El 65% de los argentinos afirma que las medidas de Javier Milei impactaron negativamente en su bolsillo

Un nuevo estudio revela que la asfixia del bolsillo y los bajos ingresos superan a la inflación como principal preocupación, consolidando un escenario de estancamiento social.

El impacto económico de Javier Milei y las medidas implementadas por su administración continúan generando un profundo reordenamiento en las percepciones de la sociedad argentina. Tras meses de un riguroso plan de ajuste fiscal y desregulación de mercados, el humor social muestra síntomas de un desgaste estructural que trasciende las fronteras de los sectores tradicionalmente opositores. Un contundente informe elaborado por la firma Proyección Consultores, correspondiente a julio de 2026, expone de manera cruda el costo doméstico de las políticas oficiales: más del 65% de la población encuestada percibe una afectación directa y negativa sobre su realidad financiera cotidiana.

A diferencia de los primeros meses de gestión libertaria, donde la aceleración de precios monopolizaba el malestar, el debate actual se ha desplazado hacia la insuficiencia de los haberes fijos frente a los nuevos costos regulados. Este fenómeno no solo deprime el consumo masivo, sino que además reconfigura el mapa de las demandas ciudadanas y traza una paridad matemática exacta de cara al horizonte electoral de 2027, donde el oficialismo y el peronismo miden fuerzas sin ventajas claras.

Radiografía de la asfixia: la crisis se traslada a los hogares

El relevamiento de opinión pública arroja indicadores concluyentes sobre el estado de la economía real. El 59,3% de los encuestados sostiene sin matices que el país atraviesa una severa crisis económica. En paralelo, el 65,7% de los ciudadanos asegura que el impacto económico de Javier Milei y sus determinaciones de gobierno afectaron negativamente la dinámica financiera personal o del núcleo familiar. La persistencia de esta situación consolidó un estado de insatisfacción: el 72% de los consultados evalúa que la realidad de su hogar ha empeorado notablemente o, en el mejor de los casos, se mantiene «igual de mal» que en los periodos previos.

Un dato metodológico relevante del informe es el cambio de jerarquía en los factores de mayor preocupación ciudadana. Por primera vez en el ciclo libertario, los bajos ingresos personales y familiares se erigen como la problemática principal con el 49,1% de las menciones. Este ítem destronó a la inflación pura, la cual descendió al segundo puesto con un 40,9%. Este cambio de prioridades evidencia que la desaceleración del índice de precios al consumidor no necesariamente se traduce en un alivio, dado que la recomposición real de los salarios continúa rezagada.

Como correlato de este diagnóstico, la valoración de la gestión de La Libertad Avanza experimenta un saldo marcadamente desfavorable. El 53,8% de los argentinos califica la labor del Gobierno nacional como «mala» o «muy mala». La desconfianza adquiere ribetes extremos en nichos políticos consolidados; el Índice de Confianza Pública retrocede a un mínimo histórico de 1,21% entre quienes se identificaron como votantes del espacio Fuerza Patria.

El circuito del endeudamiento como estrategia de subsistencia

La brecha persistente entre los ingresos fijos y el costo de la canasta básica ha forzado la adopción de conductas de financiamiento informal. Según el estudio de Proyección Consultores, el 37% de los hogares de la Argentina se vio en la obligación de solicitar dinero prestado durante el último mes para costear necesidades básicas y alimentos de primera necesidad.

La red de auxilio financiero se ha fragmentado en diversas variantes domésticas y digitales:

  • Préstamos comunitarios: Auxilio mediante la solicitud de dinero a familiares, vecinos o allegados directos.

  • Financiamiento digital: El 12,5% de las familias recurre a la modalidad de cuotas o adelantos en billeteras virtuales como Mercado Pago.

  • Atraso bancario: El 13,1% de los consultados reconoce pagar únicamente el saldo mínimo de la tarjeta de crédito, asumiendo tasas de interés punitorias.

Estas prácticas de supervivencia exponen un escenario de vulnerabilidad severa, con especial incidencia en trabajadores que carecen de marcos formales de paritarias y en familias cuya única cobertura asistencial o de salud es de carácter estrictamente público.

Expectativas de estancamiento y liderazgos emergentes

La evaluación de los próximos meses no genera optimismo en el humor social. El Índice de Perspectiva Económica (IPE) se sitúa en 2,06 puntos, una calificación técnica que encuadra al país en una zona macroeconómica de «estancamiento», con una tendencia más cercana al pesimismo estructural que a una estabilidad sostenible. En sectores sociodemográficos específicos, tales como el segmento denominado Generación X Desplazada, las expectativas económicas de carácter negativo se disparan drásticamente hasta alcanzar el 90,1%.

Ante la erosión del optimismo oficial, la figura de dirigentes opositores comienza a capitalizar las demandas de contención social. En esta línea, el gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, sobresale en las mediciones cualitativas vinculadas a la «empatía con la gente». El mandatario bonaerense encabeza este atributo específico en categorías clave como los Millennials Integrados (44,3%) y la Generación X Estable (36,1%), posicionándose como el principal polo de atracción del descontento socioeconómico.

Un escenario de polarización absoluta hacia el 2027

Las consecuencias de este clima de insatisfacción impactan de forma lineal en las proyecciones políticas a largo plazo. De acuerdo con el sondeo, el tablero de cara a los comicios presidenciales de 2027 se encuentra en una situación de paridad matemática perfecta. Frente a la hipótesis de una segunda vuelta electoral entre Javier Milei y Axel Kicillof, ambos candidatos obtienen idéntico porcentaje: un 39,9% de intención de voto para cada opción.

Este empate técnico confirma la consolidación de un esquema bimodal en el electorado argentino. Por un lado, el oficialismo logra retener un núcleo duro de acompañamiento que valida el rumbo macroeconómico y la meta de déficit cero. Por el otro, el espacio opositor, traccionado fundamentalmente por sectores afines al peronismo, absorbe el voto castigo de las clases medias y bajas afectadas por la licuación de ingresos. El informe concluye señalando que un 37,8% de la ciudadanía expresa de manera abierta su deseo de que el próximo turno presidencial consagre a una fuerza política ligada al peronismo, lo que anticipa una disputa electoral sin margen para el error en ninguna de las terminales políticas.