El consumo privado profundiza su contracción y acumula seis meses consecutivos de caída
El indicador de la Universidad de Palermo registró una baja interanual del 2,2% en mayo, arrastrado por el desplome del IVA y el retroceso real en compras con tarjetas de crédito.
El consumo privado en la Argentina no logra encontrar un piso y consolidó en mayo una nueva señal de alerta para la actividad económica general. De acuerdo con el último Índice de Consumo Privado (ICP-UP) desarrollado por la Facultad de Negocios de la Universidad de Palermo, las decisiones de compra de los hogares registraron una caída interanual del 2,2% durante el quinto mes del año. La cifra adquiere una gravedad particular al constatar un retroceso mensual desestacionalizado del 0,3% respecto a abril, lo que confirma una dinámica contractiva persistente que encadena seis meses consecutivos de variaciones negativas en la medición interanual.
El informe técnico revela que, durante el transcurso de los primeros cinco meses, la contracción acumulada en el nivel de demanda de bienes y servicios se ubicó en un 1,8% en comparación con el mismo ciclo del año previo. El ICP-UP funciona en el ámbito financiero como un indicador de alta frecuencia, diseñado metodológicamente mediante un modelo de regresión lineal múltiple que procesa variables mensuales clave para anticipar con precisión los datos macroeconómicos oficiales que difunde con posterioridad el Estado.
El desplome de la recaudación fiscal y el freno al financiamiento
La debilidad estructural del gasto de los hogares se reflejó de manera directa en los componentes de la recaudación tributaria vinculados al mercado interno. La recaudación real del Impuesto al Valor Agregado (IVA), el tributo más sensible a la evolución del comercio minorista y mayorista, anotó una contracción real del 3% interanual durante mayo. Este descenso expone el enfriamiento del circuito comercial informal y formal ante la pérdida del poder adquisitivo.
Paralelamente, los instrumentos de financiamiento al sector privado mostraron signos evidentes de agotamiento. Las líneas de crédito destinadas de forma exclusiva al consumo experimentaron una marcada desaceleración en su ritmo de colocación. El dato más disruptivo del período analizado por la Universidad de Palermo se centró en las operaciones con tarjeta de crédito, las cuales registraron por primera vez una caída en términos reales, anotando una preocupante baja del 3,5% interanual. El fenómeno denota que los consumidores ya no solo recortan gastos corrientes, sino que restringen el uso del plástico ante tasas de interés reales elevadas y un menor margen de endeudamiento familiar.
Comportamiento dispar en el mercado de bienes durables
Al desglosar el comportamiento de los bienes durables, el informe del centro de estudios superiores puso de manifiesto dinámicas de mercado divergentes que responden a lógicas económicas de consumo diferenciadas:
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Mercado automotor: El patentamiento de vehículos cero kilómetros registró en mayo su cuarta caída en lo que va del año, consolidando un desplome del 26,2% interanual. Las terminales y concesionarias continúan sufriendo el impacto de la falta de acceso a financiación de largo plazo y el encarecimiento de las unidades en dólares.
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Sector de motovehículos: En sentido marcadamente opuesto, el patentamiento de motocicletas mantuvo su racha expansiva y evidenció un incremento del 26,0% interanual en el quinto mes del año. Este segmento opera actualmente como un sustituto directo frente al encarecimiento del transporte público y los costos de mantenimiento de los autos particulares.
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Construcción minorista: Por su parte, los despachos de cemento en bolsa —un indicador que mide de forma fidedigna la evolución de las pequeñas obras residenciales y las refacciones del hogar— sufrieron un retroceso del 8,3% interanual, dejando en evidencia la paralización de la inversión hormiga de la clase media.
Perspectivas de un ciclo recesivo que se prolonga
La persistencia en la caída del consumo privado enciende luces de alarma entre los analistas económicos, dado que este componente representa el motor principal del Producto Bruto Interno (PBI) de la Argentina. La pérdida de dinamismo en el uso de tarjetas de crédito indica que los mecanismos habituales de amortiguación del gasto familiar frente a la inflación y el estancamiento de los salarios reales han llegado a un límite operativo crítico.
Los especialistas advierten que la recuperación de los índices comerciales estará supeditada a la estabilización de las variables macroeconómicas fundamentales, la recomposición del salario formal e informal y la reaparición de esquemas de financiamiento productivo a tasas accesibles. Mientras estas condiciones no se verifiquen en la economía real, el indicador de alta frecuencia proyecta que los niveles de demanda interna continuarán operando en terreno negativo, condicionando las posibilidades de reactivación industrial y comercial para el segundo semestre.
