Condenaron al ex gimnasta Federico Molinari por grooming contra una alumna
La Justicia de San Isidro le impuso una pena de un año y ocho meses de prisión condicional tras acreditarse el acoso digital a una adolescente de 15 años.
La Justicia de San Isidro dictó sentencia contra el ex gimnasta olímpico Federico Molinari, quien fue condenado a la pena de un año y ocho meses de prisión de ejecución condicional tras ser hallado culpable del delito de grooming contra una adolescente de 15 años. Los hechos investigados, que salieron a la luz a partir de una denuncia formal radicada por la madre de la víctima, ocurrieron en el ámbito de un centro de entrenamiento deportivo que el atleta administraba en la localidad de Don Torcuato. La resolución judicial marca un severo precedente sobre la responsabilidad de los adultos a cargo de delegaciones juveniles y el uso de plataformas digitales para el abordaje de menores.
La jueza Mariela Quintana, titular del Juzgado Correccional N.° 3 de San Isidro, convalidó los elementos probatorios presentados por el Ministerio Público Fiscal y consideró plenamente acreditado el acoso sistemático perpetrado por el deportista. Al tratarse de una condena de ejecución condicional, Molinari no hará efectiva la reclusión en un establecimiento penitenciario, pero quedará sujeto al cumplimiento estricto de una serie de reglas de conducta obligatorias durante los próximos dos años.
El origen de la denuncia y las pruebas digitales del acoso
La causa penal se inició formalmente en el año 2023, luego de que la víctima lograra verbalizar la situación en el marco de un espacio de asistencia terapéutica. De acuerdo con el expediente judicial, las conductas delictivas se desarrollaron durante el transcurso del año 2020. En aquel período, la damnificada asistía de forma regular a las clases de gimnasia artística en uno de los establecimientos comerciales que Molinari, de 41 años, gestionaba junto a su pareja en la zona norte del conurbano bonaerense.
La instrucción del caso estuvo a cargo de la Fiscalía Especializada en Delitos contra la Explotación Sexual Infantil y la Trata de Personas de San Isidro, bajo la conducción del fiscal Gonzalo Acosta. La pieza fundamental que determinó la elevación a juicio y la posterior condena consistió en el peritaje técnico de dispositivos móviles y la recopilación de capturas de pantalla que daban cuenta del hostigamiento a través de redes sociales.
La investigación judicial comprobó que el ex representante olímpico utilizaba perfiles digitales para enviar comunicaciones de fuerte contenido sugestivo a la menor de edad. Para asegurar la confidencialidad de las conversaciones y evitar dejar rastros que pudieran ser advertidos por los tutores de la adolescente, el imputado insistía recurrentemente en activar la función de «modo efímero» dentro de la plataforma Instagram, una herramienta diseñada para eliminar de manera automática el historial de texto e imágenes una vez visualizados por el receptor.
Entre los fragmentos de los chats incorporados al expediente y ventilados durante el proceso se destacan frases directas enviadas por el entrenador hacia la alumna tales como: «Cómo agitaste al público, te llevaste todas las miradas, incluso la mía» y «¿Querés que te cuide un día de estos? Creo que me animo». El tenor de estos mensajes provocó un fuerte daño psicológico en la joven, quien decidió interrumpir abruptamente sus entrenamientos y abandonar la práctica deportiva en el establecimiento a comienzos de 2021.
Restricciones impuestas por el juzgado correccional
La condena impuesta a Federico Molinari contempla la aplicación de accesorias legales obligatorias para garantizar la protección de la víctima y la supervisión del comportamiento del sentenciado. La jueza Quintana determinó que el ex atleta deberá someterse de manera obligatoria a un tratamiento psicológico especializado en este tipo de conductas de hostigamiento.
Asimismo, se dictó una orden de prohibición absoluta de acercamiento y contacto por cualquier vía hacia la víctima y su entorno familiar directo. El control del cumplimiento de estas directrices y de la conducta general del condenado estará bajo la estricta órbita del Patronato de Liberados de la Provincia de Buenos Aires durante un plazo mínimo de dos años. Cualquier inobservancia de las restricciones impuestas podría derivar en la revocación de la condicionalidad de la pena, volviéndola de cumplimiento efectivo.
El declive de una figura del deporte nacional
Federico Molinari construyó una de las carreras más destacadas de la gimnasia artística contemporánea en la Argentina, logrando un alto perfil de exposición pública. Su hito deportivo más trascendente tuvo lugar en los Juegos Olímpicos de Londres 2012, certamen donde alcanzó la instancia final en la exigente disciplina de anillas, finalizando en la octava posición general y obteniendo un diploma olímpico. Posteriormente, expandió su palmarés internacional al adjudicarse la medalla de bronce en los Juegos Panamericanos de Lima 2019.
Su retiro de las competencias de alto rendimiento dio paso a una faceta empresarial y formativa, desempeñándose como director de escuelas infantiles y juveniles de gimnasia. La condena judicial recibida clausura de forma definitiva su prestigio en el ámbito de la enseñanza deportiva y ratifica la gravedad del grooming como un delito que vulnera las infancias bajo entornos de asimetría de poder.
