Juicio por el crimen de Fernando Pérez Algaba: arranca el debate
Tres acusados enfrentan cadena perpetua en el juicio por el crimen de Fernando Pérez Algaba. Un jurado popular determinará la culpabilidad por el brutal descuartizamiento del comerciante de criptomonedas.
El juicio por el crimen de Fernando Pérez Algaba comenzó formalmente este lunes en el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) N° 9 de Lomas de Zamora, marcando el inicio de un proceso judicial que busca echar luz sobre uno de los homicidios más violentos y mediáticos de los últimos años en Argentina. Bajo la modalidad de juicio por jurados, doce ciudadanos civiles tendrán la responsabilidad de determinar la culpabilidad o inocencia de Maximiliano Pilepich (47), Nahuel Sebastián Vargas (46) y Matías Gil (31). Los tres imputados llegaron al banquillo fuertemente custodiados y acusados de homicidio triplemente agravado por codicia, alevosía, el concurso premeditado de dos o más personas y el uso de arma de fuego, una calificación legal que contempla como única opción la pena de prisión perpetua.
Una deuda en dólares como el presunto móvil del asesinato
La reconstrucción efectuada por la fiscal instructora, Marcela Dimundo, sitúa el origen del crimen en una compleja trama de deudas y desconfianza económica. Según la hipótesis del Ministerio Público Fiscal, Fernando Pérez Algaba, de 41 años, había regresado temporalmente desde España con el objetivo primordial de cobrar una deuda de 20.000 dólares. Este dinero estaba directamente vinculado a la comercialización de lotes dentro de un ambicioso emprendimiento inmobiliario denominado «Renacer», ubicado en la localidad bonaerense de General Rodríguez.
El 18 de julio de 2023, bajo la promesa de saldar dicha acreencia, los acusados citaron a la víctima en el predio en construcción. La investigación tecnológica y los testimonios indican que el empresario ingresó a una de las oficinas del lugar, donde fue emboscado de manera imprevista. Pérez Algaba recibió dos disparos de arma de fuego por la espalda, quedando completamente indefenso y sin posibilidad de reacción. Para la fiscalía, el móvil económico es indiscutible: los imputados planearon el asesinato para eludir el pago de la deuda financiera y, de forma simultánea, reapropiarse de 17 lotes de gran valor comercial dentro del mismo desarrollo inmobiliario.
El macabro hallazgo en el arroyo del rey y las pericias forenses
Tras cometer el homicidio, los agresores ejecutaron un meticuloso y escabroso plan para deshacerse de las evidencias y ocultar el cuerpo de la víctima. De acuerdo con las pericias incorporadas al expediente, el cadáver de Pérez Algaba fue minuciosamente desmembrado en las horas posteriores al deceso. Los restos humanos fueron distribuidos estratégicamente en una valija de viaje de color rojo, una mochila escolar y diversas bolsas plásticas de consorcio de alta resistencia.
El caso tomó trascendencia pública absoluta el 23 de julio de 2023, cuando un grupo de niños que jugaba al fútbol en las inmediaciones del Arroyo del Rey, en la localidad de Ingeniero Budge, partido de Lomas de Zamora, divisó la valija abandonada en el agua. Al abrir el equipaje, descubrieron con horror las extremidades de la víctima. En las jornadas subsiguientes, los peritos policiales rastrillaron el cauce hídrico y hallaron el torso y la cabeza. El cotejo dactiloscópico y los tatuajes característicos del comerciante permitieron su rápida identificación. La autopsia oficial determinó fehacientemente que la muerte se produjo por los impactos de bala y que el descuartizamiento se realizó post mortem.
Las pruebas tecnológicas que acorralan a los tres imputados
El andamiaje probatorio recopilado por los investigadores judiciales es amplio y se apoya fundamentalmente en la tecnología forense. El primer elemento de peso surge del análisis de las antenas de telefonía celular, las cuales geolocalizaron los dispositivos móviles de la víctima y de los principales sospechosos en el predio «Renacer» en idénticas coordenadas temporales y geográficas el día de la desaparición.
A esto se le suman los registros fílmicos de las cámaras de seguridad públicas y privadas de la zona de General Rodríguez e Ingeniero Budge. Estos videos captaron los desplazamientos sincronizados de varios vehículos particulares pertenecientes a los imputados durante las horas críticas del crimen y el posterior descarte de los restos. Adicionalmente, el expediente cuenta con valiosa documentación comercial que certificaba las tensiones financieras vigentes. Cabe destacar que, durante la etapa de instrucción, Pilepich y Vargas se acusaron recíprocamente de haber gatillado el arma, aunque para la Justicia existió una coautoría funcional plenamente coordinada.
El perfil de «Lechuga» y un segundo debate en el horizonte
Fernando Pérez Algaba, apodado popularmente como «Lechuga», poseía una personalidad histriónica y construyó una narrativa de éxito financiero exponencial en el entorno digital. En reiteradas oportunidades relató haber iniciado su carrera laboral desde abajo, como repartidor de panchos, antes de insertarse en el mercado cambiario informal, el alquiler de vehículos de alta gama en Miami y el vertiginoso negocio de las criptomonedas. En sus plataformas digitales exhibía una cotidianeidad rodeada de lujos exóticos, viajes internacionales y vehículos deportivos. Sin embargo, detrás de esa fachada, su historial financiero registraba cuantiosos cheques rechazados, deudas de juego y amenazas cruzadas con acreedores.
Finalmente, este debate civil no cerrará de manera definitiva la causa. Existe un segundo juicio pendiente para otras cinco personas procesadas con roles secundarios. Entre ellas se encuentra un oficial de la Policía de la Ciudad de Buenos Aires, acusado de proveer un teléfono corporativo para entorpecer el rastreo policial, además de otros implicados por encubrimiento agravado. Este tramo secundario será juzgado por un tribunal técnico en una fecha subsiguiente. Por lo pronto, el juicio por jurados actual se extenderá hasta el 8 de julio, período en el cual declararán decenas de peritos, familiares y testigos clave ante la mirada de la sociedad.
