La canasta de crianza superó los $650 mil en abril para niños de 6 a 12 años
Aumentó un 26,7% en el último año, por debajo de la inflación y de la evolución de la canasta básica total, que subieron 32,4% en el mismo periodo.
La canasta de crianza, un indicador clave del costo de vida para las familias argentinas, subió un 3,5% en abril. Este incremento superó al índice de inflación general, que se ubicó en el 2,6%. Con este aumento, los costos asociados al cuidado y los bienes esenciales para niños y adolescentes continúan ejerciendo una fuerte presión sobre los presupuestos familiares, en un contexto donde los ingresos reales siguen perdiendo terreno.
El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) publicó los datos correspondientes al costo de la canasta de crianza durante el mes de abril. El informe revela que el gasto promedio para mantener a un menor de edad se incrementó por encima de la inflación general del mismo período, consolidando una tendencia preocupante para los hogares. Este índice no solo mide el valor de los bienes materiales indispensables, sino también el costo del tiempo de cuidado requerido para el desarrollo de los hijos.
Desglose por franjas etarias
El costo total de la crianza varía significativamente según la edad de los niños, debido a las diferentes necesidades de bienes y horas de cuidado que demanda cada etapa del crecimiento.
Para el segmento de menores de un año, el costo de la canasta de crianza alcanzó los $355.000. En este grupo, el peso del cuidado es determinante, ya que las horas de atención requeridas son mayores. En la franja de 1 a 3 años, el valor se ubicó en $420.000, siendo el tramo más costoso debido a la combinación de una mayor demanda de alimentos específicos y la persistente necesidad de asistencia personalizada.
Para los niños de 4 a 5 años, el costo mensual se estimó en $340.000, reflejando una leve baja por la inserción de los menores en el sistema educativo inicial formal. Finalmente, para el segmento de 6 a 12 años, el valor ascendió a $428.000. En este último grupo, si bien las horas de cuidado directo disminuyen considerablemente, el gasto en bienes, vestimenta, educación y salud se incrementa de forma exponencial.
Impacto del cuidado y los bienes esenciales
El indicador de la canasta de crianza se compone de dos dimensiones fundamentales: el costo de los bienes y servicios básicos (alimentación, vestimenta, transporte, educación) y el costo del cuidado. Este último se calcula en base al valor monetario del tiempo dedicado al acompañamiento y protección de los menores, utilizando como referencia la remuneración de la categoría de «Asistencia y cuidado de personas» del régimen de casas particulares.
Durante abril, el componente de bienes y servicios experimentó un alza sostenida, impulsado por los incrementos en alimentos específicos de la primera infancia y artículos de higiene. Por otro lado, la actualización de las paritarias del sector de trabajadoras domésticas impactó directamente en la valorización de las horas de cuidado, elevando el piso total del índice. Esta dualidad explica por qué la canasta de crianza se posicionó casi un punto porcentual por encima del Índice de Precios al Consumidor (IPC) general.
Consecuencias en la economía familiar y la justicia
La aceleración de estos costos genera una brecha cada vez más amplia con los salarios medianos de la economía, los cuales no logran avanzar al mismo ritmo. Los hogares con un solo progenitor a cargo, mayoritariamente monomarentales, son los que sufren con mayor crudeza este desfasaje, viendo comprometida su capacidad de cobertura de las necesidades básicas.
Asimismo, la relevancia de la canasta de crianza trasciende lo estadístico, ya que se ha convertido en una herramienta jurídica fundamental. Los juzgados de familia de todo el país utilizan este indicador oficial como referencia ineludible para fijar y actualizar las cuotas alimentarias en los litigios por separación o divorcio. El incremento del 3,5% presiona de forma automática a los progenitores alimentantes a adecuar sus transferencias, en un escenario de creciente morosidad y conflictividad judicial por la pérdida del poder adquisitivo.
La persistente suba de la canasta de crianza por encima de la inflación general enciende alarmas sobre la vulnerabilidad social de la niñez en el país. Mientras los bienes de consumo masivo y los servicios de cuidado continúen encareciéndose a un ritmo superior al de la economía promedio, las familias argentinas se verán obligadas a profundizar el ajuste de sus consumos cotidianos, comprometiendo, en muchos casos, la calidad del desarrollo y la nutrición de las futuras generaciones.
