancario. A la imposibilidad de calzar los plazos de cobro con las tasas de interés del sistema financiero se sumó el acumulo de pasivos comerciales con proveedores estratégicos del sector.
El caso más significativo dentro de la nómina de acreedores es el de la láctea Vacalín, principal proveedora de dulce de leche industrial, a la cual la firma concursada le adeuda un monto aproximado de 224 millones de pesos. El recurso al concurso preventivo busca abrir una instancia formal de negociación para reordenar los plazos de pago, renegociar la deuda acumulada y mantener la operatividad mínima de la planta industrial sin llegar a la liquidación de activos.
Un sector representativo bajo presión sistémica
La crisis en la industria del alfajor pone de manifiesto la vulnerabilidad de un sector icónico de la industria alimentaria argentina frente a los vaivenes de la demanda interna. El alfajor, históricamente considerado un bien de consumo masivo altamente elástico y resistente a las turbulencias económicas, comienza a mostrar los límites de absorción del bolsillo de los consumidores en las capas medias y bajas de la población.
El cierre de plantas artesanales y las reestructuraciones judiciales de fabricantes medianos exponen una dinámica donde el aumento incesante de las materias primas básicas —harina, cacao, azúcares y lácteos— contrasta con la imposibilidad de trasladar la totalidad de los costos al precio final de góndola sin perder volumen de venta. Sin un repunte claro del poder adquisitivo y ante la persistencia de elevadas tasas de financiamiento, las pequeñas y medianas empresas del rubro alimenticio enfrentan un horizonte de extrema rigidez operativa.
