Ajuste económico en Argentina: cierran más de 24 mil empresas en 15 meses

El entramado productivo sufre la peor dinámica en casi tres décadas, golpeado por costos en alza, apertura comercial y un esquema que beneficia a los productos importados.

La crisis del sector productivo en Argentina se profundiza con fuerza. Desde el inicio de la gestión de Javier Milei, se registró el cierre de 24.437 empresas en todo el país, lo que representa una pérdida del 4,8% del total del entramado empresarial. De acuerdo con el último monitor mensual del centro de investigación Fundar, basado en datos oficiales de la Superintendencia de Riesgos de Trabajo (SRT), la economía acumula 17 meses consecutivos de retracción mensual y 24 meses de caídas interanuales. El indicador expone la peor dinámica para los primeros 27 meses de un gobierno desde que se tienen registros modernos, evidenciando el fuerte impacto del ajuste económico en las unidades productivas que sostienen el empleo registrado.

El goteo mensual que destruye el empleo formal

Los datos correspondientes a febrero de 2026 muestran que el goteo de persianas bajas no se detiene: durante ese mes cerraron 257 empresas, registrando una leve baja del 0,05% en comparación con enero del mismo año. No obstante, al ampliar el foco y analizar la comparación interanual respecto a febrero de 2025, el panorama es drástico. En apenas un año dejaron de operar 13.163 compañías, lo que equivale a un desplome del 2,6%.

El informe técnico de Fundar define formalmente como «empresa» a toda persona física o jurídica que cuente con al menos un empleado registrado en relación de dependencia, dejando por fuera al personal de casas particulares. Bajo este criterio, la desaparición de más de 24.000 empleadores en 15 meses de gestión libertaria se traduce de manera directa en una destrucción masiva de puestos de trabajo del sector privado formal, afectando la sustentabilidad de miles de familias y limitando la recaudación de los sistemas de seguridad social.

Costos en dólares y asimetría fiscal con los importados

Los analistas económicos señalan que este fenómeno no es casual, sino el resultado directo del diseño del programa económico actual. Al respecto, Guido Zack, director de Economía de Fundar, explicó que las empresas locales enfrentan una combinación de factores macroeconómicos que asfixian su capacidad operativa: costos internos elevados en moneda local y, fundamentalmente, encarecidos en moneda extranjera, conviviendo con un tipo de cambio persistentemente bajo y una agresiva apertura de las importaciones.

Desde el sector industrial y comercial advierten que el principal reclamo no está dirigido a evitar la competencia internacional, sino a exigir una igualdad de condiciones básicas. En el esquema tributario vigente, el modelo económico tiende a favorecer de manera desproporcionada a los bienes importados por sobre la producción nacional. Mientras que un fabricante local debe absorber el pago del Impuesto a los Debitos y Créditos Bancarios (conocido como impuesto al cheque) y los Ingresos Brutos provinciales en cada eslabón de su cadena, los productos terminados que ingresan desde el exterior se encuentran exentos de estas cargas en sus etapas de origen, generando una asimetría competitiva insostenible.

Radiografía sectorial y territorial del impacto

El enfriamiento de la actividad interna no discrimina regiones y afecta de modo casi unánime a la geografía argentina. El relevamiento destaca que 23 de las 24 jurisdicciones del país muestran una contracción neta en su cantidad de firmas comerciales e industriales desde diciembre de 2024. De igual manera, el impacto sectorial demuestra que la recesión caló hondo en los pilares de la economía urbana: 13 de los 19 sectores económicos medidos por el Estado registraron caídas sostenidas.

Entre los rubros más golpeados por la recesión se destacan la construcción —paralizada por el freno absoluto de la obra pública nacional—, las actividades inmobiliarias y el sector de transporte y almacenamiento, este último severamente afectado por la caída general del consumo de bienes. La crisis ya no se limita únicamente a las pequeñas y medianas empresas (Pymes), tradicionalmente más vulnerables a los ciclos económicos; la prolongación de la recesión comenzó a arrastrar a grandes firmas con trayectoria consolidada en el mercado local, tales como Electrolux, la cadena Dr. Ahorro y la cementera Loma Negra, que debieron reestructurar operaciones, suspender plantas o ajustar personal para adaptarse al nuevo escenario.

Perspectivas de un escenario en reconfiguración

El informe de Fundar enciende alarmas sobre la velocidad y sostenibilidad del tejido social y económico argentino. La desaparición de casi el 5% de las empresas del país en un período tan acotado de tiempo plantea un desafío complejo para una eventual reactivación económica. Los especialistas advierten que, a diferencia de lo que ocurre con los indicadores financieros, la reconstrucción del capital empresarial y la generación de nuevos empleos formales estables requieren años de previsibilidad y un entorno macroeconómico que fomente la inversión productiva local por encima de la especulación o el mero comercio exterior.