Salud mental en Argentina: la crisis económica agudiza la ansiedad
Un estudio de la Universidad de Buenos Aires revela cómo la crisis económica, el insomnio y la tecnología deterioran la salud mental en Argentina, afectando principalmente a jóvenes y sectores vulnerables.
La salud mental en Argentina atraviesa un panorama complejo donde la crisis económica y la incertidumbre social actúan como los principales detonantes del malestar psíquico. Según el último informe presentado por el Observatorio de Psicología Social de la Universidad de Buenos Aires (UBA), el 6,5% de la población urbana de entre 18 y 65 años presenta riesgo de desarrollar un trastorno mental. El relevamiento, cuyos datos sectoriales se procesaron tras un exhaustivo trabajo de campo a fines de año, expone que las dificultades financieras, las deudas y la falta de descanso adecuado están consolidando una problemática silenciosa que golpea con mayor crudeza a los adultos jóvenes y a los estratos socioeconómicos de menores ingresos.
Juventud y bajos ingresos como factores de riesgo
La investigación histórica, que el Observatorio realiza de manera sostenida desde 2018, evidencia que el impacto del entorno socioeconómico es determinante para la estructura psíquica de los ciudadanos. Aquellos encuestados que se perciben dentro de los sectores de menores ingresos obtuvieron puntajes considerablemente más elevados en las escalas de ansiedad y depresión en comparación con las clases medias y altas.
La edad se consolidó como otro factor crítico. Los adultos jóvenes de entre 18 y 29 años exhibieron niveles de ansiedad y síntomas depresivos notablemente superiores a los de los adultos mayores de 60 años. Esta misma tendencia se replica al evaluar el riesgo suicida, registrando los índices más alarmantes en las franjas de menor edad y menor nivel adquisitivo.
Cristian Garay, subsecretario de investigación de la Facultad de Psicología de la UBA y uno de los autores principales del estudio, explicó que, si bien el riesgo global de padecer trastornos disminuyó paulatinamente tras el pico del 300% registrado durante la pandemia en 2020, las desigualdades estructurales permanecen intactas. El especialista señaló que año tras año se repite la constante de que los jóvenes y las personas con menos recursos económicos sufren un impacto psicológico mucho más severo.
El mapa del insomnio y las crisis personales
El descanso, pilar fundamental de la estabilidad psicofísica junto a la alimentación y la actividad de movimiento, se encuentra severamente dañado en el entramado social del país. El informe advierte que casi el 60% de la población argentina no duerme bien; concretamente, el 58,69% de los participantes manifestó sufrir alteraciones frecuentes u ocasionales del sueño. Solo un escaso 22,29% afirmó no tener inconvenientes para conciliar el descanso nocturno.
El fenómeno del insomnio crónico está estrechamente ligado a la percepción de crisis individuales. El 52,40% de los encuestados considera que se encuentra atravesando una crisis personal o vital profunda. Al indagar sobre los motivos que desencadenan estas situaciones límites, el 55,91% señaló de forma directa a los problemas económicos, tales como los bajos ingresos familiares, la devaluación del poder adquisitivo o el peso asfixiante de las deudas acumuladas. Los conflictos familiares se ubicaron en tercer lugar con el 36,37%.
La tecnología y el refugio equívoco en la inteligencia artificial
El estudio incorporó un análisis específico sobre los hábitos digitales contemporáneos y su correlación con el bienestar emocional. El 97,19% de los participantes utiliza redes sociales de manera cotidiana y el 58,98% afirmó interactuar habitualmente con herramientas de inteligencia artificial (IA). De acuerdo con las conclusiones del equipo técnico, ambas prácticas se vinculan directamente con mayores niveles de ansiedad y malestar psicológico generalizado.
El informe detalla que la preferencia por interactuar con una IA antes que con un profesional de la salud o un par humano se asoció con indicadores consistentemente elevados de sufrimiento psíquico. Al respecto, la psicoanalista Lila Feldman advirtió sobre los riesgos del confinamiento digital. La especialista remarcó que el recurso de la IA no brinda la ayuda pertinente, sino que profundiza el aislamiento, la soledad y el reforzamiento de los padecimientos al reducirlos al circuito de una supuesta solución individualizada y deshumanizada.
Las barreras económicas para acceder al tratamiento
A pesar del alto nivel de malestar detectado, las posibilidades de recibir asistencia profesional se encuentran fuertemente restringidas por la situación financiera de los hogares. Si bien el 29,15% de los participantes afirmó encontrarse bajo tratamiento psicológico actual (un 54,47% presencial y un 45,52% mediante la modalidad online), la mitad de las personas que no realizan terapia aseguraron necesitarla con urgencia.
El principal obstáculo identificado para iniciar un tratamiento fue de índole económica en el 43,44% de los casos. Los usuarios reportaron dificultades para afrontar los costos de las sesiones privadas, problemas para conseguir horarios compatibles, falta de cobertura por parte de las obras sociales o prepagas y una marcada escasez de servicios de atención gratuita en los efectores públicos.
Ante este panorama, los especialistas que participaron del relevamiento coinciden en la necesidad imperiosa de diseñar e implementar políticas públicas integrales orientadas al monitoreo, la detección temprana y la facilitación del acceso a los tratamientos terapéuticos, promoviendo el lazo social y el deporte como herramientas esenciales de prevención comunitaria.
La salud mental en Argentina, lejos de ser un factor aislado de la biología individual, se presenta como el fiel reflejo de las tensiones socioeconómicas y los profundos cambios tecnológicos de la época. En un contexto donde las respuestas colectivas e institucionales se ven limitadas, el sufrimiento psicológico tiende a privatizarse de manera alarmante, afectando con mayor fuerza el tejido social de las nuevas generaciones.
