Cierre de empresas en Argentina registra su peor marzo desde la pandemia
Un informe de Fundar reveló que en marzo cerraron más de 2.000 empresas debido a los costos elevados, el tipo de cambio bajo y la apertura comercial acelerada.
La crisis del sector privado en la Argentina ha alcanzado un nuevo punto de inflexión. El último informe del monitor mensual de empresas elaborado por el centro de investigación Fundar reveló que durante el mes de marzo de 2026 se produjo un masivo cierre de empresas en todo el territorio nacional, con la pérdida de más de 2.000 firmas en apenas treinta días. Esta fuerte contracción en el sector productivo eleva la cifra de desaparición de compañías a 14.000 menos en el último año, configurando el peor registro para un mes de marzo desde el inicio de la pandemia del coronavirus en 2020. El fenómeno, que afecta principalmente a los rubros del comercio, la industria manufacturera y la actividad gastronómica, expone las severas dificultades que enfrentan las unidades productivas locales para sobrevivir en un ecosistema de costos crecientes en dólares y flexibilización de las importaciones.
La aceleración del deterioro en el tejido productivo
El dato de marzo rompió con la relativa estabilidad que se había observado durante el mes previo. Mientras que en febrero apenas 257 firmas habían bajado sus persianas debido a factores estacionales, el tercer mes del año marcó una violenta aceleración en la destrucción del entramado empresarial. Los analistas económicos destacan que este desplome se produce en un contexto paradójico, dado que la actividad económica general mostró un repunte del 3,5% respecto al mes anterior. Sin embargo, este crecimiento marginal no fue suficiente para sostener a las pequeñas y medianas empresas (pymes), cuya vulnerabilidad financiera venía erosionada por meses de recesión acumulada.
Desde el inicio de la gestión económica actual en noviembre de 2023, las estadísticas oficiales consolidadas exponen un panorama desolador: en los últimos dos años y medio ya han desaparecido un total de 26.448 compañías en el país. El colapso del empleo y de la capilaridad empresarial genera una fuerte preocupación no solo en los sectores gremiales, sino también en las cámaras empresarias locales, que advierten sobre un proceso de desindustrialización latente que será sumamente complejo de revertir en el mediano plazo.
Las causas detrás de la pérdida de competitividad
Un combo macroeconómico letal
Para los especialistas del centro de investigación Fundar, el masivo cierre de empresas no responde a una dinámica de obsolescencia tecnológica o cambios en los patrones de consumo global, sino que está directamente vinculado con el diseño de la política económica implementada por el Ministerio de Economía. Guido Zack, director de Economía de la institución, señaló que las empresas argentinas se encuentran atrapadas en una pinza macroeconómica que asfixia su rentabilidad y anula su capacidad de competir tanto en el mercado interno como en el plano internacional.
Zack explicó que las firmas locales hoy deben afrontar una combinación de factores sumamente adversos:
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Costos elevados en moneda extranjera: La inflación en dólares ha encarecido los insumos esenciales y las tarifas energéticas.
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Tipo de cambio bajo: El atraso cambiario abarata las importaciones y encarece las exportaciones argentinas.
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Apertura de la economía: Una mayor facilidad para el ingreso de productos importados desplaza la producción nacional en las góndolas.
Esta realidad vuelve inviable la operación de los sectores tradicionales, que no logran equiparar los costos de producción locales con los precios de los bienes terminados provenientes del exterior.
Sectores ganadores y perdedores en la crisis actual
La radiografía de las persianas bajas
El impacto de la crisis no ha sido uniforme en toda la economía, ensañándose con especial dureza en las actividades que demandan mayor cantidad de mano de obra intensiva. De acuerdo con los registros de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT) —organismo que contabiliza como empresa a cualquier persona física o sociedad que declare al menos un empleado registrado en relación de dependencia—, el sector de Comercio lideró las bajas con la pérdida de 1.042 firmas en un solo mes.
Le siguieron la Industria manufacturera con 320 cierres, el transporte y almacenamiento con 280 bajas, y el rubro de alojamiento y restaurantes (gastronomía y hotelería) con la pérdida de 200 operadores. En la vereda opuesta, unos pocos sectores marginales lograron exhibir variaciones positivas en la creación de unidades económicas: los servicios personales sumaron 160 establecimientos, las actividades administrativas incorporaron 71 firmas, la salud registró 33 altas y la construcción reportó una leve mejora de 22 empresas.
El impacto en grandes marcas e industrias históricas
La comparación interanual de marzo de 2026 contra el mismo mes de 2025 arroja una caída neta del 2,8% en la cantidad de empleadores registrados en la Argentina. Más allá de las frías estadísticas, la gravedad del escenario se palpa en el perfil de las organizaciones que se han visto forzadas a cesar sus operaciones o a reestructurar sus plantas. Entre los casos más emblemáticos del período se encuentra la automotriz Citroën, que tomó la determinación estratégica de mudar la totalidad de su producción local hacia terminales ubicadas en Brasil y Uruguay para ganar competitividad en costos.
Asimismo, el sector metalúrgico sufrió un duro revés con la quiebra de Leval S.A., una emblemática firma industrial con más de medio siglo de trayectoria ininterrumpida en el mercado bonaerense. En el plano agroindustrial, la parálisis afectó de forma directa a las economías regionales tras el cierre definitivo de una de las plantas de procesamiento avícola pertenecientes al grupo Granja Tres Arroyos en la provincia de Entre Ríos, dejando a cientos de familias sin su principal fuente de sustento económico.
