Pymes en crisis: Kicillof denunció la destrucción de 26.000 empresas
El gobernador bonaerense afirmó ante empresarios de la CAME que el modelo económico nacional busca deliberadamente primarizar la matriz productiva y desproteger el empleo y la industria local.
El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, encabezó una fuerte crítica hacia la administración central durante el encuentro federal organizado por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) en la Ciudad de Buenos Aires. En el marco de la conmemoración del Día Internacional de las pymes, el mandatario provincial aseguró este jueves que las medidas macroeconómicas de Javier Milei configuran un escenario de asfixia que resulta incompatible con la supervivencia de la industria nacional y el desarrollo de las pymes de todo el territorio argentino.
El evento, titulado “Innovación, competitividad y capacitación para un crecimiento estratégico”, se desarrolló en el Golden Center Eventos y reunió a representantes de entidades empresariales, universidades y organismos internacionales. En ese ámbito de discusión técnica y corporativa, Kicillof aprovechó su intervención para exponer datos sobre el impacto del programa económico vigente en el tejido manufacturero y comercial, describiéndolo como uno de los procesos de degradación productiva más acelerados de la historia reciente del país.
Un diagnóstico severo sobre el empleo y el tejido empresarial
Durante su disertación, el gobernador bonaerense trazó un panorama sombrío sobre la coyuntura sociolaboral. “Estamos viviendo una de las etapas de destrucción de capacidades productivas e industriales más profundas de nuestra historia: desde que llegó este Gobierno nacional se perdieron 340.000 puestos de trabajo formal y se aniquilaron 26.000 empresas”, detalló el mandatario. La crudeza de las cifras sirvió para sostener su hipótesis de que la recesión no constituye un efecto colateral no deseado, sino la consecuencia lógica de un plan estructurado.
Para Kicillof, la idea de que el mercado se reactivará de manera orgánica tras un periodo de ajuste carece de fundamentos técnicos. El dirigente peronista enfatizó que la actual dirección económica persigue estos resultados de forma deliberada, buscando achicar el mercado interno para forzar una reconfiguración general del sistema económico que debilita el rol histórico de las pequeñas y medianas empresas como principales generadoras de empleo en el país.
Las cuatro variables del Combo Perfecto
El jefe de Estado provincial desglosó los elementos financieros y regulatorios que, según su perspectiva, operan como un torniquete insostenible para la producción local. En primer lugar, apuntó contra el atraso cambiario, argumentando que resta competitividad a los bienes argentinos en el exterior. A esto sumó la apertura comercial indiscriminada, la cual expone a los fabricantes locales a una competencia asimétrica frente a productos importados en un contexto de caída del consumo doméstico.
La combinación de tarifas de servicios públicos elevadas y tasas de interés bancarias inaccesibles anula cualquier posibilidad de financiamiento genuino para la inversión productiva cotidiana.
El análisis crítico del mandatario bonaerense también rechazó las interpretaciones optimistas de algunos sectores financieros que observan una supuesta reactivación económica heterogénea o «a dos velocidades». Según Kicillof, el proceso real en marcha apunta hacia una reprimarización de la economía argentina, promoviendo un esquema de concentración de la riqueza y exclusión social que margina a las cadenas de valor con mayor valor agregado tecnológico.
A contramano del escenario internacional
La comparación con las tendencias de las economías centrales ocupó un lugar relevante en el discurso del gobernador. Kicillof señaló que, mientras las principales potencias globales adoptan posturas marcadamente proteccionistas y subsidian sus cadenas de suministro estratégicas frente a las tensiones geopolíticas contemporáneas, la administración de Milei opta por una desregulación absoluta que deja al entramado pyme local desamparado ante los vaivenes de los mercados globales.
La comitiva de la provincia de Buenos Aires que acompañó al mandatario estuvo integrada por actores clave del área económica y laboral de su gabinete, entre ellos el ministro de Producción, Ciencia e Innovación Tecnológica, Augusto Costa; el ministro de Trabajo, Walter Correa; y la subsecretaria de Industria y Pymes, Mariela Bembi. La presencia de estos funcionarios buscó ratificar el contraste político y de gestión que la administración bonaerense intenta sostener frente a las directrices de la Casa Rosada.
La defensa del rol del Estado y el futuro pyme
En el tramo final de su exposición ante la cúpula de CAME, presidida por Ricardo Diab, Kicillof ensayó una propuesta de resistencia institucional basada en la articulación entre el sector público y el empresariado nacional. Afirmó que el futuro del desarrollo argentino depende del sostenimiento de políticas de Estado que protejan de forma activa la ciencia aplicada, la educación técnica y la industria local como vectores de soberanía económica.
El encuentro de la CAME continuará abordando paneles vinculados a la sustentabilidad, las herramientas de financiamiento alternativo y la incorporación de inteligencia artificial en los procesos de manufactura. Sin embargo, la apertura del evento quedó fuertemente marcada por el debate político en torno al rumbo macroeconómico y la subsistencia de las pymes, un sector que hoy debate sus posibilidades de supervivencia ante una recesión que no muestra signos claros de reversión en el corto plazo.
