Caso Loan: Antonio Benítez participará de la inspección ocular en el naranjal
Uno de los principales acusados por la desaparición del menor formará parte de los recorridos junto a los jueces en Corrientes, aunque la Justicia rechazó un pedido clave de su defensa.
El caso Loan entra en una etapa de definiciones logísticas y procesales de alta tensión. El Tribunal Oral Federal de Corrientes autorizó a Antonio Benítez, el tío de Loan Danilo Peña, a participar de la inspección ocular que está programada para este martes 19 en el Paraje El Algarrobal. El operativo se llevará a cabo en el mismo predio donde desapareció el pequeño el 13 de junio de 2024, luego de un almuerzo en la casa de su abuela Catalina, un hecho que conmocionó al país y que mantiene imputadas a otras cinco personas, además del entonces comisario de la localidad de 9 de Julio.
La solicitud para formar parte del procedimiento en el terreno había sido elevada formalmente por la defensa oficial de Benítez. Sin embargo, los magistrados dictaron un duro revés para las aspiraciones personales del acusado al denegar de forma tajante un requerimiento complementario: la posibilidad de mantener un encuentro familiar con sus hijos menores de edad durante el transcurso de las tareas periciales en la provincia norteña.
El itinerario de la comitiva judicial en el campo
Según la orden emitida por las autoridades del Tribunal, el tío de Loan participará activamente del primer tramo del recorrido. La inspección judicial comenzará formalmente en la vivienda de la abuela Catalina, el punto cero donde se celebró el almuerzo familiar previo a la desaparición. Desde allí, la comitiva oficial refará el sendero peatonal hacia el sector del naranjal, el sitio exacto donde los imputados aseguraron ante los investigadores haber visto por última vez al niño de cinco años antes de perder su rastro.
Posteriormente, los funcionarios judiciales, fiscales y peritos de las fuerzas de seguridad se desplazarán por la densa vegetación del campo hasta alcanzar la zona específica donde, semanas después del inicio de la causa, fue hallado enterrado el botín del menor. Cabe recordar que, de acuerdo con las principales hipótesis que maneja la instrucción penal, ese elemento de calzado fue plantado intencionalmente en el barro con el objetivo de desviar las líneas de investigación iniciales y dilatar los rastrillajes.
Aunque las autoridades aclararon de manera explícita en el escrito procesal que «no se tratará de una toma de testimonios» formal, la presencia de Benítez en el terreno es considerada de vital importancia. Los espacios por donde transitará la comitiva coinciden con los puntos que el acusado describió haber recorrido en distintas direcciones durante las primeras horas de la búsqueda. Los jueces penales buscarán contrastar las dimensiones físicas, los relieves y los tiempos de traslado reales con las declaraciones previas del imputado para detectar posibles inconsistencias materiales en su coartada.
El rechazo al encuentro con sus hijos menores
A pesar del aval para el traslado físico, Antonio Benítez recibió una respuesta negativa respecto al pedido de ver a sus hijos en el operativo. Fuentes judiciales confirmaron que la asesora de menores interviniente dictaminó de forma desfavorable, señalando que los niños no estaban citados para la inspección y que no se había consultado previamente a la tutoría oficial sobre dicha alternativa. La funcionaria argumentó que, si bien la petición del padre es comprensible desde el plano afectivo, una autorización de esa índole requería protocolos estrictos de resguardo que no fueron previstos para esta jornada.
En consecuencia, el Tribunal Oral de Corrientes resolvió que el acusado concurra al predio bajo una estricta custodia de los efectivos del Servicio Penitenciario Federal y en compañía de sus abogados defensores, pero con la prohibición absoluta de contacto con los menores. Los jueces enfatizaron que la defensa no detalló una logística adecuada para la reunión y advirtieron sobre el riesgo de someter a los niños a una exposición pública masiva en un ambiente de alta tensión mediática y policial.
La apelación de la defensa oficial
Ante la negativa de los magistrados federales, el defensor oficial de Benítez, Enzo Di Tella, interpuso un recurso de apelación de forma inmediata. El letrado insistió en que el contacto con un progenitor que aún no cuenta con una condena firme constituye un derecho fundamental de los niños que debe ser garantizado por el Estado, salvo que medie una prohibición expresa debidamente fundamentada por peligrosidad.
La defensa argumentó que el único propósito del planteo es que, tras casi dos años de reclusión y aislamiento, el imputado y sus hijos puedan abrazarse y mantener una conversación normal en un ámbito de privacidad. Para viabilizar la petición, Di Tella propuso que el encuentro se concrete entre las 13 y las 15 horas, una vez finalizadas las tareas principales en el paraje rural, sugiriendo que el Servicio Penitenciario supervise la reunión en una dependencia de la localidad de 9 de Julio, argumentando que no es obligatoria la presencia de Benítez durante la totalidad de la jornada pericial.
Con la mira puesta en el mediano plazo, esta inspección en el campo de la abuela Catalina y en el hotel céntrico donde operaron miembros de la Fundación Lucio Dupuy representa uno de los últimos pasos de la instrucción. El Tribunal se encamina firmemente hacia el juicio oral y público, cuya fecha de inicio está programada para el próximo 16 de junio. Mientras tanto, la querella que representa a los padres de Loan aguarda la autorización de una reconstrucción integral y mantiene la expectativa de que se quiebre el pacto de silencio entre los detenidos.
