Mercado laboral argentino: la precarización avanza con el auge del empleo informal
El empleo registrado privado sufre una fuerte contracción, mientras que el monotributo y la informalidad laboral surgen como estrategias de supervivencia ante la crisis del sector industrial.
El mercado laboral argentino atraviesa una profunda reconfiguración caracterizada por el avance de la precariedad laboral, impulsada por el fuerte aumento del empleo informal y el monotributo en un contexto de caída del empleo registrado. Según los últimos datos relevados por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) y el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), la destrucción de puestos de trabajo tradicionales en el sector privado consolidó un escenario de inestabilidad sistémica y pérdida de derechos laborales tradicionales bajo la actual gestión económica.
La degradación detrás de las estadísticas oficiales
Aunque la tasa de desocupación se ubicó en el 7,8% durante el primer trimestre del año, mostrando una aparente estabilidad respecto a 2025, los analistas advierten que este indicador oculta una marcada degradación en la calidad del empleo. Las cifras netas no reflejan dinamismo, sino un proceso de sustitución de empleo de calidad por modalidades más vulnerables.
Desde el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) sostienen que el panorama actual expone una contracción del sector formal en paralelo a un incremento de los denominados «emprendimientos de supervivencia». La presión sobre el mercado de trabajo —que engloba a desocupados, subocupados y ocupados que buscan activamente otro empleo— alcanzó al 30,7% de la población económicamente activa en el primer trimestre, lo que representa un incremento interanual del 3,5%.
La caída continua del sector privado registrado
El empleo en el sector formal privado experimenta una trayectoria descendente de forma sostenida. Entre noviembre de 2023 y marzo de 2026, la economía argentina sufrió la pérdida de 216.321 puestos de trabajo privados registrados, lo que significa una merma del 3,4% en la plantilla de trabajadores con plenos derechos y aportes.
A este fenómeno se suma el rol de las economías de plataforma (aplicaciones de entrega y movilidad), las cuales operan como un «efecto amortiguador» que tiende a distorsionar las estadísticas oficiales de desempleo. Debido a que la metodología del INDEC califica como «ocupada» a cualquier persona que trabaje al menos una hora semanal, estas actividades de subsistencia invisibilizan la falta de puestos estables a tiempo completo.
Crisis del sector industrial y destrucción de puestos
Una contracción estructural profunda
El sector manufacturero es el principal afectado por la actual recesión. Atravesado por el desplome del consumo interno, el incremento de los costos logísticos, las subas en las tarifas energéticas y la competencia de productos importados, la industria nacional exhibe una marcada fragilidad. Un dato alarmante del período es la duplicación de la población desocupada cuyo último empleo registrado se encontraba en el rubro manufacturero, un comportamiento que supera al de cualquier otra actividad económica analizada.
Datos del impacto fabril
Un informe del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) de la Universidad de Buenos Aires (UBA-Conicet), elaborado sobre la base de registros del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), detalló el impacto en las fábricas:
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Pérdidas totales: Desde septiembre de 2023 se perdieron casi 81.000 puestos laborales dentro de la industria.
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Último año: Alrededor de 48.000 de esas bajas se concentraron en los últimos doce meses.
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Ritmo mensual: La caída no se detiene, sumando casi 5.000 despidos y cesantías en el último mes analizado.
El monotributo como refugio y el récord de informalidad
Frente a la pérdida de puestos fabriles y comerciales, el régimen del monotributo registró un incremento de 165.542 nuevos inscriptos, marcando un crecimiento del 8% en el período de la administración de Javier Milei. Desde el CEPA aclaran que esta evolución no debe interpretarse como un auge de la vocación emprendedora genuina, sino como una necesidad de complementar ingresos frente a la licuación del poder adquisitivo o para suplir de forma directa la pérdida de un empleo anterior.
En concordancia, la tasa de empleo no registrado escaló al 44,2% en el primer trimestre de 2026, alcanzando el nivel más alto registrado en los últimos años. De acuerdo con los datos del INDEC, entre el primer trimestre de 2024 y el mismo período de 2026, se crearon 603.600 empleos informales, mientras que de forma simultánea se destruyeron 246.000 puestos registrados.
La preocupante consecuencia de este desplazamiento es que más de cuatro de cada diez trabajadores ocupados en Argentina se desempeñan actualmente bajo condiciones de precariedad laboral e informalidad, quedando al margen de las indemnizaciones, licencias pagas, paritarias, cobertura de salud y aportes jubilatorios básicos.
